domingo 25 de septiembre de 2022

CULTURA | 10 sep 2022

FEDERICO, BERLINGIERI Y CABARCOS

Un trío que revolucionó la platea juninense

Por iniciativa de un grupo local que se formó para divulgar el género, los talentosos músicos se presentaron en el Club Jorge Newbery, con un éxito extraordinario.


Por: Ismael A. Canaparo

En los setenta, cuando mermaba notoriamente el trabajo para los músicos del tango, se juntaron tres baluartes del dos por cuatro para formar un trío: Leopoldo Federico (bandoneón), Osvaldo Berlingieri (piano) y Fernando Cabarcos (contrabajo). Ese mismo conjunto se lució en Junín, más precisamente en la sede del Club Jorge Newbery, a gimnasio repleto, el 9 de diciembre de 1973.

Pero vayamos por partes: el 28 de setiembre de 1973, en las instalaciones del Círculo Italiano, se juntaron un grupo de amigos con inquietudes, adoradores del tango, para trabajar por nuestra música ciudadana. El grupo se llamó “Centro Junín Tango” y estaba integrado por estas personas: presidente, Erardo Allegreti; secretario, Omar Decarre; prosecretario, Carlos Baro; tesorero, Ricardo Salido; protesorero, Walter Crocinelli; secretario de actas, Américo Dello Russo; vocales: Oscar Pascua, Carlos Ferrara, Ismael González, Enrique Morán, Raúl Guzmán, Rubén Paget y Miguel Dussange; revisores de cuentas: Alejandro Merlo y Amado Di Marco.

La primera medida del “Centro Junín Tango” fue contratar al trío Federico, Berlingieri y Cabarcos, que venía de resonantes éxitos en diversos lugares porteños y también del interior del país. Luego de actuar en Junín, el trío hizo una prolongada gira por Japón.

LEOPOLDO FEDERICO

Leopoldo Federico (12 de enero de 1927 – 28 de diciembre de 2014), bandoneonista, director de orquesta, arreglador y compositor, es considerado como una de las figuras máximas que ha generado el tango en el Río de la Plata.

Dice el periodista Robert Mur, del diario La Vanguardia de España: “El tango genera en la Argentina, entre los entendidos, tantas discusiones como el fútbol. Por ello la manera como “La Nación” definió la figura de Leopoldo Federico al día siguiente de su muerte es aclaradora: "Es cierto que hay gente que nunca va a dejar que Messi se convierta en el mejor jugador del mundo. No lo van a permitir porque ese lugar es el de Maradona".

“El rotativo porteño comparaba a Maradona con Aníbal Troilo y a Messi con Leopoldo Federico, con el permiso de Ástor Piazzolla, claro. "Troilo es el bandoneón mayor del tango, pero que nadie tenga la menor duda de que Leopoldo es un bandoneón mayor para todos aquellos que nacieron después de 1975", decía “La Nación”. Aunque el artículo no aclara el papel de Piazzolla, revolucionario del bandoneón y del género”.

En uno de los últimos reportajes que concedió, Federico tenía la siguiente visión: “De lo que hay en la noche de Buenos Aires hoy, el 90 por ciento es para el turismo. Es cierto que gracias a eso los músicos están trabajando. Pero no es lo mismo. Vea: yo actuaba en Michelángelo, El Viejo Almacén, Casablanca... Subía con la orquesta a hacer mi actuación de 20 minutos, y no volvía a tocar hasta el otro show, porque había seis o siete números distintos: Rivero con guitarras, Alberto Marino, Alberto Podestá, el Sexteto Mayor, todo junto en una noche. Ahora el espectáculo termina con un trío o un cuarteto, que lo ponen arriba del escenario para acompañar todo el show, generalmente unos bailarines y algún que otro cantor. No reniego de eso, de que haya difusión, porque si no estaríamos desaparecidos del mapa. Aun las cosas que no están bien hechas yo las acepto, porque alguien se acuerda de nombrar al tango y gracias a eso todos pensamos que estamos pasando el mejor momento de la historia del tango, lo que no es así. Económicamente, no es así. Un músico debería poder vivir de un solo grupo”.

“Si yo podría tocar hoy varias noches por semana, si quisiera...? No con la orquesta. Doce músicos arriba del palco, ni loco. Una orquesta no la banca nadie. Con doce músicos se pueden formar tres conjuntos. Hoy lo más grande que está trabajando aquí es “El arranque”, que serán unos siete músicos. La orquesta grande es difícil de mantener, porque hay que tener continuidad. Hoy un músico se compromete, y la semana que viene le sale una girita con la que se va a ganar unos pesos más, deja lo que está haciendo y la orquesta debe buscar un reemplazante. Y la orquesta no es la misma, no suena igual, y se va perdiendo eso que teníamos nosotros, de tocar años juntos, como un equipo de fútbol. Lo económico está conectado con lo artístico”.

FERNANDO CABARCOS

Fernando Horacio Cabarcos (23 de abril de 1923 – 9 de abril de 1978), fue un contrabajista, compositor y docente de enorme valía en la música del tango. Nació en Gerli, partido de Lanús. A los 12 años comenzó sus estudios de música y bandoneón, siendo este un instrumento que dominó en poco tiempo. Con sólo 15 años viaja a Tres Arroyos, para debutar con la orquesta de sus primos, "Los Díaz". Posteriormente pasa a integrar el conjunto de José Fernández, la orquesta típica “Nucifor”, con la cual realizó una extensa gira por el norte del país. Luego forma parte de la típica “Aloy” y la orquesta de Roberto Pranteda.

Fue su primo Kicho díaz quién lo introdujo en los secretos del contrabajo, siendo este el instrumento que lo acompañará en toda su carrera.  Ya como contrabajista vuelve a actuar con las típicas Aloy, Fernández y Pranteda. Debuta en radio con la orquesta del guitarrista Diego Centeno y el conjunto del bandoneonista Juan Carlos Caviello. En 1942 se incorpora a la orquesta de Alfredo Gobbi, ocupando el puesto que dejara Pepe Díaz. Actúa luego en las orquestas de Juan Carlos Cobián, Orlando Goñi y Alberto Mancione.

En 1945, integra la orquesta de Francini-Pontier, con quienes actúa hasta la disolución del grupo. En esta orquesta forma una dupla de antología con el pianista Juan José Paz, constituyéndose, ésta, en una de las mejores bases rítmicas que se recuerden, grabando toda la serie de RCA Víctor (1945-1955). Su trabajo se puede apreciar en las versiones de los tangos: "Boedo", "La Beba", "A los Amigos", "Chiqué", "Arrabal", etc.  En 1956 continúa con Armando Pontier en su nueva orquesta, junto a los cantores Julio Sosa, Roberto Florio y Oscar Ferrari, en la cual permanecerá hasta 1965.

Posteriormente actúa en dúo con el bandoneonista Enrique Alessio y se une al binomio formado por Ernesto Baffa en bandoneón y Osvaldo Berlingieri en piano, dejando junto a ellos un puñado de versiones magistralmente ejecutadas. Su condición de solista se aprecia en tangos como: "Inspiración", "Orgullo Criollo", "NN", "Adiós Nonino". También Formó parte de la orquesta Baffa-Berlingieri  y de la Típica Porteña dirigida por Raúl Garello, acompañando a Roberto Goyeneche en discos RCA.

Cabarcos tuvo un sonido especial, refinado. milonguero, seguro y dinámico. Su técnica en el manejo del arco, en los solos a capella, demuestra su pleno dominio del instrumento. Estremece al oyente y lo conduce a la "sonrisa" de pura satisfacción al oírlo. Fue sin duda un virtuoso de técnica y de sentimiento, dualidad que pocos consiguen obtener. Falleció en abril de 1978, a los pocos días de haber terminado su último trabajo discográfico con el trío de Leopoldo Federico para el sello “Music-Hall”, disco que Federico le dedicó titulándolo "Homenaje al amigo".

OSVALDO BERLINGIERI

Osvaldo David Berlingieri (20 de febrero de 1928 – 8 de febrero de 2015), fue un excelente director de orquesta, pianista y compositor. Comenzó como tecladista de la orquesta de Héctor Maure. Continuó en las de Domingo Federico, Edgardo Donato y Roberto Caló. Acompañó a Raúl Iriarte en su gira por Centroamérica. Luego se incorporó a la orquesta de Aníbal Troilo (1957). En forma paralela integró el trío Los modernos y el cuarteto Los notables del Tango (1959). En 1967 el trío formado dos años antes junto a Ernesto Baffa (PK) (bandoneón) y Fernando Cabarcos (contrabajo) se convierte en la Orquesta Baffa-Berlingieri (PK), acompañante de Roberto Goyeneche (PK) a fines de esa década. También fue colaborador de Héctor Stamponi (PK) en las grabaciones de Edmundo Rivero (PK), compartió un trío con Leopoldo Federico (PK) y, en 1989, editó con su propia orquesta el álbum Identificación. Sus obras son tocadas por orquestas de distintos lugares del mundo. Entre sus composiciones se destacan los instrumentales: “Siempre otoño”, “A mis viejos”, “Contacto en Buenos Aires” y “Tiempo imaginario”.

Obtuvo el Premio Trayectoria FNA (2005) y Premio Konex 1985: Conjunto de Tango / Tango de Vanguardia (conjuntamente con Ernesto Baffa).

 Horacio Ferrer lo describe en estos términos: “Transparentó desde la primera instancia, la admiración por los estilos de pulsación liviana, propensos a los tiempos más bien rápidos y al abundante dibujo de la melodía, como los de Salgán y Maderna. Sobre esa base fue perfilando su individualidad: una mano izquierda con buen sentido de la conducción orquestal y una mano derecha nerviosa, ligera, inclinada al virtuosismo. Y, en ambas manos, un generoso caudal de ideas, en el que ciertas reminiscencias armónicas de jazz, la ostensible atracción temperamental por el fraseo extremadamente rubato y la facilidad de improvisar sobre la marcha del arreglo...”.


Bibliografía: “El tango en Junín” (Dimarco-Velilla), Horacio Ferrer, El tango y sus invitados y La Nación.


 

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