Por: Semanario
Distintas agrupaciones sindicales, de jubilados y organizaciones sociales marcharon anoche por el centro de nuestra ciudad para luego concentrarse en la plaza y reclamar por un alivio piadoso ante las políticas de Cambiemos que ya llevan más de tres años de promesas de mejoras que terminan empeorando la calidad de vida de los argentinos.
Por la mañana, los Camioneros y CGT estuvieron de vigilia en la intersección de rutas 7 y 65, camino a Los Toldos, y hoy al mediodía la CGT de calle Colón estará participando de una olla popular en la plaza principal junto a otras organizaciones.
En la tarde del martes, banderas, redoblantes, alguna bengala y ruidosas cornetas acompañaron el arranque de una multitud desde la plaza 25 de Mayo para dar vueltas por el centro hasta la terminal y regresar por Rivadavia, siendo más profusa la muchedumbre al ir incorporando voluntades por el camino.
Una marcha más en un Junín que ha sido apático a los reclamos populares, pero va incorporando este folklore más por espanto que por amor.
Un reclamo repetido hasta el hartazgo que toca a todos los hogares, que abarca las tarifas, los aumentos de alimentos, el precio de los medicamentos y la virtual desaparición del Estado que se torna inexplicablemente empresario.
Un reconocimiento en el discurso a “Los Nadies” que desde hace ya casi 40 días duermen en la plaza reclamando un lote que la gestión abúlica del municipio les niega, pero que además a punto de terminar su mandato, nunca se ocupó ni consideró la emergencia habitacional del distrito.
Aún así el intendente Pablo Petrecca ya ni apareció en las voces altisonantes de los miles de manifestantes de ayer; tal vez su apatía a la hora de administrar y la falta de acciones locales, siempre opacadas por los yerros nacional y provincial, lo dejan borrado de la escena como si se tratara de un objeto que ya no está. Es singular observar que los cuadros políticos que conforman Cambiemos en Junín no existen para el común de la ciudadanía a pesar de que la mayoría los votó. Incluso muchos de ellos se guardan a silencio y no aparecen públicamente, refugiados en los pocos caracteres de un twit.
Esas mismas voces clamorosas no olvidaron al Presidente Mauricio Macri y de igual modo a la gobernadora María Eugenia Vidal, particularmente desde el sector docente que “descree de la ternura” demostrada por la jefa provincial que les prodigó un aumento por la pérdida del 2018 y otorgó paridad del salario con la inflación en el corriente año, todo para lucir su mejor perfil eleccionario.
Una víspera del día del Trabajo con los números negativos de la actividad, el fantasma del despido, la precarización salvaje y los salarios que se despedazan en cuanto a poder adquisitivo.
Del otro lado, un gobierno que no tuvo proyecto y menos aún plan B, que sólo cuenta con el apoyo usurario del FMI y el interés del presidente de los EE.UU. para sacar alguna ventaja propia del imperio.
En algún lado queda la gente, como siempre, al final del pasillo y aun así renovando las esperanzas, sacando sonrisas vaya a saber de dónde, confiadas en un agosto que les devuelva “el mal pasado” que paradójicamente este gobierno –por impericia- resucitó.