Por: Redacción Semanario de Junín
NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 516 DE SEMANARIO DE JUNÍN - SUPLEMENTO DEPORTIVO DE LA SEMANA DEL 30 DE MAYO AL 5 DE JUNIO DE 2026
En 2014, el decretazo de ascensos a Primera División significó un golpe en el fútbol argentino. Al cambio rotundo en la forma de disputa de los torneos y del nivel de juego se le sumó el cimbronazo que significó en lo institucional en muchos clubes, que pasaron de jugar durante décadas en el ascenso a codearse con los brillos de Primera.
Sarmiento fue uno de esos diez equipos que tuvo que amoldarse a esos nuevos tiempos. Con amateurismo en muchas de sus áreas, falta de obras en su estadio y una limitada capacidad de presencia en Viamonte, los dirigentes del Verde tuvieron que aggiornarse.
Analizando las capacidades, necesidades y tiempos de cada uno, en Junín repartieron tareas y el presidente Fernando Chiófalo conformó un tridente de apellidos de peso y dos hombres fueron fundamentales. Uno fue Diego Cifarelli, que ocupó la Tesorería y el otro, Horacio Martignoni, vice segundo y elegido para los vínculos en AFA.
En ese rol, Martignoni empezó a estar poco en Junín hasta que se instaló en Buenos Aires buscando atender diversos asuntos, priorizando sus vinculaciones en el centro del poder, y cada vez más lejos del Verde de Junín.

Además de ser el representante de Sarmiento en la AFA, Martignoni se convirtió en un hombre muy cercano a César Martucci, directivo de peso de la dirigencia Xeneize por su amistad con Daniel Angelici. Por decantación, el juninense terminó llegando a las barbas del ‘Tano’ quien lo sumó para que le aporte su habilidad para los números y las cuentas.
En Junín, por aquellos años veían como Sarmiento bajaba en los promedios, mientras él crecía. No pocos aseveraban que ‘sólo le interesa la rosca afista’. Los habitués del Eva Perón han escuchado al propio Chiófalo despotricar contra su hombre de confianza “¿Dónde está Horacio? Ya no viene ni a los partidos”.
Mientras tanto, Martignoni, no tenía problema en pasar de un bando al otro. Antes de ser hombre de Angelici, había estado cerca de Tinelli, en los tiempos del escandaloso 38 a 38. En Junín, no pocos socios, como pasó con el Tesorero Diego Cifarelli (que dejó el cargo para desembarcar en Racing, antes de las elecciones que consagrarían a Milito Presidente de la Academia), ya lo veían como alguien lejano al club y mucho más cercano a sus propios intereses.

Martignoni ganaba espacio y se posicionaba para lograr un cargo rentado en AFA. Con Sarmiento descendido, debía dejar su silla en el Comité Ejecutivo e ingresar a la mesa de la B Nacional donde, según contaban en los pasillos de la AFA, “lo esperaban para cobrarle viejas deudas” y él no estaba dispuesto a darles el gusto.
Su manejo creció en AFA. Martignoni trabajó junto a Marcelo Martín (Unión de Santa Fe) desde 2017 para conseguir un decreto que perjudique lo menos posible a los clubes. En las oficinas de la calle Viamonte insistían con que el borrador del nuevo decreto presentado por el Gobierno no coincidía con el decreto publicado y por eso hablaban de una norma "no consensuada".
Esa labor le demandó dos años, y en 2019, fue uno de los hombres clave en la negociación de la Casa Madre con el Poder Ejecutivo, que por entonces buscaba derogar el decreto 1212, lo que hubiera significado un golpe de nocaut para las economías de los clubes.
Esa gestión fue una de las llaves que le abrió la puerta a integrar la lista encabezada por Claudio Tapia, la única que se presentó para las elecciones de AFA del 19 de mayo de 2020 y que se desarrollaron de manera virtual por la pandemia de Covid-19. Tras cumplirse los procesos estatutarios, esa lista fue reelegida en una Asamblea Extraordinaria que se realizó mediante la "metodología remota".
Así, además de 'los cinco grandes' integrantes del Comité, en el grupo muy cercano a Tapia se oficializó el desembarco de Horacio Martignoni, como Protesorero de AFA. Esta designación, confirmaba aquella vieja sospecha de algunos socios de Sarmiento que ‘Horacio buscaba un cargo rentado’. El juninense ya conocía ese mundo por ser el representante del club en Viamonte, y por su recorrido y amistad con Martucci y Daniel Angelici.

