El Gobierno relanzó el Plan Nacional de Prevención y Control de la Infección por el parásito Trichinella spp, que entre otras cosas prohíbe la cría de cerdos en basurales y que se los alimente con despojos y vísceras de otros animales.
Mediante la resolución 1035/2024, el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) definió que en caso de detectarse la existencia de animales en basurales, se deberán retirar de inmediato y “de considerarse necesario, con el auxilio de la fuerza pública, proceder al decomiso y envío a sacrificio sanitario o faena controlada de todos los animales de manera inmediata, con el fin de salvaguardar la salud pública y la sanidad animal”.
La nueva norma -también como medida preventiva- prohíbe en toda la Argentina “el uso de animales muertos o vísceras crudas de cualquier origen, residuos domiciliarios, residuos procedentes de puertos y aeropuertos nacionales o internacionales y cualquier otro tipo de residuo peligroso, con fines alimenticios o suplementarios para cerdos”.
“La principal causa de ocurrencia de esta enfermedad en los animales se origina por la crianza bajo condiciones higiénicas deficitarias y mal manejo sanitario y de las condiciones de bioseguridad”, definió el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) en la Resolución 1035/2024, que fue publicada este miércoles en el Boletín Oficial y que pone en marcha una ofensiva nacional para enfrentar la triquinosis, enfermedad que hasta ahora era combatida a nivel de municipios y provincias.
Como “la transmisión a las personas ocurre por la concurrencia de factores deficitarios en la crianza, y con la elaboración y comercialización informal de chacinados y embutidos”, el organismo impulsa estas medidas, mucho más drásticas:
“Resulta necesario prevenir y reducir con medidas de control oportunas los brotes de enfermedades zoonóticas, especialmente aquellos producidos por alimentos de origen animal, por constituir estos una amenaza para la salud humana”, justificó.
De ahora en más, cuando surja el caso de un establecimiento sospechoso, “el Senasa pondrá la explotación bajo vigilancia, iniciando la investigación para confirmar o descartar la sospecha”. El veterinario oficial podrá “interdictar” el lugar, cotejar las existencias reales de cerdos, y hasta prohibir el movimiento de los animales.
La nueva normativa sanitaria establece que “es obligatoria la notificación al Senasa de Trichinellosis en animales silvestres como jabalíes, pumas, cerdos silvestres y asilvestrados producto de caza o cualquier otro origen, ya sea que se detecte en el laboratorio o en la planta de faena”. Es decir que también en esos casos los animales capturados deben ser sometidos a los análisis que correspondan.
Además, el organismo invitó "a las autoridades provinciales y municipales a implementar mecanismos o herramientas que fortalezcan la aplicación del presente marco normativo, fortaleciendo dentro de sus jurisdicciones las recomendaciones establecidas”, termina la resolución, que además oficializa un manual con “Recomendaciones para la Cría de Porcinos en Condiciones de Bioseguridad, Higiene, Manejo Sanitario y Ambiental”.