miércoles 18 de mayo de 2022

LOCALES | 12 may 2022

análisis local

¿Será la economía, estúpido?

Mientras el intendente Petrecca critica las políticas nacionales y provinciales poniendo énfasis en la economía, un repaso por los últimos años muestra hoy –a pesar de todo- un Junín sustentable en el plano comercial y empresarial a diferencia de lo que ocurría entre 2016 y 2019.


El intendente de Junín, Pablo Alexis Petrecca, no deja pasar un día sin criticar las medidas de gobierno e incluso ahora sus funcionarios la emprenden hasta contra la empresa de energía EDEN por los cortes de luz cuando jamás dijeron nada respecto a los crueles tarifazos del macrismo. Incluso. la impiedad en las facturas de gas del Grupo Servicios Junín -de capital mayoritario comunal- eran motivo de desesperación en los usuarios allá por agosto de 2016 cuando la gestión nacional y provincial estaba a cargo de los popes del PRO y el radicalismo, y en Junín empezaban las marchas de protesta.

Hoy es innegable que la crisis económica arrecia y la inflación licúa salarios y capacidad de compra, sin embargo una comparación muestra algo particular: mientras en 2018 y 2019 la actividad comercial local iba en brutal caída libre, hoy, incluso después de dos años de pandemia restrictiva, podría decirse que está en crecimiento y los padeceres de los comerciantes están bien lejos de aquellos dramas en los cuales la foto era de comercios céntricos con las puertas cerradas y el cartel de alquiler.

Fue precisamente SEMANARIO el medio que, en enero de 2019, en una de sus notas de tapa tituló “Expedición al desierto” para mostrar la desazón comercial en las avenidas céntricas y sus laterales, con comercios cerrados, personal despedido e industrias en conflicto.

Un cóctel mortal de un gobierno desaprensivo a nivel nacional, que prometió crecimiento y lo terminó cumpliendo sólo para con los suyos.

Tiempos en que la inflación incluso era menor que la de ahora ya que rondaba el 50% anual, pero igualmente generó que empresas importantes de la ciudad cerraran sus puertas, otras disminuyeran personal y la sangría de pérdida de empleo fuera a diario. Mientras el intendente se negaba a declarar la emergencia económica para dar un poco de alivio a los más necesitados y requerir ayuda gubernamental externa.

A fines de 2018 y comienzos de 2019 el “parate” generalizado en el que estaba sumergido Junín, que había arrancado en 2016 con la llegada de Cambiemos, promovía por parte de las empresas vacaciones adelantadas para los empleados, pago de sueldos en cuotas, despido de personal y cierres.

La “perla del noroeste” estaba escondida, ya no era el epicentro adonde llegaban cada semana cientos de habitantes de otras localidades vecinas para comprar insumos, ropa, calzado o artículos para el hogar. Ahora los comerciantes dependían casi en exclusiva de los bolsillos flacos de los juninenses, que recorrían, buscaban precio y analizaban cada gasto que iban a efectuar.

Detrás de cada comerciante que le puso un candado a su sueño tras importantes inversiones y detrás de cada empleado que se quedó en la calle, había familias enteras que quedaban expuestas a la incógnita del futuro, casi impedidas hasta de soñar y construirse una vida mejor. Hombres y mujeres aprenderían en carne propia el significado de la palabra “changa” y empezarían a recorrer trueques o ferias para poder alimentar y vestir a todos.

Realmente tan poco tiempo pasó hasta el presente, pero en medio de un torbellino que no dio descanso.

Aun con todo eso que implicó el fin del mandato de Mauricio Macri, la llegada de Alberto Fernández y casi con el nuevo gobierno la pandemia impensada que haría trastabillar al mundo, aún con todo eso la economía juninense pudo recomponer el “desierto comercial” en la que estaba sumergida y además –los datos son concretos y reales aunque parezcan de relato- revertir el valle y emprender camino hacia la cumbre.

Los titulares negativos del cierre de los sectores hoteleros y gastronómicos pudieron desprenderse del ancla que significaron las necesarias restricciones pandémicas para frenar el avance de enfermedad y muerte y el proceso comienza a revertirse.

“La demanda de locales comerciales en Junín es muy alta” es el nuevo título y con sólo dar “la vuelta al perro” se aprecia un paisaje muy distinto al que generó el gobierno de Macri en el embate contra las clases media, media baja y aquellas más vulnerables, con un programa de endeudamiento ante los organismos internacionales, que no sirvió más que para investigar una probable fuga de divisas por parte de funcionarios de aquel entonces.

