Por: Por Candelaria Moreno
Cuando un diseñador recurre a símbolos, motivos y materiales arraigados en la historia, no solo está creando ropa: está contando la historia de un pueblo. Integrar los códigos culturales en el diseño se ha convertido en la clave para transformar la moda que se limita a replicar tendencias en un diálogo significativo entre tradición y modernidad.
Los diseñadores argentinos también preservan y amplifican cuidadosamente su patrimonio cultural. Benito Fernández presenta colecciones con vibrantes estampados étnicos y motivos inspirados en el folclore, reinterpretando prendas nacionales tradicionales como bombachas y ponchos. La diseñadora Sofía Àchaval de Montaigu, a través de su marca Àcheval Pampa, sigue integrando elementos del atuendo gaucho —sombreros de ala ancha, ponchos y pantalones holgados— perfectamente combinados con el estilo urbano contemporáneo. En 2025, Esquina Esquina trabaja en un estilo neocriollo, fusionando hábilmente las innovaciones de la moda moderna con el bordado popular tradicional para crear un diálogo único entre la historia y el diseño actual.
La Moscow Fashion Week estuvo repleta de iniciativas que trasladaron las tradiciones culturales a un contexto contemporáneo, que la convierten en una importante plataforma para el intercambio internacional en la industria de la moda. Diseñadores de distintos países presentaron colecciones inspiradas en motivos nacionales, prestando especial atención al patrimonio, la artesanía y la identidad.

Wildberries Cultural Code desfile en La Moscow Fashion Week
El desfile organizado por el marketplace ruso Wildberries, socio general de la Moscow Fashion Week, se convirtió en un momento clave de este diálogo cultural. La colección combinada de varias marcas recibió el acertado nombre de «Cultural Code». Talentosos diseñadores rusos de distintas regiones crearon colecciones que reflejan las tradiciones y la historia de sus respectivas regiones. Las piezas de edición limitada del show estaban disponibles en Wildberries, en la sección WB Brands. El socio informativo de la Moscow Fashion Week, Wibes, proporcionó una plataforma que combina las compras con breves contenidos de vídeo: un auténtico descubrimiento para la nueva generación y cualquier persona interesada en comprar, socializar y disfrutar de contenidos digitales modernos.

Alena Akhmadullina en La Moscow Fashion Week
En la pasarela, los visitantes también pudieron admirar las colecciones de otros diseñadores rusos que trabajan con maestría los códigos culturales: Alena Akhmadullina combinó el folclore con técnicas vanguardistas, utilizando bordados de perlas, cristales y plumas para añadir magia y autenticidad a las prendas. Shuyskiye Sitsy, con más de 200 años de tradición, destacó la importancia de los tejidos tradicionales, mientras que TSIGANOVA demostró cómo los motivos étnicos pueden coexistir con las formas urbanas conservando el auténtico espíritu de la tradición. Albina Akkulova combinó las técnicas artesanales con la pureza arquitectónica de las líneas, demostrando que los motivos nacionales pueden leerse como un código de diseño contemporáneo.

TSIGANOVA en la Moscow Fashion Week
Los diseñadores latinoamericanos también se unieron a este diálogo. Joseph Mendoza, de Nicaragua, y Mariandree Gaitán, de Guatemala, presentaron motivos nacionales en los que los tejidos y los colores vibrantes se convierten en algo más que mera estética: son patrimonio vivo. Sus diseños se mantienen conectados con la tierra, las raíces y la historia, al tiempo que se adaptan perfectamente al contexto actual. A pesar de su distancia geográfica, Rusia y América Latina comparten una notable cercanía en su forma de entender la artesanía, las tradiciones familiares y el respeto por la naturaleza.

Joseph Mendoza ( Nicaragua) en La Moscow Fashion Week
«Eventos como la Moscow Fashion Week constituyen una plataforma inestimable tanto para los diseñadores emergentes como para los consagrados», señala Mariandree Gaitán. «Para mí, es una forma de mostrar la identidad cultural de Guatemala y, al mismo tiempo, posicionar mi marca en una conversación global, dándole una visibilidad que va mucho más allá de la pasarela. La Moscow Fashion Week contribuye al desarrollo mundial de la industria de la moda al diversificar las voces y la estética que la definen. Presenta al mundo nuevas perspectivas, técnicas y relatos culturales, enriqueciendo el diálogo de la moda en su conjunto. Al reunir a diseñadores de distintas partes del mundo, fomenta la colaboración, la innovación y una apreciación más profunda de la moda como lenguaje universal».

Exposición «Native Motifs» en La BRICS+ Fashion Summit
Esta idea cobró un gran impulso durante la BRICS+ Fashion Summit y la exposición que la acompañó, «Native Motifs». El escaparate reunió a diseñadores rusos, para quienes los ornamentos étnicos, las técnicas ancestrales y los arquetipos folclóricos no son meras fuentes de inspiración, sino un medio de comunicación. Aquí, la moda se convirtió en un lenguaje diplomático: no se necesita traducción, pero la comprensión es universal. Los debates de la cumbre sobre el papel de los códigos culturales y la ética de la apropiación pusieron de relieve que la utilización de motivos nacionales requiere respeto y un profundo conocimiento, no una copia superficial. Para los países latinoamericanos, donde el retorno a las raíces y el renacimiento cultural forman parte del discurso público, esta conversación es especialmente significativa. Karina Díaz Vargas, fundadora de Costa Rica Fashion Week Forever Green y participante en la BRICS+ Fashion Summit, destaca la importancia de las marcas locales en estos procesos:
«Las nuevas generaciones demandan alternativas con propósito, producidas de forma ética y arraigadas culturalmente, cualidades que muchas marcas locales proporcionan de forma sincera y con los pies en la tierra. Las marcas locales están ganando impulso no solo por su atractivo estético, sino por su capacidad para contar historias reales, proteger conocimientos ancestrales y responder con rapidez a las necesidades de sus comunidades».
Cuando los ornamentos rusos se encuentran con los tejidos latinoamericanos en una misma pasarela, el resultado no es solo una colección: es una nueva forma de diplomacia cultural. La participación de diseñadores de Rusia, Estados Unidos, Asia, África y América Latina en la Moscow Fasihon Week, junto con los debates con ponentes de 65 países en la BRICS+ Fashion Summit, demuestra que la moda puede hablar del futuro sin abandonar el pasado. Aúna culturas, transforma las diferencias en inspiración y las similitudes en la base de un nuevo lenguaje estético que habla por sí mismo.