Por: Redacción Semanario de Junín
El fenómeno que impacta de lleno en la crisis laboral y de ingresos de este tiempo libertario en el país, registra antecedentes en este rubro. Por un lado, el Hipotecario no es el único banco que dispuso pasar a la virtualidad, afectando notoriamente a los clientes que precisen la virtualidad, y que en el caso de Junín deberán trasladarse a San Nicolás, unos 160 kilómetros de la ciudad o unos 170 a los tandilenses que ahora deberán hacerlo en Mar del Plata, sino que –según se informa desde el sector- es parte de un proceso de transformación del sistema financiero argentino marcado por el avance de la banca digital y la reducción del empleo bancario tradicional, en paralelo al crecimiento sostenido del sector fintech y las billeteras virtuales.
Datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de la Cámara Argentina Fintech muestran que actualmente ya existe un trabajador de empresas fintech por cada tres empleados bancarios en el país.
Según cifras oficiales, los bancos emplean actualmente a 94.325 trabajadores, mientras que el ecosistema fintech reúne unos 36.800 puestos de trabajo directos, impulsados principalmente por plataformas de pagos digitales y billeteras virtuales.
La diferencia entre ambos sectores se redujo de manera acelerada durante los últimos años, en un contexto de fuerte digitalización de los servicios financieros.
El proceso se da al mismo tiempo que el sistema bancario tradicional enfrenta una reducción de su estructura física. En los últimos años se cerraron más de 500 sucursales y se perdieron alrededor de 5.000 puestos de trabajo en todo el país. La tendencia continuó durante 2026, con nuevas fusiones, recortes operativos y cierres de oficinas de atención al público.
Entre los movimientos recientes del sector, el Banco Galicia anunció nuevos cierres de sucursales en distintos puntos del país. A su vez, el Banco Macro redujo su red luego de la integración con Itaú, pasando de 515 a 469 sucursales. En paralelo, el Banco Central y el Banco Hipotecario comunicaron el cierre de 12 de sus 21 tesorerías regionales.
El fenómeno se vincula tanto con factores económicos como con cambios estructurales en el funcionamiento del sistema financiero.
En los últimos años se cerraron más de 500 sucursales bancarias y se perdieron alrededor de 5.000 puestos de trabajo en todo el país. Esta tendencia continúa durante 2026
En medio de la caída del consumo y la desaceleración de la actividad económica, las entidades financieras avanzaron en la reducción de costos operativos mediante la digitalización de servicios y la disminución de la atención presencial.
De acuerdo con el último informe de inclusión financiera del BCRA, la red de atención bancaria se redujo 2,4% durante el primer semestre de 2025. Además, la concurrencia de clientes a sucursales cayó cerca de 30% interanual durante ese mismo período, como consecuencia de una menor necesidad de realizar trámites presenciales y de la disminución de puntos físicos de atención.
La tendencia comenzó a acelerarse durante la pandemia, cuando los canales digitales ganaron centralidad, pero se profundizó especialmente en los últimos dos años. Operaciones como transferencias, pagos, inversiones y solicitudes de productos financieros migraron de manera creciente hacia aplicaciones móviles y plataformas digitales.
En ese escenario, las empresas fintech consolidaron su expansión dentro del sistema financiero argentino. Las billeteras virtuales ampliaron su participación tanto en medios de pago como en administración de dinero, ahorro e inversiones, mientras incorporan cada vez más trabajadores especializados en tecnología, servicios financieros y atención digital.
El avance de este modelo también abrió un debate sobre el impacto laboral de la reconversión del sector. La Asociación Bancaria, el sindicato que conduce Sergio Palazzo, advirtió sobre la continuidad de los recortes y anticipó que podrían profundizarse las medidas gremiales que afectan la atención al público.
Abel Bueno, titular de la Asociación Bancaria seccional Junín, denunció no solo la pérdida de fuentes de trabajo en el plano local con el cierre de la Sucursal del Hipotecario, sino también el quiebre de los compromisos de diálogo por parte de las autoridades de la entidad que, a su entender “representa apenas la punta del iceberg" de un plan de ajuste que amenaza a otras instituciones de peso en el distrito.
Desde el gremio sostienen que las entidades financieras utilizan la digitalización como argumento para reducir personal y cerrar sucursales de manera sistemática. También remarcan que el proceso genera dificultades para sectores de usuarios que todavía dependen de la atención presencial para operar con normalidad.
Pese al escenario de ajuste en estructuras y empleo, los trabajadores bancarios continúan ubicándose entre los mejores remunerados del mercado laboral formal argentino. El sector mantiene un esquema paritario con actualización automática mensual por inflación, vinculado directamente al Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC.
No obstante, esta tendencia no deja de despertar profunda preocupación en el sector y por ende en nuestra ciudad, que tiene numerosos bancos y que no escapan a la dinámica planteada por lo que esta modalidad parece haber empezado y no está claro cuánto más podría profundizarse.