martes 25 de junio de 2024

LOCALES | 20 may 2024

NOTA DE TAPA

En las veredas de Junín, cada paso… un tropezón

Las vereditas de Junín tienen ese no sé qué, ¿viste? Es cuestión de transitarlas, para sufrirlas cada día. Salir a hacer un mandado, pasear, retirar los chicos de algún colegio o visitar a algún amigo o pariente, suele ser una odisea y una tentación a caídas, luxaciones y peligros de todo tipo. Una simple recorrida por distintos lugares de Junín, sea el área céntrica y ni qué decir de los barrios, desnudan los innumerables obstáculos que los peatones deben sortear en su diario transitar.


Por: Redacción Semanario de Junín

NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 409 DE SEMANARIO DE JUNÍN. CORRESPONDE A LA SEMANA DEL 11 AL 17 DE MAYO DE 2024.

Como si no alcanzara con el peligro que suponen los automovilistas, ciclistas y motociclistas que ‘siempre’ tienen prioridad de paso, sin importar las leyes vigentes, o si es anciano o padece alguna discapacidad, no es novedad que en nuestra ciudad, el peatón nunca tiene prioridad al cruzar una calle, pero pareciera que tampoco es tenido en cuenta, al caminar por las veredas.

Un riesgo mayúsculo

Las aceras son un capítulo aparte en nuestra ciudad. Las hay de todas formas, colores, relieves y obstáculos inimaginables. Es común ver cómo los árboles le ganaron lugar a las vainillas y las aceras ya ni están. De ahí que muchos elijan transitar por las calles que, aunque ofrecen menos riesgo a una caída, suman un peligro mayor, por hacerlo en un lugar que no es para peatones.

Y si se aleja del centro, en algunos sitios procure llevar pala y machete, porque no cualquiera puede caminar por ellas, si no es en 4x4.

En octubre pasado, Petrecca anunció un plan de ‘intervención’ de veredas en Junín. Sin decir dónde, cuándo y cómo, todo sigue igual.

Hay veredas que por alguna extraña razón tienen niveles completamente distintos a su vecina y ‘un paredón’ entre ellas es una trampa para distraídos que le asegura, de mínima, un tropezón.

Otro obstáculo lo aportan los que dejan los autos ‘en su garaje’, obstruyendo el paso peatonal, sin reconocer ni importar que la vereda, es, justamente eso: un lugar no para un auto, sino para que la usen los peatones.

Claro que este desquicio existe en toda la ciudad, y cuenta ‘con el visto bueno’ de una falta de controles de todo tipo desde la esfera comunal. 

El intendente Petrecca que se jacta del Junín amigable e inclusivo, parece que dejó de lado esta cuestión, que no aparece nunca en sus gacetillas parroquiales, pero que son postales de una triste realidad.

Las calles de la ciudad, los nuevos ‘paradores’ de los bares y confiterías del área centro ‘en plena calle’, algunos con endebles protecciones (¿quién autorizó semejante despropósito?) para los peatones y habitantes de Junín son una invitación al peligro, a las caídas, y merecen especial cuidado y atención.Es cierto que en este panorama, no es todo inacción municipal. Hay mucho de conductas desaprensivas de frentistas, como si el respeto a los demás fuera cosa del pasado.

Tal vez por todo lo expuesto, y viendo que los reclamos comenzaron a crecer, (y fiel a su modo de ‘solucionar’ los problemas de la ciudad) el 13 de octubre pasado, en el marco de una recorrida sobre calle Jorge Newbery, donde se culminaron los trabajos de construcción de veredas del perímetro del predio del ferrocarril, el jefe comunal informó que ‘se está trabajando’ en una nueva ordenanza para diagramar una política que le permita al Municipio avanzar con la reparación y construcción de veredas y rampas, en una primera etapa, de espacios públicos e instituciones y después en veredas de particulares. “Queremos avanzar con esta iniciativa para que las personas mayores, con discapacidad o los padres o madres que llevan un cochecito, puedan hacerlo de manera más segura y tranquila”, dijo.

Fuera del área centro, hay un sinnúmero de veredas directamente inexistentes, tapadas por malezas, montículos, escombros y hasta autos abandonados, que merecerían el mismo trato del ‘área centro’ que el gobierno siempre tiene entre ceja y ceja desde el día que asumió.

Según el plan de intervención, una primera etapa empezaría con los espacios públicos, que obviamente corresponden al Municipio y los de las instituciones de bien público, y luego continuarían con las veredas de vecinos particulares.

Cabe recordar que rige en Junín una ordenanza de vieja data, que establece en cada frentista la responsabilidad de tener su vereda en buen estado. Obviamente la situación económica actual del país hace que afrontar la remodelación de una vereda sea casi una utopía.

“Pensando en la calidad de vida de los vecinos, en la integración y accesibilidad, el Intendente tomó la decisión de impulsar una ordenanza donde se propone que sea el Gobierno de Junín quien facilite a los frentistas la posibilidad de poner sus veredas en buen estado, algo que es para su propio beneficio pero también para todos aquellos que circulen por esa vereda, que lo podrán hacer de manera segura y amigable”, resaltó un funcionario de su equipo, sin dar mayores detalles de costos, plazos y cuál sería concretamente la ayuda municipal para esta intervención. 

Por otro lado, cabe recordar que hay en los barrios alejados un sinnúmero de veredas directamente inexistentes, tapadas por malezas, montículos, escombros y hasta autos abandonados, que merecerían el mismo trato y atención que las del área centro. Porque mientras el gobierno tiene entre ceja y ceja ese sector, los vecinos de las barriadas rezongan y con razón por lo mismo de siempre, mientras ven pasar el tiempo, reclamos que se amontonan, algunos en forma de quejas en las redes, otros en el ‘144’ y otros tantos en el peregrinar personal,sin ser escuchados ni solucionados.

El del 13 de octubre fue otro anuncio, que podría sumarse a las decenas de ellos que hizo la gestión Petrecca, pero que después de los títulos y efectos buscados, desaparece en el tiempo y se transforman en una letanía. Se verá si las veredas corren la misma suerte (o desgracia) que otros augurios del jefe comunal.

Por ahora, lo cierto es que, desde el anuncio de octubre pasado a estos primeros días de mayo, están las veredas como muestra que todo sigue igual. Buenas intenciones, lindas palabras, pero los peatones siguen en peligro en la que dicen es “una ciudad amigable”.

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