El problema de los ruidos molestos generados por motos y autos volvió a meterse en la agenda de la Legislatura bonaerense. Esta vez, con una iniciativa que no solo apunta a quienes circulan con escapes libres, sino también a toda la cadena que los produce y comercializa.
La propuesta fue impulsada por la senadora bonaerense Emilia Subiza, del espacio Hechos - UCR Identidad, y busca avanzar sobre un fenómeno cada vez más visible en ciudades del interior y del conurbano: vehículos que circulan con modificaciones que aumentan el nivel de ruido.
A diferencia de otros intentos, el proyecto no se limita a endurecer multas. Plantea un enfoque más amplio, con controles más estrictos, sanciones económicas más elevadas y la posibilidad de retener vehículos involucrados en infracciones.
En concreto, la iniciativa apunta contra cualquier sistema que altere el funcionamiento original del escape o que supere los niveles permitidos. También pone el foco en conductas habituales como los “cortes” o aceleraciones bruscas que generan explosiones y molestias en la vía pública.
Uno de los puntos centrales es que no solo quedarían bajo la lupa los conductores. El texto también alcanza a talleres y comercios, con sanciones que van desde multas importantes hasta clausuras en caso de reincidencia, si se comprueba que venden o instalan dispositivos no habilitados.