“Es la economía, estúpido” decía Bill Clinton en campaña presidencial de EE.UU. en la década del ‘90, pero ¿será así?

Es la economía -nada más- la responsable del repunte, paradójicamente en medio de las críticas petrequistas por la situación inflacionaria actual y cuando al mismo tiempo el presidente de Comercio e Industria, Marcos Maroscia, proclama a viva voz que “los gimnasios y los locales gastronómicos han tenido una reactivación económica de un 50%. La reactivación se ve en jugueterías, perfumerías, venta de amoblamientos, el turismo y la venta de indumentaria”.

MALDITA ECONOMÍA

La inflación ha resultado imparable tanto antes como ahora, pero vale hacer memoria de aquellos años idos cuando en 2018 los conflictos giraban en torno a las crisis de Medilogos -con paros de trabajadoras por más de un mes- la fábrica Antonello que realizó varios despidos, el cierre de la centenaria fábrica de fideos Don Antonio y el fin de la empresa Induspol.

Pero no era todo. También se manifestaba un goteo escandaloso que se iba filtrando en el día a día en el panorama de la ciudad, con las persianas bajas, los carteles de “alquilo” o “liquidación por cierre”, los negocios que no pudieron resistir a pesar de su historia fructífera y el vacío que se notaba al caminar por las calles, sobre todo en la zona céntrica.

No se trataba de recordar la “9 de Julio”, Gran Prix, Confitería La Perla, Casa Arteta, Casa Arini o Peluquería Adonis, entre tantos hitos que reflejaban la historia local. Por aquellos meses se iba “Base”, la zapatería que estuvo sobre Roque Sáenz Peña frente al Museo Municipal durante muchos años; cerró “Versus”, la casa de ropa para jóvenes; “Plaza Obelisco”, laboratorio de fotos; la casa de modas femenina “Como quieres que te quiera”; el outlet de Manicomio, Mirta Oubiña, casas de ventas de celulares, heladerías y tantos otros de distintos rubros. Los más afortunados pudieron trasladarse a calles laterales a Sáenz Peña o se mudaron a otros barrios.

Uno de los cierres más emblemáticos, fue sin dudas, la sucursal local de Vegued Colection, ubicada en Roque Sáenz Peña 48 desde hacía 30 años. Una empresa dedicada de lleno a la venta de indumentaria masculina multimarca: accesorios, ropa interior, pantalones, camisas, sacos, trajes, zapatos, etc.

Y aún en ese escenario abominable de poco más de tres años atrás, el intendente Petrecca nunca tomó una medida que favoreciera a los comerciantes y trabajadores, jamás se dio por enterado de los tarifazos y, es más, el 4 de enero de 2019 concretó el suyo propio, con un aumento promedio del 42% de las tasas municipales.

El jefe comunal jamás aceptó que el proyecto de la oposición para declarar la emergencia comercial en el partido fuera tratado en el Concejo Deliberante.

Esta propuesta instaba al Ejecutivo municipal a gestionar la suspensión de los cortes en el suministro de gas y de electricidad ante las empresas y cooperativas proveedoras, así como una disminución de los intereses por mora. También ante ARBA y AFIP para que no iniciaran nuevos juicios a las pymes por deudas contraídas.

Y mientras hoy se juntan en el municipio para contar cada turista que llega a la laguna y anunciarlo con bombos, platillos y papel picado, el Parque Natural Laguna de Gómez, en aquel entonces aparecía desolado en visitantes como en atractivos, porque ni siquiera había un tren que llegara a la estación de Junín.

Si bien las comparaciones son odiosas, desde fines de 2021 hasta el presente, hubo más de 60 locales nuevos que se habilitaron y los mismos funcionarios del municipio declaran a la prensa que “en los últimos seis meses, las actividades que más están solicitando la habilitación son el rubro de alimentos: despensa, dietéticas, minimercados, gastronómicos sin espectáculos en vivo y carros gastronómicos. También se están abriendo locales de ropa, bazar, decoración, regalería y alojamientos turísticos extrahoteleros”.

Pasó poco tiempo para virar del “desierto” al “vergel” sin dejar de reconocer las condiciones lamentables tanto por la pandemia restrictiva como por los fuertes coletazos en la economía que la ponen en un estado de suma vulnerabilidad, sin embargo, el desarrollo regional, merced al impulso de los emprendedores locales, mostró una vez más que hay mucho por hacer en un distrito que necesita de dirigentes que acompañen el proyecto común y se desprendan de las aspiraciones personales.

 

 

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