El cierre definitivo de La Favorita en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, marcó un punto de inflexión en la vida comercial de la emblemática metrópoli.
El contexto recesivo, la caída en el consumo, las fallas en la escalera mecánica -que complicaron la accesibilidad a los niveles superiores- y la reconversión del centro en medio de hábitos de compra modificados, sumado al cierre de propuestas gastronómicas y la dificultad para consolidar una oferta atractiva fueron un combo letal para la firma que bajó sus persianas.
El edificio había reabierto en 2023 con la intención de recuperar el nombre de La Favorita y reactivar una esquina central de la ciudad tras la salida de Falabella, que dejó el inmueble el 6 de abril de 2021 como parte de su retiro del mercado argentino. En esta etapa funcionaron 32 locales, aunque en los días previos al cierre apenas quedaba un puñado en actividad.
Ahora, este cierre dejó una negociación abierta entre propietarios y el operador comercial, mientras el mercado evalúa quién podría tomar el edificio y con qué esquema. Entre los nombres mencionados aparece el grupo uruguayo Parisien, dueño de la cadena Indian, junto con el interés de capitales chinos vinculados al comercio.

“Hoy cerramos una etapa muy importante. Queremos agradecer de corazón a nuestros clientes, locatarios, colaboradores y a cada persona que nos acompañó durante este camino. Cada encuentro, cada historia y cada momento compartido forman parte de lo que construimos juntos y quedarán para siempre en nuestra memoria. Gracias por haber sido parte”. Esta última frase es la que enarbola su sitio web oficial, sin acceso a ningún otro hipervínculo más que la portada en color azul.
Del lado vendedor, un consorcio de unos 60 herederos buscan ponerse de acuerdo. Corredores inmobiliarios y empresarios del sector coinciden en que el inmueble solo admite un operador con respaldo financiero, experiencia en grandes superficies y capacidad para sostener un proyecto de largo plazo. Pero hasta ahora no existe una compra anunciada ni una operación cerrada.
La gerenciadora Onatisur SA mantiene su propósito de ejecutar una garantía de USD 300.000 en concepto indemnizatorio y reclamar otros $600 millones por distintos conceptos. Del otro lado, los representantes del fideicomiso que agrupa a los propietarios sostienen que la discusión se concentra en esa garantía y mantienen un reclamo de $300 millones, que incluye cuatro meses de alquiler caídos: abril, mayo, junio y julio, además del preaviso de seis meses.