lunes 27 de junio de 2022

LOCALES | 22 jun 2022

Vale todo

Tránsito juninense: ¿Yo? ¡Argentino!

Salir a la calle es algo parecido al juego de la “ruleta rusa”. Cada día las arterias juninenses exponen nuestro problema: manejamos mal, no respetamos las leyes, no cuidamos nuestra vida ni tampoco la de los demás.


Por: Redacción Semanario

Ya no alcanzan los semáforos; el de la derecha no sabe si su prioridad de paso será respetada o mejor esperar, estacionar en doble fila es uno de los deportes de moda y circular sin luces ni casco en motos es algo común.

Cruzar la calle por cualquier lado es tan común para un peatón como circular en bici en contramano.

El azar, la fatalidad pero sobre todo la desaprensión abundan en la vía pública, prestos para estampar la vida de unos contra otros.

El tránsito en Junín es un problema de difícil solución y los distintos gobiernos intentaron controlarlo sin éxito.

A este universo pronto llegarán las cámaras de fotomultas ubicadas en distintos sitios de la ciudad, que ya despertaron polémica antes de ser presentadas.

Los críticos apuntan que estos elementos serán meramente recaudatorios, ya que se priorizará –según se dijo- a quienes pisen la senda peatonal y a quienes excedan la velocidad máxima en avenidas.

NADA ALCANZA

Mientras se juega con la vida en la calle cada día, la Dirección de Movilidad del gobierno de Petrecca (como antes el de Mario Meoni y antes el de Abel Miguel) apostó a ordenar el caos con varias acciones. En este último tiempo, se han cambiado el sentido de circulación de algunas calles, se instalaron nuevos semáforos, se modificaron trazas de rotondas como la de Respuela y Benito de Miguel y también se promovió el transporte público.

¿Falta? Sí, aún se deben colocar los nomencladores de calles (en algunas esquinas no se sabe si es mano o contramano o el nombre de la misma); hay semáforos sin sincronizar y fuera del radio céntrico, hay calles sin ningún control.

Por otro lado, la idiosincrasia de la ciudad no cambió: la gente sigue prefiriendo la moto propia y no el transporte público: solo alcanza con ver los escasos viajeros en los distintos colectivos que transitan la ciudad. No sólo eso, se multiplicaron exponencialmente y es la preferida para llegar rápido a cualquier punto de la ciudad.

NINGUNO ES EJEMPLO

La búsqueda de soluciones a este problema de vieja data no encuentra solución. Y si bien la mayor cantidad de accidentes los protagonizan las motos de baja cilindrada con los autos y se señala a los conductores de las dos ruedas como los causantes de todos los males, también los conductores de autos muestran una especial desaprensión hacia los peatones, especialmente ancianos, mamás con sus bebés o cualquier persona que cruza por la senda peatonal, por la esquina, donde tienen la prioridad absoluta de paso pero casi nadie respeta.

Hay quienes critican a los que viajan en las ‘motos colectivo’, pero también hay otros del sector más pudiente que transitan en coches de alta gama con exceso de velocidad. Estacionar en garajes o en “doble fila” a la salida de colegios también es algo habitual para los titulares de quienes conducen cuatro ruedas pero de eso no se espantan ‘porque es por un ratito nada más’.

Ahora bien, no hay que olvidarse de mirar el ombligo. El problema persiste porque va mucho más allá de quien pasa primero, la falta de papeles, el uso del casco o la velocidad. Pasa por el apego a la ley pero sobre todo por el respeto por el otro y el cuidado de uno mismo. Y en este aspecto, lo central debiera focalizarse en una sostenida campaña de educación. En la toma de conciencia para crear un cambio cultural.

Está claro que las acciones emprendidas hasta ahora sumaron más como efecto que como resultado. Las multas, secuestros por falta de papeles o infracciones varias, inspectores golpeados y en otros acusados de maltrato, no variaron y conforman el día a día del caótico tránsito juninense.

Es el Estado quien tiene que tomar riendas en el asunto (Argentina es uno de los países con mayor mortalidad por accidentes viales) y debe definir un cambio de paradigma, una política educativa para torcer este destino fatal.

LICENCIA JOVEN EN PROVINCIA

Siguiendo esta idea, a nivel provincial y en el Día de la Seguridad Vial, los ministros de Transporte, Jorge D’Onofrio, y de Educación, Alberto Sileoni, presentaron el programa “Licencia joven”, para garantizar la educación vial en las escuelas de la Provincia. Se trata de una iniciativa para que los jóvenes puedan incorporar los conocimientos en materia de leyes de tránsito en las escuelas, antes de ir a rendir el examen para acceder al carnet de conducir.

El curso concientizará y capacitará a estudiantes de penúltimo año del secundario en materia vial y quienes lo aprueben pasarán automáticamente el examen teórico para obtener la primera licencia de conducir. “No es solo educación vial, es incorporar la educación vial en algo más integral que es la formación del ciudadano. Eso lo tiene que hacer la escuela. El 40% de víctimas de siniestros viales son nuestros alumnos. Si faltara una razón, esa es razón suficiente, pero no la única. Hay que vivir los valores, transmitir los valores. Si aprendes a respetar al otro, también llegará”, sostuvo Sileoni al presentar la iniciativa.

MAR DEL PLATA HIZO PUNTA

Casi como un anticipo de lo que pronto se vivirá en Junín, Mar del Plata puso en marcha su sistema de fotomultas. 

El intendente Guillermo Montenegro tomó la decisión de aplicar el sistema y ordenó que el 100% de los fondos recaudados por el Municipio (24% del valor integral de las multas, según el convenio) se destine a campañas y políticas vinculadas a la seguridad vial en el partido de General Pueyrredón.

Ya se inició un período de prueba que se extendería hasta agosto o septiembre, período en el que además de colocarse los primeros 50 equipos, se ajustarán los sistemas automáticos de detección de infracciones de tránsito. Completada la primera etapa, en el transcurso del año se instalarían en total unos 240 equipos.

Los dispositivos están divididos en dos modalidades: por un lado, los cinemómetros detectarán infracciones por exceder la velocidad máxima permitida (60 kilómetros por hora en avenidas, 40 km/h en calles, 30 km/h en zonas que así lo indican y 20 km/h en cercanías de escuelas), por otro, los equipos controlarán el cruce de semáforos en rojo y la invasión de la línea de frenado y la senda peatonal.

Cada infracción de tránsito tiene asignado una cantidad de unidades fijas (UF) en función del precio de la nafta determinado por el Automóvil Club Argentino, que en febrero de 2022 quedó actualizado a $123,40 por cada UF. De esta manera, frenar sobre la línea peatonal o invadir la línea de frenado implica multas que van desde 50 a 100 UF, es decir, de $6.170 a $12.340. Se trata, en este caso, de la infracción más baja. En tanto, la multa por exceder los límites de velocidad permitidos va desde 150 a 1000 UF, es decir, entre $18.510 y $123.400. En tercer lugar, la multa por cruzar un semáforo en rojo contempla el pago de 300 a 1000 UF, lo que representa entre $37.020 y $123.400.

Habrá que ver en nuestra ciudad como decanta la puesta en marcha del sistema, pero lo iniciado en La Feliz podría servir de guía para lo que pronto veremos por acá. Para algunos lo que no entra por las buenas entrará por el bolsillo pero aún queda mucho por recorrer para hacer de la calle un lugar seguro para todos. Y depende de cada uno de nosotros.

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