viernes 28 de enero de 2022

LOCALES | 10 ene 2022

Editorial

Tecnócratas de cotillón


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El tecnócrata por definición es un especialista en economía, demografía, urbanismo, industria o gestión pública, entre otros ámbitos y en función de ello emplea sus conocimientos y experiencia en la gestión de asuntos públicos.

Lo visto esta semana en Junín da cuenta de que estamos ante “tecnócratas de cotillón” que pretenden dirigir situaciones de crisis opinando de algo que escucharon por ahí o que va en la dirección de lo que dicen sus líderes políticos, pero no en base al conocimiento adquirido y a favor de la comunidad que administran.

Petrecca y su “troupe de malos malabaristas” a los que se les empiezan a caer las cosas de las manos, defienden a ultranza la libertad económica en una pandemia que tiene una situación nuevamente inédita, como lo son los contagios veloces y masivos.

¿Se puede lograr la inmunidad de rebaño como lo pregonan algunos a partir de la contagiosidad de la variante Ómicron? Nadie puede saberlo. Sólo se trata de impulsos mediáticos para dar respuestas poco certeras a preguntas concretas.

Desde la gestión municipal aseguran que no hacen falta restricciones y promueven y organizan los encuentros masivos sin aportar ningún tipo de control y apuestan a los testeos, pero fracasan en el intento.

Entonces, en medio del caos generalizado con postas desbordadas, son pocos los que piensan en la necesidad de un sector del trabajo y de los trabajadores  esenciales a todos y que padecen los riesgos mayúsculos comunes. Hablamos del personal de salud, pero también de seguridad y servicios varios.

Algunos geriátricos en Junín ya cerraron sus puertas a las visitas. Una medida atinada no sólo por el riesgo que supone el contagio en la ancianidad aun con vacunas, sino por la necesidad de proteger a su personal que está al cuidado permanente de esa ancianidad.

¿Qué pasaría acaso si colapsa por contagios el sector de enfermería o médicos, cuando se necesita seguir atendiendo casos, realizando intervenciones quirúrgicas, efectuar análisis, extracciones de sangre, urgencias de todo tipo?

¿Acaso dejamos colapsar sin más en beneficio de la actividad económica? Quién será el responsable final de que hospitales y centros privados se queden sin personal. Personal que no tendrá riesgo de muerte por las vacunas, pero que deberá aislarse indefectiblemente por su condición y su malestar.

Acaso los empleadores en general pedirán a sus empleados que vayan a trabajar con dolor de cabeza o fiebre, ante la imposibilidad de realizarse el testeo obligatorio que lleva cinco cuadras de cola y en algunos casos sólo se arriba con turnos que se sacan de las manos.

¿Quién cuidará a los chicos enfermos en casa? ¿Petrecca y su equipo irán de “niñeros” para que papá y mamá acudan al trabajo?

La imprevisión de estos “tecnócratas de cotillón” que gobiernan Junín desde hace seis años, es una marca de origen que se puede constatar recorriendo las calles de la ciudad con ojo crítico y analizando con datos certeros la falta de avances comparativos en materia de desarrollo frente a otros municipios de similares características.

La liviandad con que se maneja la cosa pública pone en riesgo a toda una comunidad, cuando los gerentes (y eso creen que son) solamente ponen en quebranto a una empresa.

Entender la diferencia es algo clave para el bienestar colectivo.

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