lunes 15 de julio de 2024

LOCALES | 9 jul 2024

SALUD

Sin remedio: no habrá venta de medicamentos fuera de farmacias

La justicia federal suspendió artículos del DNU firmado en diciembre por el presidente Javier Milei y la medida adoptada por un tribunal federal es de cumplimiento para todo el país. Alertaron además sobre el consumo de antibióticos.


Por: Redacción Semanario

Durante una visita que realizó el ex ministro de Salud Ginés González García a Junín en 2019, declaró que nuestro país es de los únicos en el mundo en el que “se convidan los medicamentos”.

La apreciación causó risas en el auditorio, el Salón de la Democracia de la UNNOBA, pero llamó a la reflexión respecto a aquellos que frente al malestar repentino que presenta algún amigo o allegado, sacan del bolsillo o la cartera algún remedio que están tomando para facilitárselo y liberarlo del malestar pasajero, sin tener ningún tipo de conocimiento sobre la farmacología y menos todavía de la medicina.

La situación viene a cuento ya que esta semana el Juzgado Federal N°2 de Mendoza dispuso la suspensión de los artículos del DNU 70/2023 del Gobierno Nacional que autorizaban la venta de medicamentos sin receta fuera de las farmacias y el expendio de fármacos sin la presencia de un profesional matriculado. De esta forma hizo lugar a un recurso de amparo que había presentado el Colegio de Farmacéuticos de Mendoza y puso fin a la posibilidad de que analgésicos, antiácidos y “otros” vuelvan a los kioscos y supermercados, sin ningún tipo de control sumen dificultades a esta naturalización que los argentinos tenemos respecto al uso de los remedios.

El fallo suspendió los artículos del megadecreto firmado en diciembre por el presidente Javier Milei y la medida adoptada por un tribunal federal es de cumplimiento para todo el país.

Estos artículos permitían la venta de medicamentos de “expendio libre” en establecimientos no especializados, como kioscos. La medida cautelar del Juzgado Federal N°2 restituye así la plena vigencia del artículo 1 de la ley 17565 de 1967, que restringe la venta de estos medicamentos exclusivamente a farmacias.

Esta decisión es parte de una serie de acciones legales impulsadas por colectivos de farmacéuticos que alegan que la desregulación afecta puestos de trabajo y derechos laborales, sanitarios y sindicales.

En una oportunidad anterior el Gobierno nacional también había dado marcha atrás en los cambios que pretendía aplicar por DNU, para que los medicamentos se recetaran por marca. Motivo por el cual, los médicos deberán consignar el nombre genérico o denominación común internacional, aunque también podrán sugerir el producto de algún laboratorio en particular, que el farmacéutico podrá sustituir por otro de menor precio a pedido del consumidor.

En enero el Gobierno publicó el decreto 63/2024 que comenzó a reglamentar el DNU 70/2023 en lo referido prescripción de medicamentos y su comercialización.

Allí se estableció que en “los establecimientos que no sean habilitados como farmacias, la comercialización de medicamentos de condición de expendio de venta libre estará limitada a los antiácidos y analgésicos”. Con la medida judicial esta disposición quedó suspendida.

El fallo suspendió los artículos del megadecreto firmado en diciembre por el presidente Milei y la medida adoptada por un tribunal federal es de cumplimiento para todo el país

De todas maneras el DNU se ampliaba al respecto imponiendo una serie de normas para dichos comercios, a saber:

“Dichos establecimientos deberán cumplir con los siguientes requisitos para ser autorizados como de expendio de medicamentos de venta libre por la autoridad sanitaria competente:

1) Presentar la siguiente documentación: a) Un informe que acredite el dominio, o derecho de usufructo, o contrato de locación o de comodato sobre el inmueble de acuerdo con la legislación vigente; b) una póliza de seguros que cubra riesgos de venta de productos farmacéuticos por una suma asegurada mínima equivalente a SETECIENTOS CINCUENTA (750) salarios mínimos, vitales y móviles (SMVM).

2) Poseer un espacio para almacenamiento de las especialidades medicinales, separado e independiente de otros productos comercializados por el establecimiento, resguardado bajo llave y que reúna las condiciones de higiene, seguridad, limpieza, amplitud, luz y ventilación adecuadas conforme las especificidades que determine la Autoridad de Aplicación.

3) Los medicamentos de venta libre en establecimientos que no sean farmacias deberán encontrarse ubicados o exhibidos de modo tal que el público no pueda acceder directamente a ellos, debiendo ser entregados por un dependiente del referido establecimiento.

4) La temperatura máxima del establecimiento no podrá superar los VEINTICUATRO (24) grados centígrados.

5) Se prohíbe la comercialización de especialidades medicinales a menores de DIECIOCHO (18) años, como así también que se encuentren a su alcance.

6) Se prohíbe el fraccionamiento del envase primario y secundario en todos los casos.

Si bien estas restricciones podrían llevar a que la venta de medicamentos se realizara en, por ejemplo, cadenas de perfumerías y no en kioscos o supermercados, eso no quita que podría haberse naturalizado la venta en cualquier recinto sin ningún tipo de control.

