Por: Semanario de Junín
La sesión venía de cinco horas de homenajes, cuestiones de privilegio y apartamientos de reglamentos cuando, repentinamente, el recinto se sacudió con gritos y murmullos. La diputada Graciela Camaño estaba, en ese momento, proponiendo tratar en comisión un proyecto para que a los animales se los considerase "seres sintientes" y nadie en la Cámara de Diputados estaba prestando mucha atención.
"Muchos se ríen cuando se tratan estos temas, pero viene mucha más gente cuando se tratan temas que cuando se tratan otros constitucionales. No se rían tanto que son temas que la sociedad está pidiendo que tratemos", interrumpió Cecilia Moreau, respaldando la iniciativa de Camaño.
Le estaba por dar la palabra al presidente de la bancada oficialista, Germán Martínez, pero su rostro se transformó: "¿Qué pasa Iglesias? ¿Por qué no me decís de frente pelotuda como estás diciendo por lo bajo?", lanzó. Comenzaron los gritos. Iglesias se empezó a quejar, pero Moreau fue tajante: "Cobarde y maleducado. Macho de vitrina sos vos. Callate, a mí no me vas a faltar del respeto", lanzó, entre los aplausos del recinto.
Esa costumbre con agresivas declaraciones, son utilizadas por el diputado preferido de Mauricio Macri para rasquetear títulos de portales. Repite sus dichos no solo en las redes sociales sino en el mismo recinto de la Cámara de Diputados.

Esta actitud patoteril, misógina y digna del manual de un perfecto maleducado, fue publicada en las redes por SEMANARIO a través de X (antes Twitter) haciendo referencia que la presidenta de la Cámara Baja, había “puesto en vereda” al legislador como forma de usar una frase digna de un cavernícola patriarcal como demuestra serlo y reforzando la tarea cotidiana que nuestro medio realiza respecto a la igualdad de género.
Como no podía ser de otra manera, el Sr. Iglesias nos respondió con una actitud coherente con su calidad de hater de cabotaje: Riéndose, citó: "Ajajaj! 'Puso en Vereda'. No les digo viejos meados para no darle pasto a las fieras. Ridículos”.
En todo este tiempo nos dijeron de todo, tras ventilar numerosas cuestiones sensibles de políticos, empresarios y policiales. Pero ninguno nos había llamado ‘viejos meados’. Es un orgullo ser insultados por usted, don Fernando Adolfo, porque “aún en pañales” somos justamente lo opuesto a lo que dice, y a lo que hace.