domingo 25 de septiembre de 2022

HUMOR POLÍTICO | 8 ago 2022

LA PÁGINA AMARILLA

En los senderos del reino de Alexia, todavía se esperan por las obras prometidas

Parece que estas vacaciones de invierno y pese a que en el reino la cosa se ve más o menos como siempre, algunos le han dicho que muchos de los de las afueras han decidido venir a pasar unos días en su  pago y eso es más que un motivo de alegría. El PetrEgo y te contamos lo que no hicimos esta semana.


Alexia anda como loco, como caballo desbocado, como perro con dos colas. Contento, casi eufórico. Parece que estas vacaciones de invierno y pese a que en el reino la cosa se ve más o menos como siempre, algunos le han dicho que muchos de los de las afueras han decidido venir a pasar unos días en su  pago y eso es más que un motivo de alegría.

Debe ser por eso, que, relajado, Alexia se las tomó con sus amigotes amarillos a diseñar su futuro, porque lo otro con esa sola noticia, alcanza y sobra para hacer dulce de leche.Bueno, es cierto, podrían encararse obras y acciones para mejorar el reino y ponerlo lindo; tentar a la suerte de algunos que cuentan buenas nuevas, no es la mejor opción. Nada mejor que trabajar, y diseñar el futuro, para que todo venga mejor, pero Alexia no es de esa clase de monarcas. Él no se preocupa por el futuro de su gente, sino más bien por el propio y de ahí, que encare obras para sí antes que para los demás.

Por caso, en la laguna del reino todo quedó como hace años: desde el balcón de los enamorados, el chaperío para ver los pájaros y el corte de yuyos, que no se vieron mejoras en el lugar. En los senderos del reino, todavía se esperan por las obras prometidas, que van desde cartelitos para saber adónde uno anda hasta algunos adoquines que se perdieron en el camino.

Mejor no recordar qué fue de la vida de todo lo prometido, para no largarse a llorar. Eso sí, a la hora de reclamar por las obras que no hay, Alexia no encontró mejor excusa que quejarse ante Sir Alfer y Sir Kichi a los que puso entre ceja y ceja y los tildó de discriminadores. Pese a que en el reino se llevan adelante algunas obras con acres foráneos, Alexia prefiere la crítica al reconocimiento ajeno.

Es que no sea cosa que alguno se dé cuenta que lo que hay ahora no es lo suyo, y todo lo que pinta verde esperanza cambie a la negrura de la noche. A ver si aparece la memoria y reaparezcan ‘las cosas que nos pasaron’ y ‘la tormenta amarilla’. Sería un problemón, porque así, ‘el mejor equipo de los últimos años’ volvería a quedar sin la careta y desnudo, mostraría ser lo que oculta: el mentor de las pesadillas de este tiempo. Si eso pasar, todas las ilusiones se irían al carajo y entonces, nada mejor que todo quede como hasta ahora.

Porque ahí está la apuesta: en fogonear el desastre y alimentar el fuego, no en proponer ninguna solución. Si lo que importa no es que arda todo, sino que el reino arda rápido, sí vuelven quienes echaron.  Esa es la lógica perversa amarilla y para eso trabajan. ¿Obras? ¿Futuro? ¿Cuál? ¿El propio? Sí, en eso están.

Lo demás, se verá. Nunca fue un  problema para Alexia ni para la caterva amarilla ocuparse de las tristezas ajenas ni de las carencias de este tiempo. Para eso hay otra gente, la misma que no se cansan de defenestrar, sin ningún tipo de culpa ni vergüenza.

PetrEgo

PetrEgo no da puntada sin hilo y hace rato aprendió a jugar a la mancha con las liebres. Ya mostró que su impronta con el sello PRO le garpó de lo lindo y ahora se recargó.

Afilando sus uñas de guitarrero, ya se reunió con el intendente Grindetti, luego con su jefe Jorge Macri y decoró el recorrido como uno de los referentes del interior nada menos que ante el gobernador Kicillof como uno de los cuatro elegidos sentados a la mesa del señor.

Le llevó sus quejas y ganó espacios en los medios, se alegró por lo que Google dijo de Ciudad Fría y con eso ganó sol para unos cuantos días, y sonrisas para sus selfies con sus fieles laderos. Redondeó un mes a pura sintonía con su norte, que está claro como el agua clara: se llama 2023 y cada paso que da apunta a su reelección.

En ese cometido, no se aparta del libreto: ignora la bronca de algunos dirigentes locales a los que ningunea, reconoce con migajas a los que le sonríen y a los rebeldes los aparta del corral, por más que pataleen.

PetrEgo avanza sin prisa ni pausa en medio del desastre con sus viejas  y conocidas armas: el disciplinamiento como una forma de su modo de hacer política, donde premia a sus amigos e ignora a los opositores, al tiempo que se llena la boca de pluralidad y acción, justamente las dos herramientas que reclama y carece desde que asumió en la gestión. Pero una cosa es ver la paja en el ojo ajeno y otra muy distinta, la bigornia en el propio. Eso que lo hagan los demás.

Te contamos todo lo que NO HICIMOS esta semana

*) Renovar las críticas a la manga de discriminadores que tenemos montados en un huevo.

*) Hacerlo medida y disimuladamente. No sea cosa que se rayen y nos hagan la cruz.

*) Por las dudas, prenderles una vela a Alfer y Axel.

*) Rezar para que no nos corten el chorro. No sea cosa que se nos venga la noche.

*) Pintar, repintar, colocar carteles indicadores de las calles de los barrios. Piérdanse, así conocen Junín.

*) Colocar carteles indicadores de fotomultas en avenida de Circunvalación. Ni en pedo, si los queremos abrochar.

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