miércoles 18 de mayo de 2022

CULTURA | 7 may 2022

LE ESCRIBIÓ A GARDEL

Rafael Rossi: su vida en Junín y los carnavales en el club Villa Belgrano

El 19 de febrero pasado se llevó a cabo en Mercedes, lugar de nacimiento del músico, el 2º Festival de Tango “Rafael Rossi”, que contó con la participación de relevantes figuras del género.


Por: Ismael A. Canaparo

Rafael Rossi (bandoneonista, compositor y director de orquesta), que nació en la ciudad bonaerense de Mercedes el 28 de diciembre de 1896 y falleció en la Capital Federal el 24 de diciembre de 1982, fue una figura de prolongada y significativa trayectoria dentro del tango. Alcanzó una amplia popularidad y prestigio en nuestro país a través de su copiosa y calificada producción autoral, y también como consecuencia de su intensa labor en radio, en discos y, sobre todo, en giras por todo el territorio de la provincia de Buenos Aires. Su verdadero nombre era Rafael Rossa.

Rossi tuvo un largo romance con nuestra ciudad, al extremo que vivió aquí un par de años, en una vivienda del barrio de Villa Talleres, en la década del ´20. Le gustaba mucho recorrer la llanura pampeana y, especialmente, los poblados pequeños. Tocó tres veces en Junín, en distintas épocas. La primera de ellas ocurrió a comienzos de 1915, en el salón Durisch, que se encontraba frente a la plaza 25 de Mayo.

Después de casi veinticinco años, volvió a actuar en nuestro medio, ahora en la confitería Ideal. A partir del 20 de julio de 1940, realizó allí una serie de presentaciones, ante la gran respuesta del público juninense. En Junín compuso el tango “El Ponchazo” y el vals “Su nombre empieza con E”, ambos temas registrados en SADAIC.

Por último, los carnavales de 1948 en el Club Villa Belgrano contaron con la animación del cuarteto de Rafael Rossi y su cantor Alberto Fontana, lugar donde el Rey Momo lució a pleno, con un doble récord, tanto de público como de recaudación. Meses antes, en la misma entidad, se presentó nada menos que la orquesta típica de Aníbal Troilo, con sus vocalistas Edmundo Rivero y Floreal Ruíz.

Gaspar Astarita (1928-2003), un brillante escritor, periodista e investigador chivilcoyano, escribió la siguiente semblanza de Rossi en la página todotango.com: “Orlando Del Greco, en su libro Carlos Cardel y los autores de sus canciones, y Horacio Ferrer, en El libro del tango, dan como fecha de nacimiento el 30 de diciembre de 1896. Sin embargo, Rafael Rossi, en un extenso reportaje que le efectuara la revista El tango 100 años de historia (Editorial Perfil), da como su fecha de nacimiento el 28 de diciembre de 1896. Del Greco, también en el libro citado, consigna que su verdadero apellido era Rossa.

Una figura de prolongada y fecunda trayectoria dentro del tango fue la de don Rafael Rossi, bandoneonista, director y compositor, que alcanzó amplia popularidad y prestigio en nuestro país a través de su copiosa y calificada producción autoral, y también como consecuencia de su intensa labor en radio, en discos y, sobre todo, en giras por todo el territorio de la provincia de Buenos Aires.

Había nacido en Mercedes (ciudad situada a 80 km de Buenos Aires) el 28 de diciembre de 1896 y, como él mismo afirmara, desde muy jovencito dos cosas lo apasionaron el bandoneón y la aventura. En 1912 se largó a Buenos Aires con otro mercedino, y trabajaron de pintores primeramente. Pero Rossi, que había escuchado en Mercedes a Juan Maglio (Pacho), los sábados iba a oírlo tocar en el café Garibotto (Pueyrredón y San Luis), afirmándose su vocación por el fueye.

Y comenzó sus estudios en el Conservatorio de José De Caro, padre de Julio, los que abandonó cuando comenzó la guerra de 1914, para regresar a Mercedes, ya con algunos conocimientos básicos del instrumento y el aprendizaje de un conjunto de piezas. Tocando esos primeros tangos y estudiando solo, completó medianamente su formación musical.

A fines de 1914, con esa instrucción, su espíritu aventurero y con el guitarrista Pedro Lafourcade como ladero, se largó en su primera gira. Comenzaron en Junín y, pueblo por pueblo, fueron conociendo gran parte de la provincia de Buenos Aires, Arenales, Arribeños, Ascensión, Sol de Mayo, hasta que, a fuerza de dejar cuentas impagas en los hoteles y tocando prácticamente por monedas, llegaron a Vedia.

Allí se instalaron y comenzaron a mejorar económicamente. Ya en 1915 alcanzaron la ciudad de Rufino (importante ciudad de la provincia de Santa Fe), donde se contactó con un buen bandoneonista de la época, Ángel Danesi. Él los recomendó para tocar en Huinca Renancó (ciudad de la provincia de Córdoba) y ahí sí se afirmaron. Ganaban setenta pesos mensuales, con casa, comida, yerba y kerosene. Se apartó Lafourcade y formó un trío, con Roque del Cagneo y Timoteo Palacios.

