lunes 15 de julio de 2024

CULTURA | 5 jul 2024

GRAN POETA DEL TANGO

Samuel Castriota y su “Mi noche triste”

“Fue un músico de buenas aptitudes y marcada significación en la hornada de instrumentistas que cubrieron la historia del tango en las primeras décadas del siglo pasado. Y le correspondió el mérito, y el honor, de haber contribuido a cimentar los firmes peldaños de esa escalera por la que el tango subió de los pies a los labios” (GJA).


Por: Ismael A. Canaparo

Samuel Castriota (2 de noviembre de 1885 – 8 de julio de 1932) fue un pianista, guitarrista, director de orquesta y compositor tango. Se le recuerda especialmente porque fue el autor de la música del tango “Lita” que sería luego ampliamente conocido y difundido como “Mi noche triste”, con letra de Pascual Contursi.

Pese a fallecer tempranamente a la edad de 46 años, dejó para el recuerdo numerosas páginas, muchas de ellas de antología. Veamos: “A la vejez”, “A Trípoli”, “Atorrante” (letra de Juan Andrés Bruno), “Buen ejemplo”, “Campero”, “Chica moderna” (letra de Enrique Pedro Maroni), “¡Cómo brilla!”, “Como quiera”, “Como una flor” (letra de Luis Roldán), “Con su china”, “Cordobesita”, “Cotorrita”, “Despechando”, “Dolor de ausencia” (letra de Carlos R. De Paoli), “Don Florencio”, “El arroyito” (letra de Celedonio Flores), “El botonazo”, “El ciruja de Sorrento” (letra de Juan Andrés Bruno), “El gaucho”, “El gorrión”, “El loco de los inventos”, “El señuelo”, “Flor de cardo”, “Francia”, “Inesita”, “Jardín de las rosas”, “La mañanita”, “La parroquiana”, “La piba del norte”, “La yerra”,  “Las margaritas”, “Lamento del corazón”, “Mi coronel” (letra y música), “Mi noche alegre”, “Mi noche triste” (letra de Pascual Contursi), “Mi querida”, “Nido de amor”, “Notas lejanas” (letra y música), “Patio olvidado” (letra de Carlos Cabral), “Picardía”, “Puerto Belgrano”, “Rebelde”, “Reja de mis amores”, “Reliquias camperas”, “Sentate hermano” (Bebé conmigo) (letra de Pascual Contursi), “¿Te acordás, Rafaela?”, “Una sonrisa”, “Vieja milonga”, “Filmografía en Argentina”, “Temas musicales”, “Mi noche triste” (1952), “La vida es un tango” (1939) y “Referencias”,

El chivilcoyense Gaspar José Astarita (15 de enero de 1928 – 6 de junio de 2003), escritor, periodista e investigador, escribió una bella semblanza sobre Castriota. He aquí los tramos fundamentales de su homenaje:

“Por la fundamental importancia que adquirió la letra del tango “Mi noche triste (Lita)”, que se proyectó hacia la historia del tango con fuerza y condición de modelo, el autor de su música —Samuel Castriota—, si bien no ha sido nunca olvidado, su ubicación y su mención, en cambio, han estado en un plano secundario. No está de más, pues, que lo recordemos cuando el 8 de julio se cumpla un nuevo aniversario de su desaparición.

Tiene la vida de Samuel Castriota, con relación a la de Pascual Contursi, con quien compartió la autoría del tango memorable, algunos hechos —coincidencias, desencuentros y curiosidades— que, sin saberlo ellos, los acercaron y los alejaron impensadamente.

Los dos nacieron en noviembre, bajo el signo de escorpio, y con diferencia de pocos años —Contursi, el 18 de noviembre de 1888, y Castriota, el 2 de noviembre de 1885—. Habrían de morir también en un mismo año, el de 1932, con 49 días de diferencia: Contursi el 20 de mayo y Castriota el 8 de julio.

Y sin conocerse, el tango los acercó. Sin parar mentas en el autor de la música, Pascual Contursi acomodó su hallazgo literario a esta obra de tres partes que escuchó en Buenos Aires y que se llamaba “Lita” y que había sido estrenada instrumentalmente en el Café El Protegido, de San Juan y Pasco, por el conjunto que dirigía desde el piano su creador. Solamente en el momento de la grabación gardeliana, la intervención de Razzano y Gardel los acercó, e incluso suavizó algunas asperezas y encaminó las aspiraciones económicas de ambos. Sin enemistarse, no resultaron al final amigos como supone la sólida alianza que lograron en la composición. Igualmente volvieron a colaborar esta vez de mutuo acuerdo, queriendo reeditar el campanazo inicial, en el tango “Sentate hermano” (subtitulado “Bebé conmigo”) que ni de lejos, alcanzó la calidad, la repercusión y el impacto de “Mi noche triste (Lita)”.

