viernes 19 de agosto de 2022

CULTURA | 25 jul 2022

UN REPASO AL POLVO DE LA HISTORIA

Aquellas orquestas típicas olvidadas

Todas estas agrupaciones se pueden escuchar, aún hoy, en YouTube, el conocido sitio web dedicado a compartir música, vídeos, películas y programas de televisión. Haciendo apenas un clic llega el disfrute del prolijo sonido, la buena selección de temas que tenían en sus repertorios las diferentes orquestas, la calidad y sensibilidad de muchos de sus ejecutantes.


Por: Ismael A. Canaparo

Las generaciones del cuarenta y cincuenta, en especial, cimentaron el prestigio del tango. Todos los personajes de entonces, con sus progresivos cambios, lo hicieron posible. Desde Francisco Canaro y Roberto Firpo hasta la persistencia en un estilo melódico que iban dejando los hermanos De Caro y Osvaldo Fresedo, fueron los cimientos de aquellos inolvidables veinte años, cargados de creatividad, con las mejores páginas de la historia. Después se le agregaron nombres que se convirtieron, de inmediato, en los grandes innovadores, como Osvaldo Pugliese, Alfredo Gobbi, Mariano Mores, Aníbal Troilo, Angel D´Agostino, Osmar Maderna, Domingo Federico, Héctor Stamponi, Pedro Laurenz, Enrique Mario Francini, Armando Pontier, José Basso, Horacio Salgán, el muy joven Astor Piazzolla y muchos otros de primera línea. Este es el primer repaso de aquella etapa, que tiene la pretensión de continuar.

Sócrates sostenía que “prefería conversar a escribir porque los libros repiten siempre lo mismo”. Con el tango sucede algo parecido, aunque creo, por el contrario, que con cada relectura se pueden descubrir cosas nuevas, siempre expuestas a ser modificadas por otros hallazgos, por distintas experiencias. El paso del tiempo que todo lo transforma, sin embargo no ha conseguido modificar las primitivas valoraciones de nuestros dos por cuatro.


ANTONIO RODIO

Antonio Rodio (25 de enero de 1904 – 1 de junio de 1980), violinista, compositor y director. Era italiano. Había nacido en la localidad de Crispino, provincia de Tarento y llegó a nuestro país siendo muy niño. Aún con muy corta edad, inició sus estudios musicales y en 1912 finalizó su ciclo primario de violín. Más tarde ingresó al conservatorio, obteniendo su diploma de profesor superior de violín en 1918.

Se inició como músico profesional en la orquesta del teatro Colón. A partir de 1920 comenzó a integrar orquestas de tango, entre ellas: Angel Danesi, el Cuarteto de Carlos Marcucci, Osvaldo Fresedo y Pedro Maffia.

Otra de sus importantes labores se produjo en 1930. Junto a Rodolfo Biagi, acompañaron a Gardel en las siguientes grabaciones: “Buenos Aires”, “Aromas del Cairo”, “Viejo Smoking” y “Aquellas farras”, además del fox trot “Yo nací para ti, tú serás para mí”.

Su primera orquesta la formó en 1941, y estaba integrada por los siguientes músicos: Héctor Stamponi, Carlos Parodi, Antonio Ríos, Titi Rossi, Mario Demarco, Eduardo Rovira, Luis Bonnat, Tomás Cuervo, Juan José Fantin, Máximo Mori, Jaime Gosis y los cantantes Alberto Serna y Mario Corrales. Grabó dieciséis discos entre los años 1943 y 1944. Obtuvo, además, la colaboración de Antonio Rodríguez Lesende. Con la misma debutó en radio Splendid y ocupó el octavo lugar entre las orquestas más solicitadas y mejor pagadas. Actuó también en el café Germinal, El Nacional y en diferentes locales nocturnos de la calle Corrientes.

Estas son algunas de las obras que llevan su firma: “Y la perdí”, “Si yo cantara”, “Igual que Dios”, “Parece Mentira”, “Son cosas olvidadas”, “Angustia”, “Amor Brujo”, “Amor, Amor”, “Yo no puedo comprender” y “Amor que has hecho”.


RICARDO ANGEL PEDEVILLA

El músico, bandoneonista, director y compositor Ricardo Angel Pedevilla, artísticamente conocido como Ricardo Pedevilla, nació el 22 de noviembre de 1916.

Comenzó como músico profesional en el año 1930. En 1935 acompañó a las cancionistas Elena Lucena y Aída Luz, junto a los músicos Averbuj y De La Fuente. También actuó en radio Stentor, formando un trío de bandoneones junto a Daniel Álvarez y Nicolás Peppe. Con el correr de los años fue integrante de distintas orquestas entre ellas: la de Joaquín (El Negro) Mora (1936), Oscar Rossano (1938) y Miguel Padula. Cuando formó su propia orquesta, grabó para el sello Pampa en una modalidad y un repertorio altamente influenciado por Carlos Di Sarli. Fue compositor de los tangos: “Y siempre pasa igual”, “Ni la sombra” y “Por ella”.


JORGE ARGENTINO FERNANDEZ

Jorge A. Fernández (18 de junio de 1915 – 20 de mayo de 2002), fue un brillante músico, bandoneonista, compositor y director.

