Por: Redacción Semanario de Junín
La problemática del suicidio se consolidó como el principal motivo de muerte violenta a nivel nacional. Las cifras crecieron de manera sostenida en la última década. La tasa nacional de suicidios pasó de 7,8 casos cada 100 mil habitantes en 2020 a 11,8 en 2025. Los datos surgen de informes del Ministerio de Seguridad y se reflejan en distintas jurisdicciones y los números son impactantes: Los registros oficiales contabilizaron más de 5.200 suicidios, frente a 3.500 muertes por accidentes de tránsito y 1.600 homicidios dolosos. El fenómeno afecta a todas las regiones, pero muestra variaciones según la provincia.
El aumento de los suicidios se presenta como un desafío de salud pública. La tendencia ascendente preocupa tanto por el número de muertes como por la falta de debate y recursos disponibles para la prevención. Autoridades y especialistas reclaman visibilizar el tema y avanzar en estrategias integrales.
Este drama, lamentablemente no es nuevo y viene de hace años. En 2018, dimos cuenta en las páginas de SEMANARIO, la problemática creciente con números que ya anticipaban este drama social. En la nota https://semanariodejunin.com.ar/nota/4322/suicidio-un-drama-silencioso-del-que- pocos-quieren-hablar/ contamos con cifras y datos este drama silencioso e incluso nos preguntamos qué podemos hacer frente a este fenómeno. ¿Cómo ayudar a quien está pasando por un momento de angustia y tristeza que le impide ver y abrazar su propósito vital? ¿Cuáles son las señales de alerta que presenta alguien frente a esta situación?
Consultamos entonces a Maximiliano Longo, especialista en Psiquiatría, quien aportó su mirada profesional al respecto. “El suicidio es el acto por el cual un individuo decide poner fin a su vida de forma intencional. Es un grave problema de salud pública. Para que las respuestas sean eficaces se requiere una estrategia de prevención del suicidio multisectorial e integral”, aseguró.
Para Longo, las causas que llevan al suicidio, pueden ser varias, aunque las más comunes son la desesperación (impulsada por el padecimiento de alguna enfermedad física grave), trastornos mentales (depresión, bipolaridad, esquizofrenia, etc.); alcoholismo o el abuso en el consumo de ciertas sustancias, aunque existen otros factores que pueden influir en tal decisión, como problemas financieros o problemas personales.
Lo que alarma es que, pese al conocimiento y los datos, la situación no ha variado, sino que sigue siendo un grave problema nacional. Según el informe oficial del Ministerio de Seguridad que se publicó hace pocos días atrás, la provincia de Entre Ríos registró la mayor tasa de suicidios en 2025, superando ampliamente la media nacional. San Luis, Salta, Santa Cruz y Catamarca también mostraron tasas elevadas. La problemática no se distribuye de manera uniforme, lo que evidencia diferencias sociales y estructurales en el abordaje y prevención.
Como quedó expresado, el suicidio responde a múltiples causas: La problemática suele vincularse a situaciones de violencia doméstica, depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. No existe un único factor que explique el aumento, pero los especialistas identifican patrones comunes en los casos.
La prevención constituye uno de los principales desafíos. Hablar del tema y brindar herramientas en distintos ámbitos son aspectos vitales, ya que no es algo que pueden abordar solamente los profesionales de la salud. Las guías oficiales promueven identificar factores protectores, como la capacidad de pedir ayuda y la integración en redes familiares, educativas o deportivas. La desconexión social agrava el riesgo de conductas extremas.
Según especialistas del sector, faltan profesionales capacitados en distintas provincias y el sistema enfrenta un colapso en la atención. La ley de salud mental, vigente en Argentina, también enfrenta cuestionamientos por parte de familiares y médicos que reclaman mayor disponibilidad de instituciones y recursos.
La falta de profesional especializado no solo se remite a la capacidad de atención hospitalaria sino a la prevención en los equipos de las escuelas y también a la capacitación para los padres y familias.
Las consultas por salud mental aumentaron desde la pandemia de COVID-19, lo que exige reforzar la respuesta estatal y comunitaria. El fenómeno no distingue entre estratos económicos, pero muestra una tendencia creciente en todo el país y en otras naciones de América Latina.