Como antes hizo en El Verde de Junín, su figura de bajo perfil, creció en la nueva etapa de AFA liderada por Chiqui Tapia, aunque su cargo de Protesorero se fortalecería mucho más, con la obtención de la tercera estrella en Qatar. La victoria en el Mundial de 2022 transformó radicalmente el valor comercial de la Selección. Cada partido amistoso comenzó a generar ingresos millonarios por derechos audiovisuales, marketing y acuerdos comerciales y para eso había que manejar cifras importantes, y negociar buenos contratos y AFA ya tenía a una persona para ello.
Pero también empezaron los escándalos. El primero y que aún persiste fue el de World Eleven, la firma de Guillermo Tofoni que acusa a AFA de incumplimiento de contrato, de ruptura de vínculo comercial tras la decisión de la Casa Madre de reorganizar el negocio internacional de la Selección Argentina a través de una estructura financiera paralela, construida a partir de un nuevo acuerdo con la empresa TourProdEnter, vinculada a Javier Faroni y su esposa, Érica Gillette.
Después, llegaron los vuelos a Venezuela y el transporte de directivos. Se descubrió el giro de casi USD 11 millones desde la empresa de Faroni hacia PLS Logistics, firma vinculada al avión privado Gulfstream G400 en el que se traslada habitualmente Tapia
Siguieron los departamentos y la mansión en Pilar, las supuestas asociaciones ilícitas y "empresas pantalla" y la investigación de un desvío de USD 42 millones hacia sociedades sin actividad real cuyos titulares serían personas de bajos recursos. La Justicia realizó allanamientos por una mansión en un country de Pilar valuada en USD 17 millones y automóviles Porsche vinculados al entorno del tesorero Pablo Toviggino, el otro poderoso dirigente afista en la mira judicial.
Pero a todos ellos, en este último tiempo, apareció ‘El Gaucho’, un empresario ganadero y operador político cercano a la cúpula de la AFA, que también se encuentra bajo sospecha.
‘El Gaucho’ es Fernando Isla Casares, reconocido no solo por su actividad agropecuaria, sino también por ser expresidente del Club Estudiantes de Buenos Aires y por haber sido uno de los hombres que manejó el protocolo de la Selección Argentina durante el Mundial de Qatar.
Isla Casares también tiene conocidos. Horacio Martignoni es uno de ellos y no de ahora. En junio de 2017, cuando era Vice de Sarmiento, el juninense viajó a Cardiff a presenciar la final de la Champion entre Juventus y Real Madrid. No fue solo, en ese viaje también estuvo Isla Casares y Rubén Gorosito, un empleado de la AFA a quienes se les sumaría después César Martucci. En esos días, el Verde se jugaba la permanencia en primera, ante Defensa y Justicia, pero Horacio estaba lejos.
Casares es otro de los hombres muy cercanos a Tapia. El año pasado, Chiqui selló el acuerdo AFA con Universo Jiménez para la gestión del Estadio Único Diego Armando Maradona – Tricampeones del Mundo, ubicado en La Plata. La productora cordobesa, liderada por “Carli” Jiménez —hijo de “La Mona”—, será la encargada de la programación artística, musical y comercial del espacio durante los próximos diez años. Tapia agradeció públicamente a Fernando Isla Casares, Director de Protocolo y Ceremonial de AFA, por su rol en la concreción del acuerdo.
Ahora, hay otro apellido que empezó a sonar fuerte en los últimos escándalos de AFA: Walter Rodríguez, -socio de ‘El Gaucho’, desde septiembre de 2024 según lo expuesto por el periodista Luis Gasulla en La Nación+ es dueño y cabeza de Somos Argentina -una agencia oficial de viajes de la Selección Argentina de Fútbol.
Rodríguez quedó en el centro de todas las sospechas por la supuesta venta de ‘entradas de protocolo’ al mundial (él lo llamó ‘venta de experiencias’) y también por tener vinculaciones con Acercon-Salamone SRL, firma a la que estaría vinculado junto a Gustavo y Horacio Martignoni.
Esta cercanía, lazos comerciales y de amistad entre estos apellidos agrega interrogantes sobre los vínculos entre dirigentes del fútbol argentino, empresas privadas y operaciones millonarias y abre otro capítulo escandaloso y sospechado de corrupción que, en el caso del juninense, si bien no está apuntado en ningún expediente, aparece muy cercano a otros que no solo están en la exposición periodística, sino ya en la mira judicial.

