miércoles 13 de mayo de 2026

LOCALES | 6 may. 2026

SABORES DESPERDICIADOS

Sobran salames, hay pescados… pero escasean las ideas

Junín carece de una mirada que la posicione entre los polos gastronómicos bonaerenses con productos netamente locales, ricos y reconocidos.


Por: Redacción Semanario de Junín

La experiencia gastronómica es un atractivo que cualquier turista pone en la mesa de las decisiones al elegir un destino para pasar algunos días de descanso. En este universo variopinto son populares las empanadas salteñas, un vino en Mendoza o San Juan, el corderito patagónico o la merluza y los mariscos en Mar del Plata, que sirven de punto de encuentro y atracción para pasar un buen momento en familia o entre amigos.

Argentina es un destino turístico que conquista los paladares más exigentes con su variada y apasionante oferta gastronómica. Los amantes de la buena comida tienen lugares de sobra para hacer turismo gastronómico en nuestra vasta y bella geografía. Cada rincón ofrece una experiencia culinaria única que deleita los sentidos y nos sumerge en la rica cultura gastronómica del país.

Por caso, Mendoza se presenta como el lugar perfecto para degustar un buen vino. Esta región es famosa por sus viñedos y bodegas. Aquí, realizar catas y maridajes combinan a la perfección con la gastronomía local.

En el norte, la provincia de Salta abre su cocina tradicional, con sabores únicos: Humean los platos típicos como las humitas, las empanadas y la deliciosa carne de llama.

En Neuquén, la ciudad de Aluminé ofrece, además de hermosos paisajes, platos gourmet con truchas frescas pescadas directamente del Río Aluminé.

En las Sierras de Córdoba, a orillas del lago Embalse Río Tercero, se pueden probar deliciosos cabritos a la parrilla, un sabor tradicional de la provincia mediterránea.

El turismo gastronómico en Argentina es una experiencia que estimula todos los sentidos.  Atrae, seduce y también genera recursos en cada comunidad.

Claro que para llegar a esta instancia cada destino preparó su oferta a partir de las delicias locales, que primero se afianzaron en el paladar de los suyos y luego despertaron los ajenos.

En la pampa bonaerense, distintos sabores rinden culto a la naturaleza. En este universo hay frutillas, huevos, panificados, emprendimientos agrícolas, avícolas e industriales que elaboran productos gourmet. De sus tambos, sale la leche que permite elaborar una gran cantidad de productos, como el exquisito dulce de leche, y una amplia variedad de quesos que van desde los frescos al sardo y provoletas, hasta los licores, como el de dulce de leche.

Tabla de fiambres de Roca, tortas de trigo de Las Morochas, un rico asado o el pejerrey de las lagunas de Junín con un postre local, serían un combo que nadie podría resistirse a probar

Estos sabores son reconocibles y ofrecen sus tentaciones de distintos modos. Uno de ellos es el acompañamiento político que tienen, con las denominadas ‘Rutas de’. Aquí, los pueblos y ciudades trascienden las fronteras locales y ganan espacio en la vidriera turística nacional. Por caso, Suipacha ofrece la Ruta del Queso sobre la Ruta Nacional 5, un destacado circuito de turismo rural y gastronómico bonaerense. Ofrece visitas guiadas a tambos y fábricas familiares para degustar quesos de vaca, cabra y oveja, además de embutidos y arándanos 

En Los Toldos, hay una tradición gastronómica que se mantiene viva desde hace generaciones. Lejos de los circuitos turísticos masivos, se convirtió en un punto de referencia para quienes disfrutan del turismo rural con un gran protagonista: el queso gouda, elaborado con métodos que respetan el tiempo, la materia prima y el saber ancestral. Con técnicas traídas desde el Viejo Continente, muchas familias comenzaron a elaborar quesos de manera artesanal, construyendo un legado que aún perdura.

Lincoln se destaca por sus productos artesanales, como los alfajores de La Linqueña (con más de 20 variedades) y la fuerte tradición lechera con la Expo Queso, el evento anual que pone en valor la producción quesera del noroeste bonaerense, ofreciendo más de 25 variedades de quesos

Tomás Jofré, en Mercedes, es un polo famoso por sus abundantes picadas con salames quinteros, asado criollo y pastas caseras. Uribelarrea, en Cañuelas es ideal para comer en pulperías antiguas como El Palenque; Carlos Keen y Azcuénaga (Luján/San Andrés de Giles): Destacados por sus restaurantes de campo, empanadas y pastas.

