miércoles 20 de mayo de 2026

LOCALES | 25 ago. 2024

EDITORIAL DE DOMINGO

El mundillo de los guapos

En un distrito donde ha habido puebladas y fuertes manifestaciones por las calles en rechazo a la violencia contra las mujeres, en esta oportunidad no se han oído mensajes de repudio por parte de las distintas organizaciones


Por: Redacción Semanario de Junín

EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 424 DE SEMANARIO DE JUNÍN. CORRESPONDE A LA SEMANA DEL 24 AL 30 DE AGOSTO DE 2024.

Lo acontecido con el arquero del Club Atlético Sarmiento de Junín, quien está imputado por la justicia en una causa de gravedad por haber ejercido violencia de género contra quien fuera su pareja, obliga a reflexionar respecto a la doble vara moral con que se miden los distintos hechos en nuestra ciudad.

En un distrito donde ha habido puebladas y fuertes manifestaciones por las calles en rechazo a la violencia contra las mujeres, en esta oportunidad no se han oído mensajes de repudio por parte de las distintas organizaciones que componen la vida política y social. Cuando, por el contrario, las críticas hacia el ex presidente Alberto Fernández por otro hecho tan deleznable no faltaban en ninguna tertulia.

No se escucharon reclamos a la reincorporación del jugador al plantel, luego que fuera liberado tras su captura dos días antes, por tratarse de un delito excarcelable y no porque no hubiera elementos para proseguir con la causa, la cual efectivamente sigue adelante.

No lo hizo el municipio que tiene un departamento contra la violencia de género o una secretaría de deportes, ni tampoco los concejales que cuentan con comisiones del mismo tenor. Tampoco los partidos políticos, sindicatos y otras agrupaciones feministas o no, que en otras oportunidades han hecho escuchar su voz.

Ese silencio ha sido seguramente demoledor para las numerosas mujeres que padecen la violencia por parte de los hombres en forma cotidiana y ven como algunos de sus vecinos aplauden al violento.

Es más, hasta el propio club en un comunicado dado a conocer tras la liberación de Lucas Acosta, señala que el hecho ocurrió “por una denuncia formulada por una ex-pareja en un aparente contexto de violencia de género”. Cuando a la luz de lo señalado por el fiscal de la causa poco tiene de “aparente” que el imputado haya amenazado de muerte a su ex pareja y publicara en las redes un video íntimo sin su consentimiento.

En ese patético escenario, adonde las instituciones fallan, es imposible de caratular a los que desde las redes sociales alentaban al acusado a cumplir una buena actuación en el arco, sin tener en cuenta la atrocidad cometida.

Tal vez por su exposición son frecuentes los futbolistas acusados por violencia contra las mujeres, sin embargo deben ser las instituciones las que colaboren en erradicar este tipo de patologías y no terminar siendo cómplices mirando para otro lado, porque eso también es una forma de violencia.

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