Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela este miércoles y provocaron daños en Caracas, donde se registró el colapso de edificios. El epicentro se ubicó a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, una zona cercana a algunos de los principales complejos de refinación del país.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo principal alcanzó una magnitud preliminar de 7,5 y ocurrió apenas 40 segundos después de un temblor de 7,2 en la misma región.
Los Centros de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos informaron que no existe amenaza de tsunami y cancelaron una advertencia inicial que contemplaba la posibilidad de olas peligrosas para zonas como Puerto Rico y las Islas Vírgenes.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia tras los dos terremotos y otras importantes ciudades del país.
“Los servicios públicos mantienen su actividad y su despliegue a nivel nacional”, afirmó en un mensaje oficial. Horas más tarde, informó que hay al menos 188 muertos y 1500 heridos como resultado de los sismos.
Además, manifestó su deseo de que “la fortaleza, la serenidad y la solidaridad prevalezcan” frente a la emergencia.
“Que Dios proteja a cada venezolano, a nuestras familias y a nuestros hogares. Hoy, más unidos que nunca”, escribió la dirigente. Venezuela registra actividad sísmica de forma frecuente.
Entre los terremotos más destructivos de su historia reciente figuran el de Cariaco, ocurrido en 1997 y que dejó 73 muertos, y el de Caracas de 1967, que causó 236 fallecidos.
Los habitantes de La Guaira reclamaban este jueves la presencia de las autoridades en los barrios destruidos por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la víspera. En la localidad de Caribe, vecinos que pasaron la noche removiendo escombros a mano denunciaban que los cuerpos de emergencia llegaron tarde, en número insuficiente y sin maquinaria.
Las zonas más afectadas de esta franja costera a 30 kilómetros de Caracas permanecían a primera hora del jueves prácticamente abandonadas a la iniciativa de los propios damnificados, mientras el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situaba el segundo de los sismos —de magnitud 7,5— como el más intenso registrado en el país desde 1900.