Héctor Omar Hoffmann,a punto de cumplir los 70 años y lleno de proyectos, estaba entusiasmado. planeando un show en el Estadio Luna Park, con el que pensaba celebrar sus siete décadas de vida junto a sus fans. Hasta que una pasarela peligrosamente improvisada y un mal paso, terminaron con su vida.
Como una burla del destino, aquel día Sergio Denis había empezado a entonar las primeras estrofas de Te llamo para despedirme, tema que había grabado en 1969 cuando recién estaba dando sus primeros pasos en el mundo de la música. Dicen que no estaba en su mejor día. Pero, profesional como era, se había subido al escenario del Teatro Mercedes Sosa de San Miguel de Tucumán dispuesto a dar lo mejor de sí, sin imaginar que ese sería su último recital.
El público lo miraba extasiado. Y él, como solía hacer en cada show, caminó por la pasarela que se había montado sobre el foso de orquesta de tres metros de altura, con la única intención de llegar hasta la platea y saludar a su gente. Entonces todos levantaron sus celulares para registrar el momento. Pero después, llegó el espanto. Mientras miraba a sus fans, Sergio dio un paso hacia atrás. Calculó mal. Trastabilló. Y cayó al vacío.
Minutos después, Sergio fue trasladado de urgencia al hospital Ángel C. Padilla de esa ciudad tucumana. Ingresó a la guardia con múltiples contusiones y, tras realizarle todo tipo de estudios, la directora del nosocomio, Olga Fernández, confirmó que se trataba de “un cuadro grave con pronóstico reservado”.

Los hijos del cantante, Federico, Bárbara y Victoria Hoffmann, frutos de su matrimonio con Mirta Messi, nunca bajaron los brazos. Y, en cuanto él experimentó una leve mejoría, decidieron trasladarlo al Sanatorio Los Arcos de la ciudad de Buenos Aires, donde se le practicaron dos intervenciones quirúrgicas relacionadas a un derrame pleural que le comprimía el pulmón derecho y un proceso infeccioso intestinal grave.
Finalmente, en el mes de mayo de ese mismo año, optaron por llevarlo al centro de rehabilitación ALCLA del barrio de Belgrano, con la esperanza de que pudiera mejorar su calidad de vida. Pero lo cierto es que Sergio, nunca más, volvió a ser el mismo.
Tras el accidente, Sergio estuvo “desconectado de la realidad”, según confesaron sus allegados. El 16 de marzo del 2020, en pleno comienzo de las restricciones por la pandemia del coronavirus, cumplió sus 71 años. Solo pudieron visitarlo sus familiares más cercanos. Y todos coincidieron en que él ya no estaba ahí. Finalmente, un mes más tarde, falleció.
La causa que investiga las responsabilidades sobre su muerte, aún sigue sin resolverse.