viernes 28 de enero de 2022

OPINIÓN | 4 dic 2021

MIRADA EXTREMA

El poder del ahora

El resultado del escrutinio no varía el panorama futuro, y lo demás, ya forma parte de los reconocidos “speech” post comicios de los únicos beneficiados.


Por: Andrés ‘Tato’ Rissolo, especial para Semanario

De “duobus malis, minor est semper eligendum”, (de dos males, el menos es siempre electivo) presente en el Libro II de la ética de Aristóteles, es un principio ético que justifica la elección de un mal con tal de evitar otro mal mayor. Tal como ocurrió en estas últimas elecciones.

La condición del principio es la de un dilema estrictamente binario, es decir, que no haya posibilidad de una tercera. Que la opción que se ofrezca sea entre una acción que suponga un mal y la omisión que suponga otro mal distinto lo que obligue a evaluar cuál de los dos males es menor. La imposibilidad de elección entre dos opciones igualmente perjudiciales es la paradoja de no poder moverse en ninguna dirección.

En esta singularidad de querer salir de un sistema destructivo y decadente, y de no poder hacerlo, el ciudadano argentino enfrentó las urnas con la convicción de la obligación legal de hacerlo. El resultado del escrutinio no varía el panorama futuro, y lo demás, ya forma parte de los reconocidos “speech” post comicios de los únicos beneficiados.

Pasadas las primeras horas del recuento, y ya con el diario del martes, es decir, cuando se hace el análisis y los estudios pertinentes luego de haber recibido las noticias del diario del lunes, es inaudito comprobar cómo en esta extraña democracia vernácula, ganaron todos. Nadie perdió. Y en realidad… tienen razón, no mintieron. Todos van a seguir viviendo de la política.

Tras haber escuchado y leído las declaraciones de los distintos postulantes, los ganadores locales se envanecieron a tal punto, que llegaron a un estado culmine de cinismo de ofrecer que en el futuro se mantendrá el máximo diálogo con la oposición, justamente cuando han logrado el quórum propio, y que nunca antes se destacaron por ello.

Embelesados por los guarismos sienten como el espectro de impunidad se va incrementado en sus fueros e imaginan un venturoso panorama libre de impedimentos.  

Los perdedores, eximidos de toda responsabilidad gubernamental, están ahora si más ensimismados en sus propios horizontes, satisfechos con un supuesto crecimiento interno. Todos están contentos. Unos porque dicen saber cuáles son las prioridades de los ciudadanos y otros por propiciar días hermosos para fortalecer la querida democracia. Esa misma democracia que no los cuenta a ellos entre el 45% de pobres que tiene el país.

Como siempre hay quienes mienten. Son aquellos que dicen que el día después del acto electoral hay muchos proyectos e ideas para llevar adelante. En realidad, se vuelve al mismo marasmo con el cual se han manejado hasta ahora. Con una realidad que se enmarca en el 300% de inflación y con maestresalas a los cuales los pasados requerimientos les han quedado grandes y los futuro más grandes y pesados aún.

Pero el contexto muestra aún una política parenteral, a la vista de todos, amparados bajo la órbita del estado municipal dado que 27.258, es decir el 48,44% de las 56.267 persona que sufragaron avalaron esta metodología de forjar un porvenir que deja fuera a 36. 122 almas. Y esta propuesta no tiene alternativa.

Tampoco la tienen el taller ferroviario “Junín” que sigue soñando con un futuro promisorio, el aeroparque “Junín”, y se mantiene en la saga el parque industrial, apenas algo más que un consorcio de depósitos y logística.

El accionar “erróneo”, por expresar algo benevolente sobre la actuación de quienes debieron hacer del sistema democrático un medio con el cual se mejore la calidad de vida y la evolución del ser humano, ha sido durante años exactamente decadente para la sociedad.

Por esto no se puede señalar de antidemocrático ni antisistémicos a aquellos que señalan los “errores” que de por vida, y por la vida de las generaciones venideras han condenados a la sociedad por su mala praxis política a la pobreza sempiterna.

Extrañamente, son considerados demócratas aquellos que operan junto a su familia, asegurándose la herencia de los puestos mejor remunerados para sus hijos, nietos, bisnietos y choznos. Aquellos que votaron la continuidad de esta operativa perversa dentro de la democracia, guardan la íntima ilusión que la taba cambie algún día la suerte y puedan ellos ser parte de los gobernantes.

Y así pasan los años. Con la aniquilación planificada y consiente de generaciones por una inflación perenne arteramente manipulada, camuflada hasta la invisibilidad para la conveniencia de algunos elegidos. Los últimos datos laborales difundidos por el INDEC señalan la existencia del efecto desaliento, es decir personas que estando en edad de trabajar eligen no salir a buscar trabajo, ya sea porque las remuneraciones posibles son muy bajas. 

La Argentina arrastra diez años de estancamiento económico y de creación de empleo: no se crece porque no se invierte y no se invierte porque no hay buenas perspectivas de lograr utilidades. La consecuencia es que no se crean puestos de trabajo registrados. Por lo menos en el sector privado.

Los datos oficiales de la última década marcan una contracción del 4% de asalariados registrados privados y un incremento del 30% de trabajadores estatales. También hay menos autónomos y se duplicó el monotributo social.

A junio de este año, según el ministerio de Trabajo, había algo menos de 11 millones de trabajadores registrados en todas las categorías, apenas un 10% por encima del registro de enero de 2012, pero con una fuerte diferencia entre empleo privado “de calidad” y el resto de las categorías.

En una década, más de 6 millones de integrantes de la clase media cayeron en la pobreza. La clase media siempre se percibió como el sector más olvidado de la población. Las clases medias están perdiendo peso en la Argentina. Por su parte, el Estado asiste a los sectores más precarios, y a veces, a la clase media baja que está al límite de la pobreza.

Sin posibilidades de llegar a un cambio superador que tenga a la población como destino primario, el poder del ahora que dan las urnas otorga nuevos aires a un accionar que ha hecho metástasis en la vida argentina. "El poder mata a aquellos que no lo tienen” …  Desde hace un tiempo largo que se sabe de quiénes son los muertos.


 

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