Por: Redacción Semanario de Junín
La noticia cayó como un acorde triste el pasado 20 de junio: a los 79 años, en su casa de La Plata, se apagó la vida del maestro José María Sciutto. No se fue solo un director de orquesta y coros extraordinario; partió un hombre que creía, con una fe inquebrantable, que la voz de un niño cantando podía transformar el universo. Su Junín natal ya extraña su partida, pero también celebra el viaje de aquel chico de barrio que conquistó los grandes teatros de Europa llevando el arte como bandera.
Los recuerdos en Junín evocan sus primeros años de asombro musical, una chispa que se encendió en su tierra tras compartir vivencias con un padre ferroviario y muy histriónico y un tío guitarrero y que tomó forma definitiva en las aulas de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata adonde fue con la idea de estudiar abogacía.
En la ciudad definió la que sería su vocación para toda la vida: Se olvidó las leyes para dedicar su vida a la Licenciatura en Dirección Orquestal. Quienes compartieron esos años universitarios recuerdan su obsesión por la excelencia y su calidez humana. Integró un conjunto llamada Juglerías que tuvo su momento de fama, con grabación de disco en CBS y una importante experiencia artística incluyó una novedad para los seis integrantes: crearon un taller musical con criterio pedagógico que se mantuvo por varios años. Dirigió coros para la Provincia y hasta creó un Taller en Leandro N. Alem, del que siempre Sciutto conservó hermosos recuerdos. Y en Junín creó ‘Asociación Música para la Paz’ “como para dejar algo a la ciudad por lo que me dio” recordó alguna vez. Ese impulso, su necesidad de tomar otro aire tras el fin de la Dictadura Militar lo llevaron a radicarse 35 años en Italia, un exilio artístico donde su talento floreció de manera descomunal.
En Europa, Sciutto se convirtió en leyenda viviente. "Tenía la capacidad única de hacer hablar a los instrumentos y de lograr que los niños cantaran con el alma", recuerdan sus colegas del prestigioso Teatro de la Ópera de Roma, donde brilló como director de su Escuela de Canto Coral.
Su batuta guio con la misma pasión a la Orquesta del Teatro Lírico de Cagliari, a la Academia Nacional de Santa Cecilia y a la Arena de Verona. Fundó espacios que transformaron vidas, como el Coro de la Universidad de Roma "Tor Vergata" y el Laboratorio de la Academia Filarmónica Romana, dejando una marca imborrable en el viejo continente.
“Sciutto tenía la capacidad única de hacer hablar a los instrumentos y de lograr que los niños cantaran con el alma”
Su verdadero milagro fue pedagógico. Sciutto no buscaba solo la afinación perfecta; buscaba la inclusión y el rescate social a través de la música. Su revolucionario método de estimulación musical temprana demostró que cualquier niño, sin importar su origen, podía descubrir su propia voz. "José nos enseñó que la música es un derecho, no un privilegio", confesó Juan R. Pérez Cruz docente del Conservatorio de Música de Junín. Su impacto fue profundo en el lugar: Cuando regresaba no olvidaba dedicar tiempo para dictar talleres, abrazar a los nuevos docentes y sembrar programas juveniles que cambiaron para siempre la matriz de la enseñanza local.
Su vuelta definitiva a la Argentina estuvo lejos del retiro; regresó para devolverle al país todo lo aprendido. Como titular de la Dirección Nacional de Organismos Estables y coordinador del Programa de Coros y Orquestas Infantiles y Juveniles, recorrió el territorio nacional armando proyectos allí donde la música no llegaba.
Su paso por la Orquesta Sinfónica Nacional y el Teatro Argentino de La Plata coronó una vida entregada a los elencos públicos. José María Sciutto quien tuvo a Junín presente en todo momento, se ha ido, pero su legado late con fuerza cada vez que un grupo de chicos, en Junín, en La Plata o en Roma, junta sus voces para cantar.
1946: Nació en Junín, donde inicia su formación artística originaria.
Años 70: Se traslada a La Plata para perfeccionar sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP.
Años 80: Se radica en Italia por un período de 35 años, donde consolida su carrera internacional.
Años 90/2000: Diseña su revolucionaria metodología de pedagogía musical infantil y asume la dirección del Coro de Niños del Teatro de la Ópera de Roma. Funda los coros de la Universidad "Tor Vergata" y de la Academia Filarmónica Romana.
2018: Regresa de forma definitiva a la Argentina y es designado Director Nacional de Organismos Estables de la Secretaría de Cultura de la Nación.