Por: Ismael A. Canaparo
Dentro de cuatro días, Sarmiento festejará nada menos que 115 años de vida institucional. Qué lejos quedó aquel 1º de abril de 1911 y qué cerca los éxitos de estos últimos años. La entidad fue una de las fundadoras de la Liga Deportiva del Oeste, en 1916, y afiliada directa a la Asociación del Fútbol Argentino, en 1951.
BELGRANO, EL PRIMER MOJÓN DE LA HISTORIA
Los pasos previos a la fundación del Club Atlético Sarmiento están íntimamente ligados al Club Belgrano, creado en 1909, al que se conocía también con el nombre de “el club de los Behety”. Por aquel entonces, ese grupo de muchachos competían con otros de la barriada bohemia, perteneciente a lo que se llamaba “el bajo juninense”, ubicado en las calles Francia, Ameghino y el recordado “paredón” de Roque Sáenz Peña, donde abundaban los potreros.
Por esos tiempos, había otro club para pegarle a la pelota: 17 de Mayo. Obviamente, adversario de Belgrano. Aquí jugaban Sebastián Pincetti, el gran guardavalla Bazzano y varios destacados futbolistas: Pérez, Urquiza, Varela, Peralta, Benavides, Siccardi y Ubaltón, entre varios más.
Luego de muchísimos enfrentamientos entre Belgrano y 17 de Mayo, donde siempre lució una sana competencia, los referentes de ambos clubes llegaron a la conclusión que lo mejor sería unirse. Y así surgió el Club Argentino. En realidad, otro de los propósitos fue juntarse para enfrentar al “grupo de los ingleses”, que habían llegado a Junín con el ex Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico.
Pero todo no resultó color de rosa. Una larga serie de contratiempos, algunos económicos, pusieron en riesgo la continuidad de la fusión. Es así que luego de muchas reuniones, el 1º de abril de 1911 le dieron vida a lo que se llamó primitivamente el “Sarmiento Football Club”, más tarde transformado en el Club Atlético Sarmiento.
COMIENZAN LOS ÉXITOS
El equipo verde quedó en la historia ya desde los albores del fútbol local. Se adjudicó el primer torneo oficial organizado por la Liga Deportiva del Oeste, venciendo a Club Junín por 4 a 0, en un partido realizado en diciembre de 1917.
Lo dicho. Sarmiento fue el primer campeón oficial que tuvo la Liga Deportiva del Oeste, en un largo historial de certámenes ganados, trece antes del mundo profesional. En el partido decisivo, el elenco verde se impuso 4 a 0 al albirrojo de Ataliva Roca, con goles de Díaz (2), J. Behety y Rivero. Ferraresi, arquero de Junín, fue el héroe de la jornada, evitando que el score fuera más abrumador.
1925: UN EQUIPO DE GRANDES FIGURAS
El equipo de 1925, pese a no ser campeón, estaba dotado de una jerarquía excepcional, con jugadores de alta categoría, como Simón Behety, Alberto Rivero y Adolfo Seré. El elenco verde tuvo un gran año, con muchos partidos ganados y un rendimiento alto. El prestigio del club siguió creciendo y su estilo de juego muy respetado.
A casi quince años de su fundación, Sarmiento mostraba en 1925 un diseño futbolístico clásico, con un estilo de juego atractivo, vistoso y punzante que no abandonaría nunca más. Por entonces, seguía manteniendo a jugadores que le habían dado ese prestigio, más allá de los campeonatos obtenidos en 1920 y 1921. Elementos que, con su gran categoría y su extraordinaria destreza, elevaron el potencial de la institución, instalando en Junín una nueva forma de lograr resultados a través de un desenvolvimiento armónico y concreto. He aquí una breve síntesis de las bondades de cada uno de los players verdes, artífices de una época excepcional:
Simón Behety: Más de una década como titular indiscutido del difícil puesto de centrodelantero, le significó a Simón Behety cargar con la dulce “mochila” de ser considerado como un verdadero catedrático en el arte de marcar goles en el arco contrario. Fue una pieza vital en aquellos primeros años del club y un arquetipo de la solidaridad para con sus compañeros.
Alberto Rivero: Otro crack con todas las letras fue Alberto Rivero, un entreala izquierdo de grandes fundamentos técnicos, considerado un “eximio malabarista” del balón. Tenía la rara habilidad de desairar continuamente a sus adversarios, mediante una gambeta corta y, acompañada inmediatamente, por una excelente elegancia para desplazarse por los laterales, tanto derecho como izquierdo. Siempre jugó al lado de Simón Behety, constituyendo, juntos, un bloque de extraordinaria eficacia.
Isaac Ortega: El Negro Ortega, dotado de formidable destreza y movilidad, fue conocido como “el hombre de goma”. Ocupaba el puesto de half izquierdo. Su rasgo característico resultó se centraba en pasar al ataque, acompañando a los delanteros. Tenía olfato para el arco y solía probar de media distancia.