De Huinca Renancó pasó a Del Campillo, donde formó otro trío, llegando a Rio Cuarto, Firmat, Elortondo, Rufino nuevamente (localidades de las provincias de Córdoba y Santa Fe), hasta que volvió a Mercedes, para cumplir con el servicio militar.

Posteriormente, consiguió otro guitarrista mercedino y se largó nuevamente a los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Cuando pasó a Santa Fe, desde Rufino, mandó a buscar al violinista Udelino Toranzo. Ya en trío, volvieron a tocar en Junín, donde se encontraron con Pacho, a quien Rossi le había enviado uno de sus primeros tangos, titulado precisamente Pacho. Ese encuentro y esa composición le valieron a Rossi la invitación para sumarse al conjunto del legendario bandoneonista. Así que disolvió su trío y siguió de gira con Pacho. Terminada ésta, Rafael Rossi se instaló en la Capital, ya en forma definitiva, vinculándose en ese año de 1919 a otro importante músico de tango, el pianista y compositor José Martínez.

Después de varias actuaciones formó su primer cuarteto importante. Lo integraron, junto al bandoneón del director, los violinistas Fernando Franco y Emilio De Caro y el pianista Francisco De Caro. Luego de disuelto este conjunto, participó con Francisco Canaro y Roberto Firpo de la orquesta gigante para los carnavales de 1920. Desde ese año hasta 1935 estuvo con Canaro, interviniendo en otros conjuntos reducidos que formó para atender actuaciones en el interior, en los cuales participaron el pianista Eduardo Pereyra (El Chón) y el violinista Alberto Castellanos.

En 1920, por intermedio de Pacho, conoció con Gardel, a quien le fue entregando una serie de obras de su autoría, que El Morocho grabó inmediatamente: “Por el llano”, “Ave cantora”, “Perdonada”, “La milonga”, “Fiesta criolla”, “Senda florida” —todos tangos— y el vals Rosa de abril, los siete con letra de Eugenio Cárdenas; Ebrio, “Corazoncito”, “Primero yo”, letras de José Rial; el estupendo “Como abrazado a un rencor”, con letra del periodista Antonio Domingo Podestá; “Sos de Chiclana”, con Julio Navarrine, “Recordándote“”, la zamba “Cañaveral”, el estilo “Como las margaritas” y la ranchera “La pastelera”.

También con José Rial compuso Rafael Rossi “Buena pilcha”, “Ponete paquete”, “De corazón a corazón” y “Lo que pide el corazón”.

Con Enrique Cadícamo compuso otro bellísimo tango “Cuando tallan los recuerdos”. Con Udelino Tonnzo dio a conocer un tango perdurable, puramente instrumental “Jueves”.

Su primer tango, de 1916, fue “Don Leandro”, a los que siguieron el ya nombrado “Pacho”, “A Horacio”, “La cañada”, “Estás triste”, “Renacimiento”, “Cañaveral”, continuando una larga lista de obras que sería riesgoso enumerar, porque siempre se están descubriendo nuevos títulos del pródigo compositor.

Llegó al disco, casi siempre con temas folklóricos, en Odeón (como Firpo tenía exclusividad para grabar tangos con orquesta para la empresa Max Glücksmann, a Rossi lo destinaron a grabar temas folklóricos).

Posteriormente, con su famoso Conjunto Chacarero, grabó un poco de toda la música nacional, incluyendo varios tangos. Herminia Velich y los hermanos Casadei fueron casi siempre sus vocalistas.

Ejecutante de estilo sencillo, fue en la composición donde su nombre adquirió el necesario relieve como para que su nombre quede incorporado al inventario definitivo del tango. Su laboriosidad como músico corrió pareja con su espíritu aventurero. Siguió interpretando y viajando hasta sus últimos tiempos”.

 


NO SÓLO DE TANGO VIVE EL HOMBRE


El tango no fue exclusividad en las actuaciones del cuarteto de Rafael Rossi, ya que su conjunto se inclinaba también por los ritmos bailables, como valses, rancheras, jota, pasodobles, fox trot y milongas. Las páginas más solicitadas por la gente, casi por aclamación, eran “Bella morena”, “Mate amargo”, “España Cañí”, “Japonesita”, “Quita penas”, “Desde el alma” y “El vals de los 15 años”, entre otras.

Como compositor creó un extenso número de tangos, entre los más recordados: “Senda florida”, "Por el llano", "Ave cantora", "Perdonada", "La milonga", "Fiesta criolla", "Rosas de abril", "Ebrio", "Corazoncito", "Primero yo", "Como abrazao a un rencor", "Sos de Chiclana", "Recordándote", "Cañaveral", "Como las margaritas" y "La pastelera”.

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