martes 21 de mayo de 2024

POLICIALES | 26 oct 2023

CRIMEN Y JUSTICIA

Una policía de Rosario hacía prestamos usureros y mandaba a Los Monos a golpear deudores

La suboficial Yasmila Arredondo y su novio Damián Sosa fueron imputados este lunes por haber llevado adelante una serie de intimidaciones al empleado de una carnicería que les había pedido 300 mil pesos


Una suboficial de la Policía santafesina y su pareja fueron acusados este lunes por haber otorgado un préstamo usurero un joven al que luego secuestraron, amenazaron y golpearon junto con personas sospechadas de integrar la banda de Los Monos luego de que no pagara.

Se trata de Yasmila Nahil Arredondo, que prestaba servicios en la Comisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez y Damián Ezequiel Sosa (22), quienes fueron detenidos el viernes pasado en la puerta de la casa de la víctima del caso, en la zona sur de Rosario, con dos manoplas con nudillos en punta, una tonfa extensible, gas pimienta y un cuchillo táctico.

De acuerdo a la imputación formulada por el fiscal José Luis Caterina de la Agencia de Criminalidad Organizada, en agosto pasado Arredondo le prestó 300 mil pesos a la víctima, empleado de una carnicería de Villa Gobernador Gálvez donde la suboficial hacía adicionales.

Según relató el hombre en su primera denuncia hecha el miércoles de la semana pasada ante la Agencia de Control Policial, en un principio había acordado que debía realizar pagos hasta totalizar la suma de 350 mil pesos.

El empleado de la carnicería declaró en la causa que un mes después de haber recibido el crédito usurero, la policía le envió un mensaje de texto vía WhatsApp en el que le decía que había resuelto con su novio que la deuda ahora había ascendido a 900 mil pesos. El joven, en su exposición ante el Ministerio Público de la Acusación, aseguró que la suboficial después le contó que si no pagaba la iba a “pasar mal” y podía hacerle “romper las piernas”. Después de una suerte de negociación, el monto quedó fijado en 600 mil pesos, el doble de la cifra inicial.

El miércoles de la semana pasada, día previo a realizar uno de los pagos, un hombre y una mujer que se desplazaban en un Renault Clío abordaron al joven en la puerta de un banco, le dijeron que venían de parte de Arredondo y le pidieron que se meta en el auto.

Una vez que se subió, el sospechoso que estaba en el asiento del acompañante sacó una pistola, le indicó que ahora debía cuatro millones de pesos y añadió que en caso de no cancelar el total de la deuda, ellos, “que eran de Los Monos”, iban a matarlo a él o a alguno de sus familiares.

El joven declaró que antes de ser bajado del Clío entregó 200 mil pesos. No obstante, los sospechosos le avisaron que al día siguiente lo iban a buscar por su casa y lo iban a acompañar hasta bancos y mutuales, donde iba a tener que conseguir la plata para completar los desembolsos.

La mujer que manejaba el Clío, según el fiscal, era Tatiana Josefina Mársico, prima de Cristian Nicolás “Pupito” Avalle, un preso alojado la cárcel de Ezeiza que en varias investigaciones figura como un jefe de segunda línea de Los Monos. Y quien iba como acompañante y amenazó con una pistola a la víctima era Rodrigo Emanuel Muñoz, un sospechoso que frecuenta la cancha del club Coronel Aguirre de Villa Gobernador Gálvez, donde opera la presunta banda de “Pupito”. Para ambos, Caterina ordenó un pedido de captura.

El jueves de la semana pasada, de acuerdo a la acusación, Arredondo, su novio Damián Sosa, Tatiana Mársico, Rodrigo Muñoz y otros dos sospechosos fueron hasta la casa del deudor, le dieron un golpe en el rostro y lo obligaron a subir a un auto. Muñoz, según testigos, le gritó a un familiar de la víctima que no hiciera la denuncia porque iban a balear el domicilio.

El fiscal enfatizó que la víctima fue trasladada hasta la casa de la suboficial Arredondo, ubicada en Pueyrredón al 6100, en la zona sur de Rosario, donde le propinaron golpes en la cara, en el cuello y le mostraron un bastón extensible, dos manoplas y una navaja. Según la imputación, en un momento, Muñoz tomó la navaja y exigió al empleado de la carnicería que dijera dónde podían buscar plata. Además, le anticipó que si no colaboraba le iba a cortar los dedos.

Al joven, mientras lo tenían retenido contra su voluntad, le sacaron el celular y extrajeron datos de sus familiares, que fueron anotados en una libreta que estaba en el domicilio de la suboficial.

Antes de liberarlo por segunda vez, le avisaron que lo buscarían nuevamente por su casa para que entregue dinero. Sin embargo, ni bien fue liberada, la víctima denunció por segunda vez la situación y allí médicos policiales constataron las lesiones que tenía en la cara y en el cuello como consecuencia de la paliza.

Con la información de las dos denuncias, el fiscal Caterina ordenó un discreto operativo a la Agencia de Control Policial en inmediaciones del domicilio de la víctima, donde finalmente fueron detenidos Arredondo y Sosa con un bastón extensible, dos manoplas, un gas pimienta, un cuchillo táctico, papeles tipo cheques firmados por la víctima al realizar pagos y la libreta que contenía los datos de familiares del joven.

Luego de escuchar todos los indicios ventilados por el fiscal Caterina y los planteos de la defensa –que exhibieron las denuncias penales hechas por la policía y su novio contra el joven por presunta estafa–, el juez Facundo Becerra ordenó la prisión preventiva efectiva por 90 días para los acusados.

 

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