La revocatoria de la justicia federal mantuvo la normativa previa al DNU, que exige la presencia continua de un farmacéutico y ratificó que un profesional “solo puede estar a cargo de un establecimiento, conforme a los convenios colectivos de trabajo 691/14, 707/15, 794/22 y 795/22. La Justicia mendocina ahora se pronunció en el mismo sentido”.

Durante mucho tiempo, la automedicación incluyó en la población el consumo de antibióticos sin una estimación médica que avale la real necesidad

ALERTA SOBRE CONSUMO DE ANTIBIOTICOS

Durante mucho tiempo, la automedicación incluyó en la población el consumo de antibióticos sin una estimación médica que avale la real necesidad ante cuadros respiratorios estacionales como gripes, resfríos o bronquitis. Esa costumbre se fue instalando y provocando innumerables problemas de salud en los pacientes, ya que se trata de un medicamento que debe ser indicado para casos específicos.

Desde 2022, en nuestro país rige la Ley 27680, que incorporó la obligatoriedad del expendio de antibióticos sólo con receta médica y desde diferentes sectores vinculados a la Salud se intensificaron las campañas para su uso responsable. “Tenemos que tener en cuenta que las últimas generaciones de antibióticos para combatir bacterias son de la década del 60, o sea que estamos muy acotados en cantidad para poder luchar contra las enfermedades microbianas. Por eso hay que trabajar intensamente para concientizar sobre el uso racional de ese fármaco, sino en algún momento nos podemos quedar sin herramientas” explicó Daniel Carnevale, integrante de la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF), una de las instituciones que viene realizando campañas para educar, informar y advertir sobre el tema.

Es que una de las principales consecuencias del uso inadecuado de antibióticos y en casos que no son requeridos para el tipo de afección, es la resistencia que produce en posteriores tratamientos. “El médico en general receta un antibiótico cuando hay una infección de tipo bacteriana. Hay ocasiones que las infecciones se originan por un cuadro viral y en esos casos los antibióticos no actúan sobre los virus. De ahí la importancia de la evaluación médica y la prescripción específica del tipo de medicación que requiere el paciente. También ocurre que a veces el paciente no sigue el tratamiento que el profesional plantea, ya sea porque no realiza las tomas correctamente o interrumpe las dosis ante del período indicado y esto hace que no se eliminen la totalidad de los gérmenes diagnosticados. Entonces si más adelante y ante la persistencia del cuadro si se inicia un nuevo tratamiento con el mismo antibiótico es altamente probable que resulte resistente en sus efectos sobre la enfermedad” agregó Carnevale.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antimicrobianos es una de las diez principales amenazas de la salud pública

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antimicrobianos es una de las diez principales amenazas de la salud pública a las que se enfrenta la humanidad. También hay informes de organizaciones internacionales que estiman que de no revertirse esa tendencia, la resistencia a los antibióticos será responsable en 2050 de más de 10 millones de muertes en todo el mundo.

Un análisis publicado en la revista médica británica “The Lancet” sobre la resistencia bacteriana a los antimicrobianos, cita la cifra de 1,27 millones de muertes causadas directamente en 2019 por la infecciones multirresistentes y eleva hasta los casi 5 millones los fallecimientos que estuvieron relacionados indirectamente con la resistencia a los antibióticos.

Los farmacéuticos de FACAF insisten en que el uso racional implica que el paciente “debe tomar antibióticos sólo cuando el médico lo receta, respetar todas las dosis y días de tratamiento indicado”. “En muchas ocasiones los pacientes por experiencias previas y por sugerencia de familiares toman o compran algún tipo de producto para tratar afecciones creyendo que la solución llega con dos o tres tomas cuando se sienten mejor y en realidad deben entender que están generando una situación muy complicada hacia adelante. Porque ese modo inadecuado de medicación sólo reduce en una parte las bacterias y seguramente al retomar o iniciar otro tratamiento con el mismo medicamento se vuelve resistente.” agregó Carnevale.

El referente de FACAF citó que algunas estadísticas europeas y de EEUU, aseguran que el 60% de la automedicación genera el avance de otro tipo de patologías más complicadas. Y en nuestro país, durante mucho tiempo tuvimos la experiencia de una actitud de automedicarse muy importante”.

La intervención del farmacéutico en los procesos sanitarios resulta un eslabón muy fuerte, en el momento de aconsejar y de proveer medicamentos. “Es en el mostrador de la farmacia donde nosotros debemos realizar todo el tiempo docencia y tratar de llevar claridad a los pacientes sobre el uso racional de estos productos que no son golosinas. Todos los antibióticos son de venta bajo receta, pero también hay fármacos de venta libre lo que no implica que sean inocuos, ningún producto que se expende en una farmacia lo es” explicó Carnevale.

Y agregó que “acceder a un medicamento libre no es seguro. Debe haber una supervisión médica previa y el criterio profesional del farmacéutico para el expendio. Por ejemplo, si un paciente pide una aspirina, porque la puede comprar en cualquier lugar, tenemos la responsabilidad de cotejar otros datos de su salud: si está tomando anticoagulantes o tiene predisposición a problemas gástricos, para evitar complicaciones que pueden ir desde una úlcera, una hemorragia severa o una granulositosis que es una enfermedad muy grave”.

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