Apareció en el firmamento de los buenos ejecutantes de bandoneón, integrando con Antonio Ríos, Eduardo Marino y Héctor Presas, la orquesta de Manuel Buzón.

Recibió su espaldarazo con Pichuco, en el sexteto de Elvino Vardaro —junto a quien actuó desde 1933 hasta 1937— como una de las mayores parejas de todos los tiempos. Colaboró también con Ángel D'Agostino y formó más tarde su propia orquesta, la cual presentó por Radio Mitre. A partir de 1951, su conjunto grabó para los discos Pampa —con José Pascual (piano) y Enrique Cantore (primer violín)—, destacándose la tarea interpretativa de la orquesta en los tangos “Arrabal” y “Contratiempo”.

Posteriormente, su labor fue más esporádica, tocando en programas de televisión, dúos de bandoneón y piano con José Pascual. En 1967, grabó cuatro temas para Disc-Jockey, con su cuarteto.

Compositor de varios tangos cantables de calidad: “Pena de amor” y “Otra vez”, entre ellos, ambos con versos de José María Contursi, y “Ayer y hoy”.


LORENZO BARBERO

Lorenzo Barbero (6 de setiembre de 1918 – 23 de junio de 2009), fue un talentoso músico, violinista, director y compositor. Nació en la localidad de James Craig (Córdoba). Hijo y nieto de músicos, su padre Francisco Lorenzo Barbero fue violinista y director de orquesta típica. Comenzó como director en 1942, con una numerosa agrupación destinada al Teatro Capítol de la capital cordobesa y como conductor en 1947 de la orquesta Copacabana. Posteriormente actuó en Buenos Aires, incluyendo en su conjunto algunos instrumentos regionales para la interpretación de un vasto e inquieto repertorio de danzas y de canciones argentinas. Colaboraron, en distintas instancias en su conjunto, el arreglador Pascual Mamonne y los vocalistas Pablo Moreno, Roberto Florio, Danielito Ray y Jorge Sobral, grabando sus versiones para los sellos Pampa y Odeón. Luego de 1970, produjo programas de TV por Canal 13.

Tocó varias veces en Junín. La primera ocasión fue el 5 de enero de 1952 en el Prado Español, dirigiendo la “Orquesta Espectáculo de la Argentinidad”. La segunda presentación ocurrió en el segundo semestre de 1957, ahora en el Club Ambos Mundos. A finales de ese mismo año y en el febrero de 1958, actuó en el Club Defensa Argentina.


MARIO DEMARCO

Mario Demarco (5 de agosto de 1917 – 4 de febrero de 1970), cuyo verdadero nombre era Mario Domingo Lapuncina), fue un gran bandoneonista, director, compositor y arreglador.

Formado, por temperamento, en la proyección creadora de la escuela decarista que encabezaron Osvaldo Pugliese y Alfredo Gobbi, se perfiló desde 1950 entre los mayores cultores del tango contemporáneo.

Las versiones de “Tierra adentro”, “Sin tacha”, “Canaro”, “La catrera” y otras, registradas para el disco Pathé con su primera orquesta, evidenciaron, ya, cuanto de original, en una manera personalísima de sentir, de plasmar musicalmente y de expresar en lo emocional el tango, ofrecería luego en sus trabajos de arreglo para Osvaldo Pugliese (“Quejumbroso”, “Emancipación”, “Suipacha”, “A mis compañeros” y “Pata ancha”, grabados todos en Odeón, por dicho conjunto); en sus acompañamientos para Edmundo Rivero (“Corrientes y Esmeralda”, “De vuelta al bulín” y “Venite conmigo”, en discos Philips); para Argentino Ledesma (“Pebeta linda yo te quiero”, en Odeón); Para Jorge Sobra (“Pregonera”, “Te llaman malevo” y “Rondando tu esquina”, en Columbia). Y, desde luego, en las interpretaciones de corte instrumental logradas en la conducción de su orquesta como figura independiente y registradas para el sello Solfeando: “Sensitivo”, “A San Telmo”, “Muy picante” y particularmente, “Solfeando”, síntesis integral, éste, de sus novedosas ideas musicales.

Ejecutante de excepción, su personalidad bandoneonística se ha manifestado conforme a dos modalidades de trascendente importancia y de antagónico contenido; aquello que, en sus arreglos para bandoneón solo, es la filigrana de exquisitos preciosismo y el tratamiento armónico de dulcísima concepción —su versión de “Nieblas del Riachuelo” es un ejemplo en alto grado representativo— se vuelve milonga, zapada y del más puro rango canyenguero no bien entra a presidir, con su instrumento, a los doce o catorce elementos de un conjunto orquestal, aun en la sutileza de sus solos fraseados y en la difícilmente superable calidad de sus variaciones fraseadas, como las que ejecuta en “Sin tacha”, “El arranque”, “Mal de amores” o “Entrador” (discos Pathé, 1951) o en “La bordona”. Sus composiciones, esencialmente volcadas al tango de corte milonga, reflejan su personalidad de intérprete; entre ellas: “Entrador”, “Pata ancha”, “Solfeando” y “Sensitivo”.


Bibliografía: Horacio Ferrer, Héctor Palazzo, “El tango y sus invitados” y todotango.com.


 

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