La Ruta del Olivo es un circuito para descubrir la producción de aceite de oliva virgen extra en la provincia. La identidad bonaerense también se manifiesta en Abbott (Monte), que en este mes de mayo celebra su 134º aniversario con desfiles y almuerzos criollos, y en Capitán Sarmiento, donde se llevará a cabo la 1° Fiesta del Guiso Campero y se premiará al mejor “Maestro Guisero”.

Para quienes prefieren lo dulce, San Antonio de Areco será la sede de la 4° Fiesta del Alfajor Regional, con ferias y un alfajor gigante que será cortado y compartido el domingo, mientras que en Cazón (Saladillo), las tortas fritas se acompañarán con chocolate caliente en un entorno rodeado de viveros.

En este mundo de sabores y visitas atraídas por las infinitas tentaciones de la panza, extraña que en Junín no se haya encarado una iniciativa seria y estratégica, dirigida a posicionar a la ciudad como uno de los polos gastronómicos bonaerenses con productos netamente locales, ricos y muy reconocidos, que tranquilamente podrían empezar a darle un plus a los visitantes y futuros paseantes, invitándolos a disfrutar la variada gastronomía que va desde la entrada al postre y que podría constituir un adicional en las cartas de los restaurantes, bares y posadas de Junín.

Los lugareños no vamos a descubrir nada si decimos que el fiambre de Agustín Roca es una de las delicias locales y que además de su fiesta anual, cuenta con adeptos en toda la región, pero a este sabor instalado, hay otros que precisarían mejor marketing y acompañamiento oficial para posicionarlos e integrarlos como una unidad.

Pero el fiambre roquense no es el único atractivo. Ahora, con buen caudal de agua en las lagunas y los pejes a full en estas aguas, la Fiesta del Pejerrey volverá a tener impacto sobre nuestra geografía local, bendecida por la naturaleza y despreciada por el petrequismo.

Junín precisa armar una estrategia que hoy no tiene; los sabores locales deberían ser un imán para atraer un turismo gastronómico que ya existe en la región y gran parte del país

A esta gallina de los huevos de oro le faltan varias guarniciones. ¿Por qué no agregarle a la rica entrada de salames, bondiolas y crudos, la exquisitez de las tortas de trigo del barrio Las Morochas, que recientemente fue registrada como Patrimonio Cultural Inmaterial por la Dirección Nacional de Bienes y Sitios Culturales de la Secretaria de Cultura de la Nación? ¿Quién se resistiría a complementar esa mesa con un rico pejerrey de las lagunas de Junín, con ejemplares que rondan los 30 centímetros en Agustina, Gómez y El Carpincho?

Por otro lado, estas comidas podrían ser regadas con un buen vino producido en el viñedo local, que desde hace años integra la ruta del vino bonaerense y que tiene entre sus atractivos, haber logrado el primer vino netamente juninense, una región que se creía imposible de producirlo, como el Field Blend 2018, un corte de 75% Petit Verdot y 25% Malbec. O si no, pedir un Malbec, o el Petit Verdot con un poquito de Cabernet Franc que se produce también en Las Antípodas y sumarlo a esa mesa de productos juninenses.

¿De postre? Un rico flan con dulce de leche, o un helado con productos de la zona, completarían un combo de manjares locales, para chuparse los dedos.

Claro que para que esto exista y se sostenga en el tiempo, se precisan algunas condiciones. Primero, cuidar el recurso, reclamando al municipio la atención en el cuidado de las especies ícticas y la calidad y cantidad del agua de las lagunas, también ordenar cada uno de los rubros para que haya una actividad transparente que beneficie a la mayoría y que se brinde un servicio de excelencia para que el visitante vuelva una y otra vez y después, encarar una estrategia conjunta, fuerte y sostenida con una visión a largo plazo.

Junín tiene todo para disfrutar una rica comida con tono local y no lo explota como es debido por una simple razón, se precisa una mirada integral que hoy no existe, y que podría brindar un adicional a los paladares que buscan novedades y que podrían tener en Junín un atractivo adicional que no es menor.

No se trata de minimizar algunas fiestas o encuentros de productores que tienen más un viso comercial que posicionar a la ciudad desde su gastronomía local, durante todo el año y para todo tipo de paladares y bolsillos, sino de encarar una auténtica marca ciudad.

Al fin y al cabo, a quién no le gusta pasar unos lindos días de descanso, probando cosas ricas, naturales, con tono local. Es una oportunidad que vale la pena empezar a explotar y que requiere de la articulación público-privada para que el beneficio derrame en toda la ciudad.

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