sábado 18 de abril de 2026

LOCALES | 16 abr. 2026

MALA LECHE

La economía libertaria cerró unos mil tambos y nuestra región lo sufre

En el primer bimestre del año el tambo promedio facturó 9,1% menos que en 2025. Cada vez más productores están en rojo en la cuenca del oeste bonaerense.


Por: Redacción Semanario de Junín

Aunque diciembre mostró una leve recuperación en la comercialización, el inicio del año volvió a marcar retrocesos. Entidades que nuclean a pymes del interior sostienen que en enero las ventas de lácteos habrían caído al menos un 18%. Esa retracción impacta de lleno en una industria cuya principal salida sigue siendo el mercado interno.

¿Dónde fueron a parar los tiempos en que la Argentina exportaba y satisfacía el mercado interno y las inversiones lecheras se acrecentaban en todas las escalas?

Es extrema la crisis de los tambos frente a un aumento de los costos de producción cada vez más desacoplado del monto que perciben por litro de leche, algo que amenaza con profundizar la escalada de cierres de tambos, que ya superan los mil desde que asumió Javier Milei.

De acuerdo a datos revelados el pasado jueves por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el tambo promedio facturó un 9,1% menos en el primer bimestre del año, debido a una baja en el precio de 18,9% pero con una mejora de producción del 12,1%.

En el sector vienen denunciando la brecha cada vez más grande entre el precio que percibe el productor y lo que percibe el resto de la cadena.

Esa distorsión la grafican haciendo la comparación interanual tomando los datos de febrero de 2026. Ahí, el precio de la leche al tambo subió apenas 7,5% ($481 por litro), mientras que el Índice Lácteo Mayorista subió 16,4% y productos al consumidor como el yogur firme escalaron 26%.

ARSA, La Suipachense, Verónica, SanCor y La Serenísima. Chicos, medianos y grandes sufrieron la política económica y cerraron o vendieron. El deterioro no distingue tamaño ni historia

Frente a ese cuadro que golpea directo en los márgenes de rentabilidad, en la cuenca lechera del oeste bonaerense, advirtieron que "cada vez más productores están en rojo".

"La rentabilidad de los tambos no ha parado de caer, en un contexto macro complejo y poco contemplativo con la micro, hasta un momento como éste, en que la necesidad de leche, de a poco vuelve a insinuarse", señalaron en la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba).

Esa entidad detalló que las empresas más grandes tienen ociosas una parte significativa de sus instalaciones a raíz de un mercado interno débil, mientras se preparan para atender las exportaciones. Las pymes, en tanto, se mueven con cautela.

La rentabilidad de los tambos no ha parado de caer, en un contexto macro complejo y poco contemplativo con la micro, hasta un momento como éste, en que la necesidad de leche, de a poco vuelve a insinuarse

En ese contexto, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, advirtió que en los últimos dos años se registró el cierre de más de mil tambos, lo que representa cerca del 10% de los establecimientos existentes.

"El cierre de tambos no es casualidad: es la consecuencia directa de un modelo que desprotege a quienes producen", dijo.

Esta situación también se encuadra en una crisis que repercute a industrias históricas del sector como Verónica o ARSA, firma que hacía los postres Shimmy de Sancor y que quebró, cerrando sus plantas de Arenaza en el partido de Lincoln y otra en Córdoba dejando 400 trabajadores en la calle.

El aumento de los costos de producción cada vez más desacoplado del monto que perciben por litro de leche, amenaza con profundizar la escalada de cierres de tambos

LOS GRANDES TAMBIÉN

No solo la crisis golpea en el sector más bajo de la producción, sino que los gigantes también caen. El ejemplo fue La Serenísima que llegó a un acuerdo con Arcor y Danone para la venta de su imperio.

El número final sigue sin trascender, pero el dato no es menor. En el mercado lo leen como una señal de época: las grandes lácteas ya no valen lo que valían, incluso La Serenísima que con esta medida dejará de operar fábricas (una emblemática, en General Rodríguez) y numerosas plantas de procesamiento, una de ellas en la ruta 188 en cercanías de Junín.

Un dato clave para entender la nueva etapa es que, en paralelo al anuncio, el directorio de Arcor avanzó en la formalización de la operación. Ese mismo 24 de marzo aprobó la transferencia del paquete accionario a través de Bagley Argentina y firmó un contrato marco de inversión con Danone para la creación de un joint venture lácteo. Además, convocó a una asamblea general extraordinaria para el 30 de abril, donde los accionistas deberán ratificar tanto la compra como la nueva estructura societaria. Es decir, el control ya cambió de manos, pero el proceso corporativo todavía está en marcha.

SanCor es otro caso que sintetiza buena parte de la crisis estructural. La cooperativa acumula una deuda laboral cercana a los 20.000 millones de pesos y más de 300 pedidos de quiebra. La Cámara de Apelación de Santa Fe confirmó su intervención judicial, por lo que la empresa será coadministrada bajo supervisión del juzgado de Rafaela.

Dos expresidentes, José Pablo Gastaldi y Alberto Eduardo Sánchez, fueron procesados por presunta apropiación indebida de fondos destinados a aportes laborales, en una causa que incluyó embargos por 90 millones de pesos.

SanCor se sostiene actualmente con contratos a fasón para terceros como Elcor, Punta del Agua y La Tarantela. Presentó un plan de crisis que incluye el recorte de 304 empleos, tras haber despedido 370 trabajadores en los últimos dos años sin lograr revertir su rojo financiero.

QUIEBRAS QUE CONFIRMAN LA TENDENCIA

El deterioro no distingue tamaño ni historia. En noviembre de 2025, el Juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., razón social de La Suipachense, dejando 140 trabajadores sin empleo en Suipacha.

En paralelo, también se declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), que producía yogures y postres con la marca SanCor en Sunchales. Más de 400 empleados quedaron afectados tras meses de salarios y aportes impagos.

En Verónica también sufren esta realidad. Desde comienzos de 2026, la empresa láctea santafecina enfrenta una severa crisis financiera que derivó en la paralización de sus plantas en Clason, Lehmann y Suardi, en la provincia de Santa Fe. Actualmente no se registra procesamiento de leche y persisten los reclamos gremiales por salarios adeudados.

El impacto alcanza a unos 700 trabajadores directos, además de proveedores y actores vinculados a la cadena productiva regional.

La falta de actividad no solo afecta los ingresos de las familias empleadas en la firma, sino también a productores tamberos que dependen de la recepción diaria de materia prima.

Todos estos casos reflejan un patrón: paralización productiva y conflicto. Para regiones productivas del interior bonaerense, donde la actividad láctea integra el entramado agroindustrial, el cuadro no es abstracto. Impacta en el empleo, los servicios, el transporte y el comercio.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias