Por: Escribe Raglia, especial para Semanario
SECCIÓN HIPHOP PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 510 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 18 AL 24 DE ABRIL DE 2026
La cultura del HipHop siempre se ha asociado a la marginalidad, las calles y demás cosas que asocian a lo bajo de la urbanidad, por ende, desde sus comienzos, ligar algún hecho gubernamental que favorezca a esta cultura resultaría hilarante. En Latinoamérica tanto el rap como demás elementos que componen al HipHop son bastantes jóvenes, es reciente la forma en la que ha calado hondo en nuestros países que ni siquiera comparten la lengua nativa del rap. En este continente la mayoría de los habitantes hablan español, es más común entonces que la data se comparta entre naciones vecinas, tal como se consume rap chileno, colombiano etc.
La cuestión cambia al tener de vecino a un “magnate” de mas de 8000 millones de kilómetros cuadrados de superficie, que encima no hablan en tu idioma. Brasil es un país muy cerrado en su cultura, basta con ver su unión con el funk (el cual, en base a su estilo, han logrado denominar una especie de “subgénero” llamado funk brasileño) siendo el de ellos nacido en las fiestas de Rio de Janeiro, fusionado un poco del miami bass y el mismo HipHop.
En una época donde observamos el auge del rap en español, con artistas que salen debajo de las piedras con inspiraciones propias y sonidos únicos que hipnotizan y marcan improntas originales dentro del HipHop global, vemos también a nuestro vecino país que no tiene un avance de similares características, sin embargo apoya fuertemente al sector.
Como dijimos antes, los brasileños se encierran en su cultura, lo cual es claramente entendible debido a la cantidad de habitantes que posee este país. De hecho cuando por ejemplo mirás las listas de artistas mas escuchados en Brasil, es raro encontrar a un extranjero; motivo por el cual poseen algo así como un “ecosistema musical” donde consumen (casi por unanimidad) lo local. Un ejemplo ocurrió cuando Bad Bunny logró entrar en el top tres del “Top 50 Spotify” de Brasil, constituyéndose en una rareza.
De todas formas, hay allí una escena formada de rap con figuras como “Racionais MC’s”, el difunto Sabotage -considerado el 2Pac brasilero- o “Realidade Cruel”, quienes son ejemplos característicos.
La cuestión central de todo esto y queremos destacar se refiere a la actualidad que vive el “Gigante Verde” ya que el gobierno del actual presidente Lula da Silva lanzó una iniciativa para implementar la cultura HipHop en la educación pública. La idea fue nombrada así a la hora de anunciar la “Escuela Nacional de Hip-Hop”. H2E es un programa que busca integrar la cultura dentro de los procesos educativos de lxs jóvenes.

Presentación de “Escuela nacional de Hip-Hop H2E”
Es sabido que en Brasil el racismo es un problema profundo que desde la época colonial acecha en la sociedad. En palabras del presidente brasileño, se prioriza que se aprenda la historia y cultura afrobrasileña, africana e indígena que tiene este país. Por ese motivo es que se busca poner en valor la cultura HipHop como movimiento popular y como “larga tradición en el país”, buscando reducir la desigualdad educativa y así mismo conectar con los jóvenes desde un lugar mas cercano.
Hay que pensar en el HipHop como movimiento cultural denunciante de irregularidades de un sistema fallido, recordemos a “Public Enemy” con Chuck D y Flavor Flav a la cabeza haciendo críticas públicas hacia el racismo sistemático ejercido por un gobierno que censuraba el arte que consideraba “marginal” o venidero de barrios bajos.
El apoyo de parte del gobierno de Lula resulta sorprendente por lo positivo y nos recuerda a los talleres de freestyle que se realizaban en Tecnópolis hace algunos años en nuestro país.
El avance e incentivo de parte del mismo presidente de una nación demuestra el crecimiento y popularización de la cultura a nivel global y sin ser Brasil uno de los mayores exponentes mundiales ha sabido conseguir un gran logro al poder llegar hasta las oficinas del poder ejecutivo de esa gran nación.
