martes 21 de mayo de 2024

LOCALES | 25 may 2023

CLIMA

Llega el agua, ¿mucha agua?

Para el próximo trimestre se espera que las precipitaciones recuperen sus valores habituales. La sequía se prolongó por más de tres años y en la provincia de Buenos Aires afectó a un 40 por ciento del territorio. El impacto ambiental y económico.


Por: Redacción Semanario de Junín

“Se ha declarado oficialmente la finalización del evento La Niña”, estableció en marzo la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías. La caída de agua muy por debajo de los valores habituales en algunas zonas de la Argentina se extendió por más de tres años, aunque especialmente golpeó a la provincia de Buenos Aires, donde el 40 por ciento del territorio se encuentra bajo “sequía extrema” y “excepcional”, según los relevamientos del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (SISSA).

Junín fue testigo de ello y no hubo habitante alguno, cualquiera sea su actividad, que no lo haya sufrido.

Las sequías que se producen por el impacto del fenómeno de La Niña son efecto de un enfriamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial, a la altura de Perú, que a su vez genera variaciones en la atmósfera, con cambios en los vientos y la presión. Ese combo genera alteraciones en el clima de toda la región y la consecuencia más concreta es la baja cantidad de precipitaciones.

La Niña es la cara opuesta del fenómeno conocido como El Niño –su nombre completo es El Niño-Oscilación del Sur– que, a la inversa, produce un calentamiento en las aguas del pacífico ecuatorial y repercute en toda la región, con más humedad y precipitaciones mayores a las habituales. Ambos fenómenos se repiten, de acuerdo con los expertos, entre dos y siete años, siempre de forma muy irregular.

La licenciada en Ciencias de la Atmósfera e investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Natalia Gattinoni, explicó que ahora el fenómeno se encuentra en una fase de “neutralidad”, después de tres años en su etapa de La Niña. “Está inactivo, no es que como estaba presente La Niña y ahora cambió habrá más tormentas. Lo que sucede es que está la posibilidad de más lluvias porque se espera una recuperación de los valores de precipitaciones habituales para esta época”, aclaró.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario estimó pérdidas superiores a los 19 mil millones de dólares por efecto de la sequía

IMPACTO AMBIENTAL Y ECONÓMICO

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario estimó pérdidas superiores a los 19 mil millones de dólares por efecto de la sequía para la campaña de cultivo 2023, lo que representa alrededor de tres puntos porcentuales del PBI, sólo teniendo en cuenta el golpe que produce en la producción de soja, trigo y maíz.

En marzo, los expertos dijeron que “no hay palabras para describir el impacto que ha tenido una campaña marcada por todos los récords históricos de tiempo”, por olas de calor y déficit de lluvias por tercer año consecutivo.

Gattinoni recordó que una situación similar se vivió entre 2008 y 2009, también por el sacudón que provocó en materia agropecuaria. “Tuvo la persistencia en el tiempo y una extensión territorial y espacial similar”, graficó. “En un contexto de cambio climático, hay evidencia de que se acentúan los períodos y eventos extremos. Esta sequía hay que tenerla como una de las más importantes”, señaló.

Más allá del factor económico clave en un contexto de falta de dólares, la sequía y las olas de calor históricas registradas en marzo produjeron un fuerte impacto en el ambiente, con la caída a niveles mínimos de ríos, arroyos y lagunas, en especial en la provincia de Buenos Aires. “Para que se recuperen los niveles normales tiene que escurrir el agua, debe haber lluvias generalizadas y persistentes en el tiempo, que alimenten a las cuencas”, sintetizó la experta.

Un informe del SMN proyecta que para los meses de mayo y junio se pueden esperar precipitaciones con valores “normales o superiores a lo normal”

LOS DEVASTADORES EFECTOS DE LA SEQUÍA

Un informe publicado en marzo por la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías determinó que la superficie afectada por sequías había aumentado en más de un millón de hectáreas: “Lo más sobresaliente es el aumento en 19 millones de hectáreas de la categoría severa. Esto significa un empeoramiento de las condiciones en áreas que ya estaban afectadas, refleja un incremento del impacto sobre sistemas ganaderos, cultivos y población”.

Hay zonas donde los valores de humedad en el suelo son los más bajos desde 1981.

En cuanto a vegetación, el estudio muestra un empeoramiento de la cobertura vegetal hacia el este del país, con valores bajos en Corrientes, Entre Ríos y centro-este de Buenos Aires. 

Respecto a lo hidrológico, si bien destaca la recuperación de los niveles normales del Río Paraná, aclara que hay “numerosos cursos fluviales intermedios, como lagunas y otros cuerpos de agua, que tienen valores muy bajos de altura”.

Las condiciones de sequía incluyen la merma de forraje, problemas para el abastecimiento de bebida animal y mala condición corporal, dice en alusión al aspecto ganadero.

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