jueves 23 de abril de 2026

LOCALES | 29 ene. 2022

MERCADO AEROESPACIAL

En la cima del mundo

El mercado de Newspace, es decir, la entrada del mundo privado al sector espacial es prometedor para la Argentina: hay al menos una decena de firmas con capacidad de exportar productos y servicios, más un centenar de Pymes y Startup que proveen prestaciones relacionadas. El país es uno de los líderes en la materia a nivel global.


Argentina se convirtió en un actor muy respetado a nivel global: es una de las 10 naciones con capacidad para construir un satélite desde cero, un negocio que representó u$s385.000 millones en 2020. El boom comenzó con el Lusat-1, en 1990. Desde la CONAE indicaron que se realizaron varias misiones de observación de la Tierra para "generar información espacial adecuada y oportuna sobre el territorio continental y marítimo, obtener datos e imágenes útiles para agricultura, hidrología, medioambiente y gestión de emergencias naturales y antrópicas".

Además, Argentina ganó experiencia, capacidad e infraestructura. Realizó cuatro misiones con las agencias NASA (EE.UU), ASI (Italia), CNES (Francia), DSRI (Dinamarca) y CSA (Canadá). 

En el país se construyen modelos de varias toneladas (15 años de vida útil). También nano y picosatélites, con forma de cubo de 10 o 5 cm de lado (duración de cinco años). Ya están en órbita algunos grandes como SAC, SAOCOM 1a y 1b, con fines científicos, y ARSAT 1 y 2, Nahuel 1A y Pehuensat-1, para telecomunicaciones. Entre los nanosatélites orbitan el Capitán Beto, Manolito, BugSat 1, Tita y también los que componen la constelación ÑuSat, de Satellogic Picosatélites: Arduiqube, de DiYSatellite. El último fue el San Martín, esta semana.

INVAP

Nacida en 1976, INVAP diseñó los satélites más importantes del país (SAC y ARSAT) y firmó el contrato para el nuevo ARSAT SG-1, que ofrecerá banda ancha para Argentina y países limítrofes a partir de 2024. Es el INVAP el que realiza las tareas de seguimiento de vuelo y el que acumula experiencia en operaciones tanto con los satélites de ArSat como con el Saocom 1a y, ahora, el Saocom 1b. De una u otra manera, todos están vinculados con SpaceX.

Otra de las grandes del país es Satellogic, fundada en 2010 por Emiliano Kargieman y especializada en Nanosatélites. Tras la fusión con el fondo CF Adquisition, su valor de mercado trepó a u$s850 millones y está a punto de convertirse en unicornio. Con sedes en Buenos Aires y Montevideo, posee 240 empleados y 21 nanosatélites en órbita, con los que ofrece servicios de análisis de imágenes a firmas y gobiernos (factura u$s100 M al año).

Con cinco años de historia e inversión propia de u$s50.000, DiYSatellite puso en órbita su DIY-1/Arduiqube en marzo a través del cohete ruso Soyuz-2. El equipo está a 600 kilómetros de altura y brinda información de telemetría. "Emplea componentes electrónicos que se consiguen en cualquier comercio del ramo, lo que demuestra que es posible construir satélites a bajo costo", señala a iProUP, Gustavo Carpignano, su fundador.

Según el experto, ponerlo en órbita cuesta u$s60.000, pero buscan bajarlo a u$s8.000. Para ello, elaboraron kits que pueden fabricarse fácilmente en instituciones educativas

EDUCACIÓN DISRUPTIVA Y AL ESPACIO

Un proyecto educativo que devino en empresa es Innova Space, la firma de Mar del Plata, que partió al espacio este 13 de enero pasado. El General San Martín, es el primero de una constelación de más de cien picosatélites y un proyecto nacional de un docente que vio la luz con sus alumnos en una clase de la Escuela Técnica de Mar del Plata y que asegura que la educación hay que darla vuelta, porque “está atrasada cien años”.

El proyecto del docente Alejandro Cordero nació en 2019, cuando les propuso a sus alumnos de los últimos años de secundaria hacer algo disruptivo. Luego de las dudas iniciales, entusiasmados, arrancaron con la idea de construir un satélite. Con el primer prototipo pudieron viajar a Escocia al primer congreso de este tipo de satélites (picosatélites, más chicos que un nanosatélite) y al volver, entre fines de 2019 y principios de 2020, la Aceleradora de Startup Neutrón, de Mar del Plata, les ofreció profesionalizar el trabajo. Innova Space recibió u$s75.000 de Neutrón y $14,5 millones del Ministerio de Desarrollo Productivo.  Ahí nació Innova Space, sólo con dos exalumnos, una iniciativa que hoy cuenta con  más de 14 integrantes, de los cuales, seis son exalumnos.

