Durante casi seis años logró mantenerse en las sombras, pero un detalle en redes sociales terminó por delatarlo. Daniel Pedro Silva Beroiza, de 25 años y considerado uno de los prófugos más buscados desde 2020, fue finalmente capturado tras un operativo montado a partir de su propia actividad en TikTok.
El delincuente ya había estado a punto de caer el 14 de junio del año pasado. En esa oportunidad, un dato preciso permitió obtener una orden de allanamiento de urgencia en una vivienda ubicada en la ciudad de Bahía Blanca. Sin embargo, al advertir la llegada policial —ya sea porque escuchó el despliegue o fue alertado— escapó por los techos y, según la investigación, fue recogido por una camioneta negra conducida por una mujer.
En ese procedimiento se incautaron múltiples elementos que reforzaron las sospechas en su contra: marihuana, envoltorios con restos de cocaína, consolas de videojuegos, chips de telefonía celular, teléfonos móviles y anotaciones con cifras vinculadas a dinero en efectivo.
Silva Beroiza integraba la estructura comandada por Carlos Octavio Meneses, el exsubteniente de la Policía Bonaerense señalado como líder de una organización dedicada a cometer entraderas. A partir de allí, la pesquisa avanzó en distintos frentes bajo la órbita del fiscal Mauricio Del Cero, con tareas de inteligencia criminal sostenidas en el tiempo.
DEL TIKTOK A LA CÁRCEL
El giro clave se produjo cuando los investigadores detectaron que el perfil de Silva Beroiza en TikTok registraba actividad reciente con la publicación de videos. Ante esa novedad, se solicitó colaboración urgente a la empresa prestataria del servicio, que aportó el número de IP desde donde se habían realizado las conexiones.
El rastreo técnico permitió ubicar el punto de emisión en Viamonte al 1.300. Con esa información se dispuso una vigilancia encubierta hasta obtener, cerca de las 20.30, la orden de allanamiento.
Esta vez no hubo escape. El sospechoso fue detenido sin oponer resistencia y se constató que alquilaba de manera semanal el departamento 3, segundo piso, de un complejo habitacional de la zona.

Durante el procedimiento se secuestraron dos pistolas Bersa —una calibre .22 y otra 9 milímetros— ambas con sus respectivos cargadores; además de dos cargadores extensibles con capacidad para 10 y 17 municiones, dos relojes pulsera, una balanza de precisión y seis envoltorios rectangulares tipo “ladrillo” con restos de una sustancia blanca que sería cocaína.
Este último hallazgo refuerza la hipótesis de que el acusado habría continuado vinculado al tráfico y comercialización de estupefacientes, un aspecto que ahora será profundizado en la investigación judicial.