Atendiendo esta problemática, en mayo de este año, el Ministerio de Salud bonaerense junto con el ministerio provincial de Seguridad y el Ministerio Público Fiscal firmaron un convenio de cooperación técnica y coordinación interinstitucional para consolidar la información oficial vinculada con los suicidios en la provincia de Buenos Aires. El objetivo es obtener un perfil epidemiológico certero de situación y establecer políticas de abordaje de salud mental y prevención.
El suicidio es considerado un fenómeno multicausal, complejo y psicosocial lo que impide reducirlo a instancias privadas e individuales
El suicidio entre adolescentes también creció en los últimos años. La impulsividad tiene mayor incidencia en varones jóvenes, aunque el impacto es mayor en hombres que en mujeres, tanto en adolescentes como en adultos.
Los especialistas aconsejan prestar atención a los cambios de conducta, aislamiento social, bajo rendimiento escolar y abandono de actividades de interés. La presencia de situaciones de bullying o problemas familiares puede elevar el riesgo.
En Junín se produjo un pico histórico en el año 2019, donde se contabilizaron al menos 26 casos de suicidio, una cifra que superó ampliamente el promedio de muertes por accidentes de tránsito y que encendió las alarmas locales al estar muy por encima de la media nacional y de ciudades con población similar.

Las alarmas estaban más que justificadas, ya que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) estipuló en 2017 que en Argentina la tasa de suicidios era de 14,2 muertes por cada 100 mil habitantes, es decir que los hechos ocurridos en nuestra ciudad, superaron ampliamente esa cifra del organismo internacional.
El concejal del Frente de Todos, José Bruzzone, alertó entonces la problemática en la ciudad, advirtiendo que la cantidad de casos en Junín “triplicaba la media a nivel nacional”.
A través de una investigación propia, Bruzzone realizó un estudio sobre los casos de suicidios que se dieron durante el 2003 y 2004 en Junín y aunque esos años, los índices ya eran dramáticos, los que se produjeron ese año superaron lo ya advertido.
Las consultas por salud mental aumentaron desde la pandemia de COVID-19, lo que exige reforzar la respuesta estatal y comunitaria
Los casos atraviesan a toda la sociedad y no distinguen estratos ni condición socioeconómica, aunque en algunos lugares, el riesgo puede dispararse. Por ello, en junio de este año, en la Alcaidía Penitenciaria Junín se desarrolló una charla sobre prevención del riesgo suicida en contexto de encierro, en el marco de las acciones institucionales orientadas a fortalecer el cuidado de la salud mental y la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad entre las personas privadas de la libertad.
La actividad estuvo destinada a los referentes de los distintos pabellones del establecimiento y fue coordinada por la responsable del área Educación, Carolina Tonarelli, junto a la auxiliar de Educación, Ana Repetti, y Jesús Zalazar.
Durante el encuentro se abordaron herramientas para la identificación de indicadores de riesgo, la importancia de la escucha activa, el acompañamiento entre pares y los mecanismos de intervención previstos para la prevención de conductas autolesivas y suicidas.
La prevención del suicidio constituye una tarea de especial relevancia en los contextos de encierro, donde diversas situaciones personales, familiares y emocionales pueden incrementar la vulnerabilidad de las personas alojadas. En este sentido, la capacitación permanente y la participación de referentes de pabellón resultan fundamentales para fortalecer las redes de contención y promover una detección temprana de posibles situaciones de riesgo.
Cabe destacar que estas charlas se realizan de manera periódica, al menos una vez por semana, en los distintos pabellones de la Alcaidía, como parte de una estrategia sostenida de sensibilización, prevención y cuidado integral.
El denominado “Protocolo Elizabeth” es una herramienta aprobada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires para la prevención del riesgo suicida en contexto de encierro. Su objetivo es establecer pautas de actuación para la detección, evaluación, asistencia y seguimiento de personas que presenten indicadores de riesgo, promoviendo un abordaje interdisciplinario y coordinado entre las distintas áreas de intervención.
El protocolo lleva el nombre de Elizabeth Canelo Castaño. La denominación fue adoptada en cumplimiento de un compromiso asumido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en el marco de un acuerdo de solución amistosa tramitado ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos vinculado a su caso.
Dónde pedir ayuda: Centro de Asistencia al Suicida: (011) 5275-1135 o 0800 345 1435 (desde cualquier lugar del país)