domingo 3 de mayo de 2026

LOCALES | 1 feb. 2022

Contaminación en el PNLG

El peligro que entrañan las “aguas verdes” de la laguna

Volvieron las cianobacterias por una serie de conjunciones climáticas y contaminantes, pero lo importante es prevenir a los bañistas sobre los efectos indeseables que pueden generar en adultos, pero principalmente en niños


Las aguas de la laguna de Gómez un vez más se tiñeron de verde, un poco por la sequía que llevó a una baja del caudal, las altas temperaturas y la comprobada incidencia del glifosato, el herbicida que se fumiga por millones de litros anualmente en el país y termina depositado en los espejos de agua.

El fenómeno de la coloración es producto de las cianobacterias, también conocidas como algas verdeazuladas), que se caracterizan por ser fotosintetizadoras, es decir, generar su propio alimento a partir de la luz del sol y del fósforo en abundancia (a diferencia de las otras bacterias, que degradan los desechos orgánicos).

En un trabajo publicado en la Revista Médica del Uruguay, titulado “Cianobacterias en las playas: riesgos toxicológicos y vulnerabilidad infantil”, se explica que en referencia a la exposición a “cianobacterias en playas y zonas de baño, recientes revisiones encuentran alteraciones de la salud humana, ya sean agudas o crónicas, y plantean su asociación con la ingesta accidental de agua contaminada durante el baño, inhalación de cianotoxina aerosolizada y contacto cutáneo-mucoso”.

Estos casos en la literatura se describen clásicamente en nadadores, personas que practican deportes acuáticos, o circunstancias que como las anteriores implican contacto intenso o prolongado con aguas que presentan floraciones por cianobacterias extensas, por lo que la municipalidad de Junín tendrían que estar advirtiendo acerca de la situación, para prevenir males mayores.

Por otra parte y siguiendo con el estudio “la evidencia muestra que las poblaciones más sensibles al daño por cianotoxinas incluyen a los niños pequeños por mayor ingestión de agua durante el baño, su menor peso corporal y el juego habitual en la orilla”.

Señala el informe que “los niños pequeños presentan un comportamiento normal mano-boca que los lleva a mayor ingesta de componentes del suelo contaminado durante el juego habitual en la orilla. Es más peligrosa la exposición en la orilla por ser donde se acumulan las colonias de cianobacterias y liberan gran cantidad de toxinas”.

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