Por: Alfredo Dillon
La cuarta Marcha Federal Universitaria de este martes 12 de mayo, volvió a llevar a las calles el conflicto entre las universidades públicas y el Gobierno nacional por la reducción del presupuesto educativo. Aunque el acto central fue en Plaza de Mayo, el reclamo se replicó en todo el país: desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde Rosario hasta Neuquén, pasando por Junín, Mendoza, Corrientes, Santa Fe, Mar del Plata y decenas de ciudades más.
La convocatoria, impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical de Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina (FUA) tiene como principal reclamo el pedido al Ejecutivo Nacional del cumplimiento a la Ley de Financiamiento Universitario aprobada en el Congreso nacional en octubre de 2025 y ratificada por la Justicia.
Desde las universidades del interior advierten que el deterioro presupuestario de los últimos dos años impacta sobre los salarios de docentes y no docentes, las becas estudiantiles, las obras de infraestructura, las actividades de ciencia e investigación y la extensión. El punto más urgente, coinciden, es el de los salarios.
“Las transferencias a las universidades cayeron un 45,6% del 2023 a la fecha. En todos los aspectos, estamos a la mitad de nuestras capacidades”, advirtió Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Este lunes, la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, decretó un nuevo recorte de $5.303 millones destinado a obras de infraestructura en universidades nacionales, en el marco de un ajuste más amplio de $78.768 millones sobre el presupuesto 2026 de la Secretaría de Educación de la Nación.

Uno de los efectos más reiterados entre las universidades consultadas es la pérdida de personal docente y científico. La Universidad Tecnológica Nacional (UTN), con presencia en todo el país a través de 30 sedes regionales, advirtió sobre una situación crítica. Según FAGDUT, la federación que nuclea a los docentes de la UTN, hasta junio de 2025 se habían registrado 850 licencias y renuncias: estiman que la cifra ya superó las 1.000.
El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) declaró en febrero la emergencia salarial, presupuestaria y de becas estudiantiles. En Córdoba, el punto de encuentro de la marcha será el Monumento a la Reforma, dentro de la Ciudad Universitaria. Desde allí, la manifestación avanzará hasta el Patio Olmos, donde será el acto central a las 17:30 hs.
En la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el rector Juan Manuel Arbelo –que asumió este lunes– describió el impacto de la caída salarial: “En estos años vivimos la pérdida de investigadores valiosos y del 8% de la planta de docentes y no docentes formados, sumado a quienes debieron recurrir al pluriempleo. De la planta docente que renunció, el 70% es menor de 40 años.
Esta situación se agrava más en ciudades del interior, donde las áreas de vacancia son más importantes y es más difícil encontrar remplazos”.
En la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que tiene su sede principal en la ciudad de Santa Fe, la rectora Laura Tarabella explicó que la situación salarial también derivó en renuncias. “En la UNL se ha producido un recambio de docentes; es decir, hay menos docentes pero logramos hacer el reemplazo. El punto para resaltar es el tiempo que la universidad demora en formar un docente.

Otro impacto visible del ajuste se verifica en la paralización de obras estratégicas. En la UNL, Tarabella detalló que varias obras están detenidas, como el Segundo Aulario de Ciudad Universitaria, mientras que solo se sostienen mejoras menores con fondos propios.
En la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), fuentes institucionales confirmaron que durante 2026 no recibieron fondos nacionales para infraestructura, lo que forzó a la institución a sostener esos proyectos con recursos propios: hay obras en facultades, laboratorios y centros de investigación que pudieron continuarse o finalizarse por medio de reasignaciones internas.
La UNLP fue una de las 13 universidades nacionales afectadas por el recorte adicional que el Gobierno aprobó el lunes: recibirá $1.043 millones menos que lo previsto en el presupuesto 2026. El presidente de la universidad, Fernando Tauber, formalizó el respaldo institucional a la protesta de este martes mediante una resolución que otorgó “facilidades académicas y administrativas” a docentes y estudiantes para participar de la movilización
La Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) enfrenta un cuadro similar, con obras frenadas, entre ellas el Centro Interdisciplinar de Investigaciones Marinas (CIIMAR) –que estaba ejecutado casi al 50%–, la finalización de la Biblioteca Central, nuevas sedes académicas y un pabellón deportivo. A esto se suma un incremento del 15% en la matrícula en 2026 sin correlato presupuestario

La Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en el conurbano bonaerense, informó que toda la inversión nacional en infraestructura y equipamiento fue paralizada. Sin embargo, pudieron continuar una obra con recursos propios –antes destinados a áreas de mantenimiento y desarrollo– y con fondos del gobierno provincial.
Con respecto al impacto social del ajuste, fuentes de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), señalaron que el aumento del transporte, el congelamiento de las becas y el deterioro económico general obligan a muchos estudiantes a reducir materias o días de cursada. “Esta situación impactará negativamente en las tasas de graduación en el corto y mediano plazo”, consideraron.
La Universidad Nacional del Comahue (UNCo), en la Patagonia, también advirtió en un comunicado que el ajuste genera un “efecto cascada” que perjudica a la enseñanza y a la investigación. “Crecimos en matrícula de estudiantes pero bajamos en la de docentes”, dijo en conferencia de prensa la rectora, Beatriz Gentile, y mencionó que entre 2024 y 2025 renunciaron 275 docentes y no docentes por “razones particulares”. En su exposición, Gentile vinculó la salida del personal con la política de congelamiento salarial y ajuste presupuestario.
En el Norte, el panorama se repite. La Universidad Nacional de Tucumán (UNT), junto con gremios docentes, no docentes, agrupaciones estudiantiles y el sector científico y por eso convocó a concentrar en el rectorado para luego movilizarse hacia la Plaza Independencia.
En los testimonios se repite la preocupación: las universidades que siguen funcionando, pero cada vez más exigidas para sostenerse, con salarios degradados, infraestructura paralizada y la actividad científica congelada. Desde el Norte hasta la Patagonia, las casas de estudio siguen reiterando la advertencia con la que insisten desde hace más de dos años: sin financiamiento adecuado, el sistema universitario público argentino enfrenta una erosión progresiva que compromete el presente y el futuro. Fuente:Infobae