Por: Redacción Semanario de Junín
La pandemia del Covid 19 nos incorporó nuevas alertas frente a las enfermedades infecto contagiosas y la pregunta que hoy muchos se hacen es si ¿hay nuevas pestes o sólo se trata de las viejas que estamos sobredimensionando? ¿Cómo sigue la vida en medio de la paranoia?
Para transmitir una información basada en la ciencia y relacionada con nuestra geografía, entrevistamos a Mario Cuitiño, médico infectólogo de Junín, quien desarrolla tareas en la clínica La Pequeña Familia y el Hospital Piñeyro (HIGA)
“Entiendo que la pandemia nos sensibilizó respecto a enfermedades como las infecciosas que existieron toda la vida, desde que existe la humanidad” destacó el especialista.
“Si uno lee la historia está plagada de pestes. Llámese fiebre amarilla, tuberculosis, malaria, la peste bubónica y otras. Siempre las hubo, lo que pasa es que hoy tenemos información al instante desde cualquier parte del mundo, antes una epidemia que ocurría en Europa acá nos enterábamos dos meses después”.
Resaltó además que “el hecho de los viajes internacionales tan masivos, hacen que también las enfermedades viajen rápidamente, cuando antes un contagio era de difícil traslado, incluso alguien enfermo tal vez moría en el barco y ahora la situación es otra muy diferente. Los viajes aceleraron la transmisión de enfermedades. En otro contexto el Covid hubiera tardado muchos años en llegar, sin embargo la propagación fue masiva en poco tiempo”.
“Siempre tenemos una porción de pacientes crónicos de patologías comunes que los infectólogos vemos permanentemente”
-Tal vez lo que permitió mostrar la pandemia es cuán vulnerables seguimos siendo
-Exactamente. Salvo las enfermedades que dejan inmunidad permanente o aquellas que permiten la vacunación como el sarampión, antes afectaban a mucha gente. Vulnerables seguiremos siendo para aquellas enfermedades de las que no hay vacunas o aquellas que no generemos inmunidad. Hay vacunas que tienen mucha eficacia, como la de fiebre amarilla, varicela, la ya nombrada del sarampión, tétanos, difteria, polio. Hace muchos años que no hay en Argentina. En la medida que las incorporamos, la vulnerabilidad desaparece para esa enfermedad, pero pueden aparecer brotes de otras enfermedades que se desparraman rápidamente y para eso no hay inmunidad. Eso pasó con el Covid, todavía no había vacunas y todos fuimos vulnerables. Ahora ya no, porque mucha gente lo tuvo, hay vacunas y se generó una inmunidad preexistente. Dependemos de la inmunidad que nos proteja.

-Hablando de la importancia de las vacunas; lo que también produjo la pandemia fue una incontrolable cantidad de informaciones, muchas de ellas falsas, que todavía siguen vigentes.
-Obviamente coincido en que circuló un montón de información de dudosa procedencia que a veces es difícil de refutar o confirmar porque no tenés argumentos ni a favor ni en contra respecto a las fuentes de donde surge. En nuestro caso, en medicina asistencial, por lo general nos manejamos con determinados organismos que nos transmiten información. En Argentina son, el ministerio de Salud y la Asociación Argentina de Infectología como pilares, y algunas otras que nos proveen información de fuentes relevantes. Después a nivel internacional nos manejamos con otros organismos estadounidenses o europeos y con una biblioteca donde las revistas de medicina publican la información más actualizada. Entonces cuando uno saca información de estas fuentes sabe que tienen cierto aval confiable. Ahora, si pones en el buscador de google te vas a encontrar con 200 mil informaciones que no sé de dónde vienen, ni quien las creó y están al acceso de cualquier persona que las transmite a las redes y se viralizan en dos segundos. Por eso nosotros nos basamos en la información que consideramos más seria. Aunque entre 2020 y 2021 fue una inundación de datos que ni se sabía de dónde salió. Además, las novedades tardan en llegar, nos enteramos luego de los efectos adversos de las vacunas, pero es algo que puede pasar también con otras enfermedades. Todas las vacunas tienen efectos adversos.
“El Covid circula y en la mayoría de los casos da cuadros virales, que se curan solos; en forma infrecuente puede generar neumonías graves”
-Hasta los medicamentos, si es que leemos atentamente el prospecto
-Absolutamente, podés tomar una amoxicilina y te puede generar alergia o una ciprofloxacina y producir una lesión en un tendón. Entonces, todo hay que mirarlo con cautela. El tema es complejo cuando hablamos de las vacunas del Covid porque los estudios pueden tardar y se requería de una inmediatez para hacer frente al virus. Se aprobaron rápido y eso tal vez generó más desconfianza todavía.
“Vulnerables seguiremos siendo para aquellas enfermedades de las que no hay vacunas o aquellas que no generemos inmunidad”
-El mundillo de la información ha perdido seriedad.
-Si, a veces se divulgan cosas que confunden y asustan y uno como profesional tiene que basarse en lo que está publicado en eso lugares serios, todo lo demás lo desconozco porque no tiene fundamento alguno.
-Imagino las consultas que les deben llegar a los médicos por parte de aquellos que buscan diagnósticos en internet.
-Yo trato de responder con los datos que tengo, de lo que no tengo datos directamente no respondo. Es complejo porque el descreimiento es grande y la gente a veces argumenta cosas sin pruebas.
