El panorama médico de Samuel “Chiche” Gelblung es cada vez más complejo. A casi dos semanas de su internación en la Clínica Mater Dei, el histórico conductor de 82 años permanece en la sala de cuidados intensivos bajo pronóstico reservado, en una situación que mantiene en vilo al periodismo y la TV argentinos. Si bien su entorno asegura que se encuentra lúcido y estable dentro de la gravedad, las complicaciones de las últimas horas encendieron las alarmas médicas.
El cuadro inicial, originado por una hidronefrosis (la acumulación de orina que obstruye el riñón) derivó en una severa insuficiencia renal. Para estabilizar su organismo, el equipo de nefrología del sanatorio debió someterlo a intensas sesiones de diálisis, un tratamiento que el periodista ya venía realizando de forma ambulatoria debido a patologías previas.
Sin embargo, el factor que más preocupa a los especialistas es que Gelblung contrajo recientemente un virus intrahospitalario.
Esta afección provocó que sus niveles de glóbulos blancos se dispararan de manera alarmante, confirmando una fuerte respuesta inmunitaria. Aunque la fiebre cedió parcialmente en las últimas jornadas, el foco infeccioso sigue siendo el principal obstáculo para su recuperación general.
Esta inesperada complicación en su estado de salud obligó a modificar drásticamente la estrategia médica. Chiche tenía programada una intervención quirúrgica clave para liberar una obstrucción arterial causada por una trombosis en el tobillo.
Debido al alto riesgo que implica ingresar al quirófano con un proceso infeccioso activo, la operación fue suspendida por tiempo indefinido hasta que los antibióticos logren regularizar sus valores sanguíneos.
Desde el entorno del conductor reconocen que la prioridad absoluta es controlar la infección antes de avanzar con cualquier otro procedimiento. Mientras tanto, el monitoreo en terapia intensiva continúa minuto a minuto y el pronóstico sigue siendo reservado.