Adolfo Seré: Fue toda una fina estampa dentro de la cancha, a quien llamaban “doble ancho”, por su versatilidad para moverse en el medio de la cancha. También su caballerosidad rayó alto en la escuadra verde y el tiempo dijo que resultó un valor de categoría, al extremo de ser considerado por la historia como “uno de los más notables jugadores que tuvo Sarmiento”, allá por sus primeros años de vida. Es interesante señalar que la prestancia de Seré lo llevó a incursionar en el medio rentado, precisamente en 1931, el año que el fútbol dejó el amateurismo para transformarse en profesional. Militó en Platense tres temporadas (1931/33) y luego pasó a Vélez Sarsfield, donde estuvo en los ciclos 1935/38, llegando a jugar con otro juninense ex Sarmiento, el legendario Agustín Cosso.
Blas Iturbide: Un back central expeditivo y solvente para la marca, tuvo una excelente trayectoria en el Sarmiento de 1925, transformándose en baluarte defensivo. Luego de su paso por el conjunto verde, jugó en Jorge Newbery.
Daniel Burgos: Ocupó el arco de Sarmiento durante muchos años y siempre respondió con acierto. Como todo guardavalla bien dotado, salía bien de su sector y se caracterizaba por atrapar las pelotas áreas, en los centros comprometidos.
Vicente Stampone: Otro gran marcador central (back, en la vieja denominación) fue Vicente Stampone. Tenía un quite insuperable, adelantándose siempre a la jugada de su adversario. Luego, con la pelota en su poder, solía internarse en el terreno, ayudando en el medio juego.
Gustavo Bernardez: Otro defensor prestigioso con la casaca verde fue Gustavo Bernardez. “Sueño”, así se lo conocía, resultó un firme batallador en la mitad del terreno de juego y dueño de una gran personalidad para moverse en sintonía con sus compañeros.
Luis Gandini: Tenía una característica inusual para desempeñarse como winger derecho, bien pegadito a la raya: ejecutaba centros matemáticos para la entrada de Behety y Rivero, que se lucían con las pelotas que colocaba ese gran jugador que fue Luisito.
Adolfo Mirambell: En la exquisita galería de 1925 no podía faltar otro crack con todas las letras del diccionario: Adolfo Mirambell. Se desempeñó siempre a gran altura, con gran caballerosidad, y fue un virtuoso para darle juego a los delanteros. Luego, como dirigente, siguió manteniendo la misma generosidad y compromiso con el club.
Marcelo Villarroel: Otro de los grandes jugadores que alternaron en el equipo superior de Sarmiento fue, sin duda, Marcelo Villarroel. Solía moverse con soltura en el ataque, especialmente desde la franja izquierda. Tenía un buen remate de buena distancia.
ULTIMO CAMPEÓN
Bajo la dirección técnica de Agustín Cosso, la institución verde se adjudicó el torneo de la Liga Deportiva del Oeste, con un equipo que resultó la verdadera sensación de la temporada. Fue en 1950, el último logro en el plano amateur, antes del profesionalismo.
Después de casi cinco años de “sequía”, Sarmiento volvió a demostrar que seguía intacta su supremacía en el fútbol de la Liga Deportiva del Oeste. Tras su vuelta olímpica en la temporada 1945, interrumpida con la formidable cuádruple hazaña de su “primo” Mariano Moreno, ganador de los campeonatos celebrados en 1946/47/48/49, la entidad verde volvió a demostrar su gran poderío y se quedó con el título del ´50.
“La temporada última marcó otra etapa culminante en la vida futbolística de la institución. El conjunto superior, aunando cualidades de estimables exponentes, logró adjudicarse el título máximo en un torneo. Digamos que la escuadra superior de Sarmiento diseñó un camino exitoso, superándose, se mantuvo alerta a la acción del airoso y gallardo puntero, que contaba con una poderosa y aplastante victoria ante Newbery, su tradicional rival”. Esto dice de ese equipo una revista partidaria de Sarmiento, nota escrita por el periodista José Luis Buono.
Al detallar la formación, Pepe Buono expresa: “El once mostró la reconocida habilidad de Mussi en el arco guardavalla que tras campañas excelentes se consagró en esta temporada; backs como Muñoz y Alvarez, verdaderos pedestales de la conquista; halves como Rosales, Lombardi y Baldo en complemento notorio que también supieron de la calidad y experiencia del half izquierdo Ermando Rossi; y delanteros como Crego, Cárdenas, el veterano David Curti que ofició de inteligente y estratega piloto y un ala izquierda formada por Atilio y Ernesto Pelli de reconocida habilidad. Están también el citado Agustín Cosso y el preparador físico Juan A. Pastorino, colaboradores eficientes y conscientes en su misión”.