martes 25 de junio de 2024

NACIONALES | 9 jun 2024

EDITORIAL DE DOMINGO

Los carajos que nos importan

Nos interesa poner en blanco sobre negro, los “carajos” que nos importan y a la vez darle una contextualización mucho más acabada a dicho término.


Por: Redacción Semanario de Junín

A contraposición de la violencia presidencial, con la que desde el Día Uno de su asunción le dio la espalda al parlamento y ahora, una vez más, lo violenta con su conocida y ya cansadora sobrerreacción patética; nos interesa poner en blanco sobre negro, los “carajos” que nos importan y a la vez darle una contextualización mucho más acabada a dicho término.

Nos permitimos expresar nuestra profunda preocupación por la caída abrupta de la actividad industrial que había sido moderadamente positiva hasta hace un año atrás, para acumular números negativos desde junio 2023 hasta noviembre y que rondaron un promedio del 3% para alcanzar entre enero y abril del corriente, un 25% de caída promedio con un pico del 21,4% en marzo.

Señalar con resaltador, el acuciante momento que viven los corralones, los ladrilleros, los trabajadores de la construcción, cuyo sector, que había tenido una caída del 2% en abril del año pasado, se desbarrancó en marzo al 42 y el último abril al 37%.

Tampoco entendemos desde nuestra burda concepción económica, la necesidad de seguir aplicando tarifazos a los servicios públicos, después del “reacomodamiento” de precios, preconcebidos pensando en un dólar al doble del valor que finalmente quedó y generando un golpe mortal al comercio que probablemente empiece a desangrarse en los próximos meses, empezando por los más chicos, ante la no aparición de la famosa V del despegue, que se asemeja más a una L, si es que toca fondo alguna vez.

Y con todo yéndose al carajo, suena al menos desalmado (por no aplicar la violencia caníbal), un presidente que se regodea planificando el despido de 75.000 trabajadores directos del Estado, que terminarán fagocitándose a muchos más del sector privado, mientras el mundo lo mira cada vez con mayor desconfianza.

Reaccionar de esta manera a una ley aprobada por una sola cámara legislativa con el objetivo de que un jubilado no caiga bajo la línea de indigencia, es un golpe bajo a la República; pero además resulta de una crueldad extrema por parte de quien cree haber sido elegido por su capacidad intelectual, cuando sólo fue su histrionismo frente a la mediocridad, lo que lo llevó al sillón de la Casa Rosada.

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