Por: Redacción Semanario de Junín
Digámoslo con claridad: Pablo Petrecca, desde el primer día de su gestión, le dio la espalda al turismo de Junín y al “Parque Natural” o simplemente como lo conocían antaño, el balneario municipal “Laguna de Gómez”.
Vale recordar que en su primer año de gobierno dejó sin fiesta a los jóvenes en la primavera y con ello rompió una tradición juninense que no se volvió a recuperar.
Intentó darle mayor importancia al Parque Borchex, pero tampoco abundó en proyectos de importancia, y sólo aplicó la fórmula de “alumbrado, barrido y limpieza”, quedando a la deriva una gran variedad de opciones en materia de deportes, pasatiempo y propuestas de actividades que favorezcan al comercio, la industria y la inversión foránea.

Totalmente seco los costados del espigón y todo el ancho donde estaba la "Laguna"
Sin embargo, el Borchex sirve a los fines diarios de los vecinos, en tanto que “la Laguna”, es el sitio turístico por excelencia “hacia afuera” que ya mostró con creces su atractivo natural, mientras que los funcionarios que no funcionan lo sumergieron en la decadencia respecto a la inversión pública, la proactividad a la hora de promover más actividades privadas y por ello la fórmula dejó sin visitantes al distrito, cayendo con ello una de la buenas posibilidades a favor de la economía regional y el desarrollo territorial.
Todavía hay una generación de juninenses que recuerda la pileta de natación, el trencito para los niños, lanchas que realizaban viajes y hasta un catamarán para una velada romántica o familiar. Mucho más atrás, un tobogán gigante que hacía las delicias de chicos y grandes. Y más cerca, estaban las cantinas: allí podía comprarse desde la leña hasta una curita, desde gaseosas hasta una máquina de afeitar.
Tiempos en que el pejerrey era la vedette de las temporadas invernales y el agua límpida refrescaba los veranos de juninenses y visitantes.
¿Qué pasó en el medio? Una sequía que se venía venir y vino, pero que nadie atinó a evaluar a la hora de mantener el cauce lacustre. El alcalde primero se quejó de la llegada del agua de La Picasa, pero luego cuando la necesitaron en un pesquero de Agustina que manejan unos amigos suyos, la pidió pero era tarde.

Solo arena y pasto, donde había alto caudal de agua.
Siempre tarde, un día empezó a aparecer cada vez más costa. La mortandad de pejerreyes venía mostrándose hacía algunos años atrás debido a un cóctel de térmicas altas y agroquímicos. Tampoco hubo reacción por parte del equipo municipal y tampoco de las autoridades del Laboratorio de Hidrobiología que fueron oportunamente ninguneadas para luego darles un lugar en la foto. El despacho tenía olor a Meoni, precisamente porque era el ex intendente quien lo había puesto a funcionar, motivo suficiente para que el petrequismo lo dejara sin financiamiento ni atención.
Ese panorama desolador, con un espigón a medio terminar después de ocho años de clausura, es ejemplo claro de la desidia hacia el balneario municipal
Era el verano 2018 cuando Petrecca impuso nuevamente el pago de una entrada al Parque Natural, tiempos en que la federación de Sociedades de Fomento no estaba cooptada por el suegro de Juan Fiorini y como entidad independiente criticaba el estado del balneario.
Un espacio natural que ya empezaba a decaer estrepitosamente, luego que en 2016 se clausurara el espigón, no se proyectaran mejoras y nuevas concesiones comerciales y se pusiera en práctica una requisa policial a la entrada del lugar.
Una entrada que vale recordar alguna vez fue coqueta y distinguida hasta que hace dos años se desmanteló y a cambio se propuso un proyecto que llegó solamente a los planos, borrando con el codo lo que se escribió con la mano ya que la vieja entrada de tejas tenía una ordenanza que la protegía como patrimonio de Junín.
Tiempos en que los baños debieron ser clausurados tras las denuncias periodísticas realizadas desde nuestras páginas de SEMANARIO.
Fiestas del pejerrey con la mitad y menos de la gente que alguna vez supo acompañar, tanto en participantes como visitantes y allegados. Mientras el invitado principal -“el pez rey”- brillaba por su ausencia, haciéndose cada vez más escuchada la frase lapidaria de los pescadores: “en Junín no sale nada”.
Se trata de un debate que, si bien para algunos no admite discusión, ya que el sistema de encadenadas de Junín (Mar Chiquita, De Gómez y El Carpincho) debieran ser parte fundamental del desarrollo económico del distrito, hay todavía mezquinos intereses que el Ejecutivo no ha podido resolver, debido a que dentro del mismo se persiguen intereses particulares y no colectivos, tal como debiera ser por parte de un gobierno para todos, que se precie de tal.
Lo cierto es que tenemos un sistema lagunar que, según cada quien, debe cumplir un determinado objetivo.
Entonces para los productores agropecuarios que ven acotada la superficie productiva de sus tierras, la laguna debe ocupar su mínima expresión, incluso si no existiera sería mejor.

