Por Dr. José Luis Lemme (*)
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica sistémica, de naturaleza inmunológica, de predisposición genética, y múltiples desencadenantes. La heredabilidad es del 60 al 90%. El 70% de los niños con psoriasis tiene historia familiar. Puede afectar piel, mucosas, semimucosas y anexos (pelo y uñas). Se presenta como placas (manchas) rojas, con escamas, bien delimitadas, con distribución habitualmente simétricas. Más frecuente en codos, rodillas, tronco, sacro y cuero cabelludo. Aunque muchas veces puede afectar solo palmas, plantas, pliegues, uñas.
Afecta a hombres y mujeres por igual. Puede comprometer articulaciones en el 17 a 30% de los pacientes con psoriasis cutánea. Esto se llama artritis psoriásica: enfermedad musculo-esquelética inflamatoria progresiva, la cual, si no se trata, conduce a daño articular y discapacidad.
Existe un deterioro de su calidad de vida. Aproximadamente el 60% de los pacientes presenta algún grado de trastorno depresivo, ansiedad y trastornos del sueño, que el dermatólogo debe detectar para su prevención, orientación y derivación para asistencia especializada.
En la actualidad, existen múltiples tratamientos con objetivos de suprimir las manifestaciones clínicas (desaparición de las lesiones), respuestas rápidas, eficaces, con remisiones prolongadas, sin causar toxicidad por las medicaciones utilizadas, evitar discapacidades y comorbilidades, mejorando la calidad de vida.
Se necesita un buen interrogatorio y examen clínico del paciente, para poder comenzar con el tratamiento apropiado según el grado de afectación de la psoriasis, zonas afectadas y comorbilidades (presión arterial, tabaco, alcohol, dislipemias, diabetes, obesidad, síndrome metabólico).
Los tratamientos pueden ser tópicos y/o sistémicos:
-Tópicos: están indicados como terapia única en la psoriasis leve y como complemento de otros tratamientos sistémicos (corticoides locales, calcipotriol, tracrolimus, retinoides, emolientes, queratolíticos). En la mayoría de los casos, la terapia tópica es de bajo grado de cumplimiento y disconformidad.
-Sistémicos:
+ Terapia radiante: PUVA, UVB de banda angosta (esta última es de primera línea en jóvenes y embarazadas), con mejoría en el 80% de los pacientes.
+ No biológicas: Metotrexato, Ciclosporina, Acitretín. Drogas de primera línea en psoriasis moderada a severa, que comprometen la calidad de vida del paciente, siempre con controles adecuados y evaluando la relación riesgo/beneficio.
+ Inmunomoduladores: ‘Apremilast’ es una droga nueva, de administración oral, que, a diferencia de los agentes biológicos, no modifica la inmunidad del paciente (las defensas).
+ Agentes biológicos: estas drogas revolucionaron la terapéutica de la psoriasis y la artritis psoriásica. Están indicados en casos moderados/graves de la enfermedad, que no responden a tratamientos antes mencionados. Se a nivel subcutáneo la mayoría de éstas, y están dirigidas contra los TNF (factor de necrosis tumoral) y las IL (interleukinas). Encontramos los anti TNF-α (Etanercept, Adalimumab, Infliximab), los anti IL-12/23 (Ustekinumab) y los anti-IL17 (Secukinumab, Ixekizumab).
Los pacientes con psoriasis presentan con respecto a la población general, mayor frecuencia de obesidad, tabaquismo, alcoholismo, enfermedades cardiovasculares, diabetes, dislipidemias, síndrome metabólico, enfermedad inflamatoria intestinal y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
Los pacientes con psoriasis moderada/severa, sobre todo en la 4ª década de la vida, presentan un riesgo mayor de padecer infarto de miocardio. La sobrevida y expectativa de vida disminuye en 4 años como consecuencia de eventos cardiovasculares.
La consulta dermatológica, un diagnóstico temprano, y un tratamiento efectivo puede cambiar la calidad de vida del paciente.
(*) Esp. en Dermatología - Maestría en Psoriasis - M.P: 63.164