El San Martín está diseñado para brindar información de Internet de las Cosas (IOT) donde hay una carencia importante, del orden del 80% en el mundo y el 70% de Argentina. Su próximo objetivo es ofrecer comunicación inalámbrica para el agro, minería, aplicaciones marítimas y ambientales. El satélite pasará una vez al día por nuestro país en su programada órbita, brindando información climática y ampliando la conexión a internet en remotas latitudes de nuestra república. Dará información que mejorará nuestras producciones agrícolas. “Planeamos en dos años lanzar más satélites que toda Argentina en su historia, y en tres años más, que toda Latinoamérica”, dijo Cordero.

El profesor Cordero tuvo una empresa metalúrgica que cerró en 2018, ante las importaciones sin freno. Entonces volvió a la docencia. Lo primero que se preguntó fue: “¿Cómo hago para preparar a mis alumnos en una escuela creada en el siglo XIX con profesores del siglo XX y alumnos del siglo XXI?”. Entonces se decidió por “las habilidades: que sean resilientes, innovadores. Y enseñarles a entender al otro. Enseñar la empatía. Todo nace de ahí”, dijo en una entrevista con el diario Tiempo Argentino.

En 2019, lo primero que hizo fue cambiar el espacio. Tiró el pizarrón de tiza, pintó el aula, armó “un gran loft” en el que los chicos se sentaban de forma aleatoria. A lo Google, agregó una cafetera, un silloncito y hasta un LCD “para que jueguen a la Play cuando se aburran. Esa es la estructura de escuela que pienso. ¿Estudiaban? Sí, en el medio hacían un satélite. Venían fuera de horario, superando las horas establecidas. “Y no hay que gastar más, es usar el mismo espacio físico y renovar el formato”.

POR LAS NUBES, CON PRECIOS TERRENALES

Los picosatélites son más chicos que un nanosatélite. El General San Martín mide 10x5x5 centímetros y pesa medio kilo. Va a ir de polo a polo y, según cuenta Cordero, tardará 92 minutos en dar la vuelta al mundo.

Este año van a lanzar cuatro más en octubre, y entre diciembre y enero otros dos. Después, entre 14 y 16 en 2023, y unos 90 en 2023. Todos ellos, funcionarán como un enjambre, y tendrán la misma función. Cuantos más sean, menor latencia habrá. Hacerlo y lanzarlo cuesta entre 30 y 50 mil dólares la producción, y otros 75 mil dólares el lanzamiento. Para financiarse, el grupo consiguió dos aportes de la Subsecretaría de Economía del Conocimiento del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación: uno de 18 millones de pesos en 2020, y otro de 30 millones este año. Los satélites tendrán una vida útil de 2 a 4 años, e irán reponiéndose. “Luego decaen y se hacen cenizas”.

Pero el Newspace no se detiene en los satélites. El mercado es tan amplio que hay lugar para proyectos alternativos, como Epic Aerospace, fundada por Ignacio Montero, de sólo 22 años. La firma desarrolla remolcadores que se encargarán de llevar a su órbita definitiva a pequeños satélites que son ubicados en la órbita de satélites más grandes que viajan en el mismo cohete. Tiene sedes en Buenos Aires y San Francisco y ya obtuvo fondos en una primera ronda. Por su parte, en la Rioja existe una iniciativa que anticipa un futuro viaje a Marte: Solar54, del consorcio público-privado FanIOT/Hamelbot.

EL GRAN DESAFÍO

Para ser potencia, Argentina debería contar con un lanzador propio y evitar acudir a proveedores de otros países (EE.UU, China y Rusia) y reducir costos. Uno de los proyectos locales de este tipo es el Inyector Satelital de Cargas Útiles Livianas (ISCUL), conocido como Tronador, de la empresa VENG, cuya mayoría accionaria es de la CONAE. Ya realizó una prueba exitosa de lanzamiento del vehículo experimental VEx 1B a nivel suborbital desde el Centro Espacial de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires.

Como para reafirmar que pese a todo lo que Argentina sufre en la tierra, tiene su contrapartida en el espacio, donde es una potencia, y otro país.

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