lunes 16 de marzo de 2026

OPINIÓN | 3 mar. 2026

CARTA DE LECTORES

Sarmiento: una agachada que ensucia a todos


Por: Escribe José “Pepe” Griyo

La “agachada” del Club Atlético Sarmiento ante la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en un claro mensaje de sometimiento absoluto a los mandamases del negocio fútbol, no pasó para nada desapercibida en las redes sociales, que se inundaron de reproches, insultos, burlas y un sinnúmero de groserías destinadas a Fernando ‘Coquito’ Chiófalo quien, como presidente del club, optó por cerrar filas detrás de Claudio Tapia y su mano derecha Pablo Toviggino. Aunque a esta altura del partido llamarlo presidente es un elogio que los socios ya empiezan a no respetar: el agrónomo demostró, por enésima vez en veinte años de mandato, que él es el dueño absoluto de los destinos de una institución pronta a festejar 115 años de historia.

En el comunicado, hecho público el 24 de febrero último, y firmado por la Comisión Directiva del CAS (después veremos qué tan de acuerdo estaban sus miembros con el texto dado a conocer), entre otras cosas, el club brinda su apoyo incondicional a la conducción del Chiqui y avala el paro de los días 5, 6, 7 y 8 de marzo, además de cuestionar la denuncia de la Agencia de Recaudación y Control de Argentina (ARCA), recalcando que existe un “avasallamiento” institucional, y también culpando de todos los males a la bendita prensa. En este punto, aclaremos de antemano que Fernando Chiófalo siempre ha disparado munición gruesa contra los medios que han criticado aspectos de su conducción dirigencial, culpándolos de todos los males habidos y por haber, y tildándolos de anti Sarmiento y mala leche. En rigor, hoy resulta casi imposible encontrar alguna frase periodística que cuestione las andanzas del hoy también empresario de la noche. Casi todos los medios (diarios, TV, radios, streaming, páginas web, etc.) están alineados a la conducción del club, algo que en democracia resulta más que preocupante. Sin hablar de la autocensura que muchos practican para seguir recibiendo su carnet de prensa y un pase a vestuarios para estar cerca de sus “ídolos”. ¿Periodismo? Pero qué es eso.

Ahora bien, esta vez la jugada a Chiófalo no le salió para nada gratis; las redes sociales, las charlas de café, las sobremesas donde se habló del tema coincidieron en un 100 por ciento en condenar la actitud del presidente quien, sin llamar a asamblea (el tema lo ameritaba abiertamente), decidió él solito que todos los socios del club (¿dueños del club?) avalaran dicho comunicado y lo publicaran para regocijo de los secanucas del poder afista. Porque fue eso lo que sucedió, señores. ¡El comunicado en cuestión no lleva la firma de Chiófalo, no! Lleva la firma del Club Atlético Sarmiento, es decir, la firma de cada uno de los socios de la entidad, como verdaderos dueños del club. ¿Ah, no? ¿Y entonces?

Acá se abre otro asunto interesante para analizar y debatir en conjunto: la doble vara de muchos. En su gran mayoría, el apoyo que ha recibido Chiófalo a lo largo de estos últimos años (con o sin elecciones mediante) ha sido incondicional, aun sabiendo que maneja la institución a su antojo y no deja que nadie se interponga en sus decisiones. Y cuando decimos nadie, es nadie. Claro que mientras se trate de la construcción de una cancha de vóley o una de tenis o tejo, la cosa no pasa a mayores, son siempre bienvenidas unas u otras. Lo mismo sucede con la contratación de un cuerpo técnico o de ciertos jugadores, la compra de un colectivo, la ampliación del Centro de Alto no sé qué (convengamos que rendir no rinden en la cancha), o la simpatía con una u otra barrita de hinchas que se han disputado ciertos privilegios que otorga el paravalancha oficial. Me atrevería a decir que tampoco han molestado tanto los rumores de negociados con transferencias y otras yerbas donde el presidente estaría involucrado.

Todas esas “minucias” Chiófalo siempre las ha manejado a su antojo, siempre. Su extremo personalismo egocéntrico ha generado alguna que otra rispidez puertas adentro, es cierto, pero nada que haya pasado a mayores. Y en todos esos casos, el socio (salvo en la última elección cuando los números a su favor se achicaron) le ha dado su beneplácito apoyo incondicional, sin cuestionarlo en lo más mínimo, y avalando que se maneje a sus anchas y sin importarle nada la opinión de los socios, verdaderos dueños. Entonces, esa doble vara hoy se ve claramente cuando esos mismos socios salen en cadena a manifestar (tampoco vayamos a creer que lo hacen a viva voz, pero algo es algo) su disconformidad a ser arrastrados detrás de una postura con la que no comulgan en lo más mínimo. Y entonces salen a pedir explicaciones y a postular que el club es de ellos, y que así no, que no puede ser, que él no puede decidir por todos, que el club es nuestro, que vamos a quedar pegados si la justicia encuentra irregularidades… que porqué no se llamó a una consulta, que esto y aquello… Lo que antes avalaban sin chistar hoy lo repudian a rabiar. Pónganse de acuerdo señores con sus principios.

Pero claro, como me dijo un amigo, si hasta el mismísimo vocal Claudio Perkusic, empresario exitoso (tuvo la fortuna de haber nacido después del padre, es cierto, pero no le quitemos méritos al pobre hombre) quien en varias oportunidades ha sabido dar un paso al costado por incontinencias con Chiófalo, y que también sonó en su momento como posible fusil de reemplazo, fue mandado a freír churros cuando cuestionó el comunicado. “Vos mejor dedicate a tu empresa”, le habría dicho Chiófalo a su “amigo” Perku. Que a Perkusic no le moleste ser tratado peor que un trapo de piso en un taller mecánico, es cosa de él, pero él representa también a sus votantes, ¿o no? ¿No debería dar un paso al costado? ¿O replantearse qué hace en una comisión directiva que solo le pide dinero cuando las papas queman? Si uno lo conoce mínimamente sabe de su antikirchnerismo acérrimo porque no se esconde, bien por el contrario, allí están sus redes sociales que no dejan margen de duda. Hasta en este caso judicial ARCA/AFA se ha manifestado, y no precisamente poniendo las manos en el fuego por Tapia.

Por último, y no por ello menos trascendente, me gustaría compartir una opinión/reflexión sobre el silencio cómplice (por eso de ‘quien calla otorga’) de la agrupación de socios que en las últimas dos elecciones disputó la conducción del club. Llama la atención justamente porque entre los fundamentos utilizados para atraer la atención y los votos de los socios, la lista de Diego Fernández postulaba un club abierto y democrático, más cerca de la masa societaria, en contraposición a lo que Chiófalo construyó en dos décadas de poder. Preguntarse qué hubiese hecho dicha agrupación en su lugar es preguntarse todo o nada al mismo tiempo, pero que gran oportunidad se pierde para conocer la posición en un tema concreto de un agrupamiento que se posiciona como sucesora de la actual conducción. Hubiesen bastado simplemente tres líneas: “señores socios, nosotros hubiésemos abierto el club para que uds. se manifiesten sobre el tema”. Nada más. Que mejor que bajar la teoría de cómo manejar un club cuando la coyuntura así lo requiere, que explicándolo con un ejemplo concreto que acaba de pasar. Se perdió una gran oportunidad. Aunque por el bien de Sarmiento, me auguro una reflexión colectiva de la Agrupación de Sangre Verde que eche luz sobre el urticario asunto que nos convoca.

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