Y hay que reiterar algo sobre este tango de Samuel Castriota: que coadyuvó decididamente para el éxito del ensamble literario, porque era una música diferente a los clásicos tangos de la guardia vieja a los cuales Contursi había estado incorporando sus primeras letras. Sus tres partes tenían una estructura de profundo contenido melódico, de apropiada disposición para aceptar la propuesta literaria. Y, cosa curiosa, música y palabras se encontraron y se constituyeron en la vigorosa y admirable coalición de Mi noche triste sin que sus autores hubieran tomado contacto. Y, reitero, cuando se conocieron y acordaron colaborar en otras composiciones, no consiguieron ni remotamente acercarse al singular acierto del «octosílabo memorable», como lo ha denominado Gobello.

Nació en la ciudad de Buenos Aires, y pasó su infancia en San Miguel, localidad cercana a la Capital, donde alternó su aprendizaje de peluquero con el de guitarrista orejero, disposición musical esta última que siguió cultivando en Buenos Aires, ciudad a la que volvió cuando tenía 16 años.

Más adelante, y ya entreverado en pequeños conjuntos, accedió al piano, siempre intuitivamente. De pronto acertó la lotería. Con esa cantidad de dinero instaló un negocio de peluquería en la Capital y se alejó momentáneamente de la música. La retomó, ya como pianista y con algunos estudios, formando un trío con Vicente Loduca en bandoneón y Francisco Canaro en violín, que actuó algún tiempo por la zona de la Boca. Formó luego su propio conjunto, con el que estrenó “Lita”, por mediados de la década del 10.

Y con ello se sacó la grande nuevamente. Contursi, al incorporarle los versos que transformarían a ese tango en “Mi noche triste”, lo puso en el camino de la notoriedad y de la nada desdeñable fuente de ingresos por concepto de derechos de autor.

Siguió dirigiendo su orquesta o alternando como pianista en otras, y también componiendo. Pero sin llegar a los sucesos de aquel tango predestinado. Le pertenecen además estos títulos: “La yerra” (su primera obra, de 1913), “La cotorrita”, “El gorrión”, “Flor de cardo (A ella le gusta)”, “Como brilla”, “Como quiera”, “La mañanita”, “Campero”, “El gaucho [b]”, “El loco de los inventos”, “Nido de amor”, que con algunos otros constituyen su producción puramente instrumental del tiempo ése de “Mi noche triste (Lita)”.

Posteriormente, intentó suerte con otras composiciones cantables que dio a conocer por intermedio del teatro y no consiguieron repercusión, todas compartidas con autores teatrales: “Dolor de ausencia”, con Carlos De Paoli; “El ciruja de Sorrento”, con Juan Andrés Caruso; “Patio olvidado”, con Carlos Cabral y “Chica moderna”, con Enrique Pedro Maroni, además de los otros ya nombrados con Pascual Contursi.

También, arriesgó versificar dos tangos suyos, “Notas lejanas” y “Mi coronel”, con los cuales no pasó nada. Además, entre todas las obras compuestas, sin contar “Mi noche triste”, hay una que tuvo méritos y divulgación aceptables: se trata de “El arroyito”, que llevó versos de Celedonio Flores.


Mi noche triste


Letra: Pascual Contursi

Música: Samuel Castriota

 

Percanta que me amuraste

en lo mejor de mi vida,

dejándome el alma herida

y espina en el corazón,

sabiendo que te quería,

que vos eras mi alegría

y mi sueño abrasador,

para mí ya no hay consuelo

y por eso me encurdelo

pa' olvidarme de tu amor.

 

Cuando voy a mi cotorro

y lo veo desarreglado,

todo triste, abandonado,

me dan ganas de llorar;

me detengo largo rato

campaneando tu retrato

pa’  poderme consolar.

 

Ya no hay en el bulín

aquellos lindos frasquitos,

arreglados con moñitos

todos del mismo color.

El espejo está empañado

y parece que ha llorado

por la ausencia de tu amor.

 

De noche, cuando me acuesto

no puedo cerrar la puerta,

porque dejándola abierta

me hago ilusión que volvés.

Siempre llevo bizcochitos

Pa’  tomar con matecitos

como si estuvieras vos,

y si vieras la catrera

cómo se pone cabrera

cuando no nos ve a los dos.

 

La guitarra, en el ropero

todavía está colgada:

nadie en ella canta nada

ni hace sus cuerdas vibrar.

Y la lámpara del cuarto

también tu ausencia ha sentido

porque su luz no ha querido

mi noche triste alumbrar.

 

 

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