Por: Redacción Semanario de Junín
EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 520 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 27 DE JUNIO AL 3 DE JULIO DE 2026
El término proviene del griego antiguo “hypokrisis”, que significa "actuar en el escenario" o "representación". En la antigua Grecia, los actores usaban máscaras para interpretar diferentes personajes. Por lo tanto, un hipócrita es alguien que lleva una "máscara" moral para proyectar una imagen que no coincide con su realidad interior.
En Junín esta figura representa a varios funcionarios de la corte petrequista, empezando por el Lord Mayor, devenido por un rato senador provincial, con el único objetivo de acaparar un poder que le servirá para sus propios fines y nunca para mejorar la vida de los vecinos. Aunque con su hipocresía quiera hacer parecer lo contrario.
Esta semana, el gobierno que ahora conduce el cuñado del titular, Juan Fiorini, anunció sendos proyectos presentados en el Concejo Deliberante para aliviar la situación de juninenses agobiados por las deudas, una situación que padecen, según los datos, unos 11 millones de bonaerenses.
De este modo, el municipio pondría a funcionar a destajo a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) para analizar la situación de quienes así lo soliciten con el objetivo de encontrar una solución entre las partes, es decir dispondrá de un plazo perentorio de 72 horas para analizar exhaustivamente el caso e impulsar formalmente el trámite de reestructuración de las deudas buscando coincidencias entre las partes.
Según lo informado por fuentes comunales “al momento de buscar acuerdos y suscribir los planes de pago con las firmas acreedoras, el organismo municipal deberá auditar los ingresos reales de los consumidores, su capacidad de pago efectiva, el origen del pasivo, el nivel de educación financiera del afectado y si el crédito original fue otorgado bajo los principios generales de responsabilidad y buena fe. Asimismo, se fijará un criterio de prioridad absoluta para deudas ligadas a derechos como alimentación, salud, educación y vivienda”.
Además, la propuesta incluye un programa de “educación financiera”.
Lo llamativo del caso es que buena parte de los vecinos afectados por las deudas cayeron en la trampa de votar a un gobierno nacional -apuntalado por esta administración comunal de Junín- que prometió mejorar la economía y en tan sólo 30 meses destruyó el consumo de una forma cruel y despiadada, dejando picos de trabajo informal y desocupación y quebrantos de empresas de todo tamaño, como hasta ahora nunca se había visto por parte de mandatos liberales.
Como si tratara del verdugo que le da permiso al condenado a abrocharse la campera para no tomar frío, el petrequismo juega de caritativo ante un hecho desesperante, sin una solución precisa a través de un organismo que mantenía prácticamente ocioso y de regular alcance porque es bien sabido que los mayores padecimientos lo sufren aquellos endeudados que quedaron presos de los usureros que nadie controla y ahora los amenazan de muerte mientras los mandan a golpear, usureros que todos conocen y con quienes nadie se anima.
Una muestra más de hipocresía petrequista ante la adversidad de un sector vulnerable de Junín al que nadie atiende, salvo cuando arrecia la campaña electoral o se puede lograr alguna propaganda conveniente.
Como frutilla del proyecto, los autores proponen un programa de “educación financiera”, justamente aquellos que tienen a la “vaca atada”, cobrando sumas siderales que salen del bolsillo de los vecinos, viajan gratis con auto oficial y cuentan con todo lo necesario al alcance de la mano que les provee el Estado. Otra burla del gobierno local y van…
