Con una convocatoria que superó las expectativas, el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires llevó adelante el Congreso de Ingeniería 2026 bajo el lema “Industria Alimentaria: el desafío de crecer. Agua segura, tecnología e inocuidad alimentaria”, que se desarrolló entre el 17 y el 19 de junio, en el Hotel Provincial de la ciudad de Mar del Plata.
Con la presencia de más de 300 profesionales de distintas especialidades de la ingeniería, representantes de empresas, organismos regulatorios, universidades y especialistas vinculados a toda la cadena de valor de los alimentos y bebidas que participaron de paneles y conferencias sobre ingeniería aplicada a la industria alimentaria, sostenibilidad de los procesos productivos, biotecnología, innovación, regulación, comercio exterior, gestión del agua y economías regionales, entre otros temas que fueron objeto del debate entre especialistas, empresarios, académicos y funcionarios que analizaron los desafíos vinculados a la innovación, la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el desarrollo productivo.

Entre las exposiciones destacadas del Congreso impulsado por la gestión encabezada por el presidente del Colegio de Ingenieros provincial, Jorge Castellano, sobresalieron las que estuvieron vinculadas al crecimiento de la industria alimentaria, la cadena de frío, la industria láctea, la automatización de procesos, la valorización de residuos, la nanotecnología aplicada a envases biodegradables, la producción de alimentos saludables y los nuevos escenarios regulatorios para la producción y comercialización de alimentos.
Como cierre del congreso, el Colegio de Ingenieros presentó un documento de conclusiones que ratifica el papel estratégico de la ingeniería para garantizar la sostenibilidad, la calidad, la legalidad y la inocuidad de los alimentos, condiciones cada vez más exigidas por los mercados nacionales e internacionales.
El texto sostiene que el crecimiento de la industria alimentaria requiere una articulación permanente entre profesionales, empresas y organismos de control, destacando además que la presencia de ingenieros con incumbencias legalmente habilitados por su matrícula en todas las etapas de los procesos productivos constituye una herramienta fundamental para fortalecer la competitividad del sector y proteger la salud pública.
Entre las principales líneas de acción definidas por la entidad se encuentran el fortalecimiento de los vínculos con las cámaras empresarias, una mayor y mejor articulación con el Estado en materia de regulación y control, el impulso al desarrollo tecnológico y la apertura de nuevos mercados, así como la promoción de una participación más activa de los profesionales de la ingeniería en la industria alimentaria.