-¿Qué panorama podés trazar sobre tu especialidad referido a Junín y la zona?
-Siempre tenemos una porción de pacientes crónicos de patologías comunes que los infectólogos vemos permanentemente, como las neumonías, infecciones urinarias o de la piel. También con lo que tiene que ver con implantes como infecciones por prótesis de cadera, de rodilla u otras. Esa es la cotidianeidad nuestra, a la que se suman las enfermedades de transmisión sexual como VIH, sífilis y también la tuberculosis. Cada tanto van apareciendo estas cuestiones temporales o estacionales como la gripe o también el dengue que aconteció este verano y el Covid en 2020. A veces hay casos de hantavirus o leptospirosis.
-Respecto a las de transmisión sexual, hubo un informe reciente que advertía sobre el crecimiento de los contagios de sífilis en el país.
-Si, se trata de un problema a nivel mundial y Argentina va en ese mismo camino. En los últimos años se ha incrementado y se trata también de una enfermedad que ya era mencionada en las épocas bíblicas. Antes no había tratamiento y la gente moría de sífilis, ahora se puede curar completamente con u tratamiento igual llama la atención el crecimiento de casos.
-Es verdad que también está en crecimiento la fiebre hemorrágica (o mal de los rastrojos) producida por el virus Junín tan ligado a nuestra zona.
-Si, es cierto. En Argentina somos zona endémica, tanto el noroeste de la provincia de Buenos Aires, como sur de Santa Fe y Córdoba. Ahora está particularmente en Santa Fe, buena parte de Rosario y la zona del Paraná, extendiéndose a San Nicolás y Pergamino. Hasta el momento no hemos tenido casos en Junín. Es una enfermedad transmitida a través de la orina de los ratones y se puede tratar sin problemas si es diagnosticada rápidamente, en caso contrario también puede ser mortal. Hay una vacuna disponible que se da en forma gratuita y puede ser aplicada a partir de los 15 años por única vez. Quiere decir que sería bueno que se la apliquen aquellos que llevan a cabo tareas rurales.

“No tenemos todavía ninguna comunicación oficial para Junín y la zona respecto a la campaña de vacunación contra el dengue”
-¿Cómo estamos respecto al Covid?
-Sigue estando presente si bien no se testea como ocurría antes. Seguimos viendo casos, especialmente en pacientes internados. Si bien la gravedad de la infección bajó muchísimo comparada con el 2020, sigue estando presente y se ha incorporado al reservorio de virus respiratorios que tenemos normalmente junto a la gripe, adenovirus, parainflueza, etc. El Covid circula y en la mayoría de los casos da cuadros virales, que se curan solos. En forma infrecuente puede generar neumonías graves, pero no con la magnitud de su aparición. Ha perdido la patogenicidad y resulta por ello menos malo.
-¿Debemos alarmarnos frente al dengue?
-No creo que la palabra sea alarmarse, el dengue es una enfermedad que existió toda la vida en los países de clima tropical y seguirá existiendo ya que es imposible de erradicar porque lo transmiten los mosquitos. Sin mosquitos no habría dengue, lo mismo pasa con la fiebre amarilla o la malaria que persiste en otros países. Más que preocuparse con el dengue hay que ocuparse y ahora, antes que llegue el calor eliminar los reservorios donde puedan desarrollarse las crías del Aedes que es un mosquito urbano y le gusta la ciudad. Entonces si evito todo lo que tenga agua estancada, evito el mosquito y con ello los contagios. Hay que evitar llegar a la fumigación porque cuando eso ocurre es que el mosquito ya se desarrolló masivamente. Si cada uno en su casa, en su barrio, en su calle va sacando todo lo que pueda juntar agua, ayudará mucho a disminuir la cantidad de mosquitos, sin mosquitos no hay dengue, es simple.
-¿Respecto a la vacuna del dengue que información hay?
-No tenemos todavía ninguna comunicación oficial para Junín y la zona respecto a la campaña de vacunación. Sí sabemos, que hay en Argentina una sola vacuna a la que se accede comprándola y se da en dos dosis separadas por tres meses. Está estudiada en personas desde los 4 a los 60 años, por encima de esa edad hay poca información y tiene virus vivos por eso no se la puede dar cualquiera. No es recomendable en embarazadas, tampoco en personas inmunodeprimidas como el caso de que padezcan cáncer y tampoco en trasplantados. Es recomendable antes de dársela, que consulte con un médico porque tiene contraindicaciones.
-Finalmente, ¿qué podés decir sobre una enfermedad que tuvo casos fatales en Junín como lo es la encefalomielitis equina?
-Es una enfermedad viral que hace tiempo existe y seguirá estando presente ya que tiene su reservorio en las aves. Son virus que conviven en los pájaros y que los mosquitos las van transmitiendo. Este verano, el mosquito vector, que es quien la transmite, abundó en cantidades tremendas. Y no se trata del mismo que transmite el dengue, sino otra especie. Primero la transmitieron a los caballos y luego a los humanos. Son eventos impredecibles y es difícil saber si este año vamos a tener casos de esta enfermedad. Es imposible de erradicar pero además imposible de predecir cómo afectará. Nunca había habido tanta cantidad de casos de encefalomielitis equina como este año, pero tampoco se había visto semejante cantidad de mosquitos. Y si bien hay vacunas para los animales, todavía no existen para humanos, la única prevención es el repelente.