Hacia el futuro sigue habiendo un gran potencial que habrá que redescubrir tal vez no quedándose dentro de una oficina
Para los pescadores se debe mantener con suficiente agua para que las especies ícticas tengan la posibilidad de reproducirse y evolucionar de modo tal que les permita buenas capturas.
También para los adeptos a los deportes náuticos es mejor un espejo de agua, bastante caudaloso y no uno con un líquido pastoso y pegoteado, pero aún verde cianofito.
Los turistas o visitantes locales, por su parte, pretenden pasar un rato agradable y con buena vista hacia las aguas lo cual seguramente les dará una sensación de relax.
Para este Estado municipal, lo importante es que las lagunas no causen problemas y que no se quejen los chacareros, la pesca sea buena, que no haya mortandad de peces, los bañistas tengan donde refrescarse un poco en verano y principalmente si llueve no desborden.
Al igual que los pueblos, las lagunas no generan votos si las atienden mal, pero se corre el riesgo de perderlos si las lluvias arrecian y aparecen las inundaciones… sobre las zonas urbanas.
En consecuencia, tenemos tres lagunas que sirven para que algunos funcionarios se entretengan delirándose con proyectos extraterrestres, los concejales discutan banalidades, los productores agropecuarios se quejen, los pescadores pesquen algo a veces, los bañistas se pegoteen y embarren y los turistas se aburran.
Todo eso tiene un denominador común y es una gestión sin proyectos, sin planificación que sale a atender las urgencias que aparecen en la prensa y que cuando la gente se olvida los funcionario también.
Tenemos tres lagunas que sirven para que algunos funcionarios se entretengan delirándose con proyectos extraterrestres
El resultado es lo que hoy vemos, un balneario desolado al que hasta el mismo municipio se ha dado cuenta que no se puede cobrar entrada y de poder hacerlo debiera ofrecer unos pesos a quien quiera llegarse, mucho más ahora con la nafta a 800 el litro.
Lo que pudo ser, como política de desarrollo, no fue por un intendente desinteresado, un funcionario como Bortolato que atiende los dos mostradores, ya como funcionario ya como hotelero y una cohorte de alcahuetes que no se animan a decir lo que está muy mal.
Ese panorama desolador, con un espigón a medio terminar después de ocho años de clausura es ejemplo claro de la desidia hacia el balneario municipal.
El agua seguramente se recuperará, cuando el Niño se decida a instalarse en la región, aportando agua desde arriba, pero también desde abajo ya que hay un contacto de efluentes subterráneos con el Río Quinto que pasa por San Luis y Córdoba, provincias que permanecen en situación crítica y los pronósticos no son muy favorables en precipitaciones.
Tal vez el verano siga con esta calamitosa cuestión natural, lo que no puede seguir es la ineficiencia a la hora de planificar el desarrollo turístico de Junín. El tiempo pasado y los errores cometidos no se pueden subsanar, pero hacia el futuro sigue habiendo un gran potencial que habrá que redescubrir tal vez no quedándose dentro de una oficina jugando al solitario, sino saliendo a recorrer el país en busca de inversiones que devuelvan a Junín y sus lagunas el esplendor de otros tiempos-