Una semana después de solicitar la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) por el atraso en el pago de sueldos a sus 600 empleados directos, la empresa de maquinaria agrícola cordobesa Metalfor despidió a 35 trabajadores de su planta de Noetinger. Los trabajadores se habían retirado con autorización antes de hora para ver el partido de la selección argentina frente a Egipto.
Los 35 telegramas de desvinculación llegaron mientras los operarios seguían el encuentro. La planta de Noetinger, localidad ubicada en el departamento Unión, en el este de Córdoba, contaba con 146 operarios al momento de producirse los despidos. Los trabajadores recibieron mensajes en los que se les solicitaba que concurrieran a las oficinas de correo para retirar los telegramas correspondientes.
Según testimonios del personal que publicó el medio local La Voz, existía la convicción de que el PPC —el mecanismo legal que habilita el diálogo tripartito entre empresa, sindicato y Estado— garantizaba la estabilidad de los puestos mientras se resolvía la situación ante la Cámara de Trabajo.
El deterioro de Metalfor no fue repentino, pero sí se agudizó en el último año. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la compañía mantiene deudas con 23 entidades bancarias por unos $52.000 millones. De ese total, aproximadamente $22.000 millones se ubican en categorías de seguimiento especial hasta alto riesgo de insolvencia (Situaciones 2 a 4). Además, la firma registra 558 cheques rechazados por $5.348 millones, de los cuales abonó apenas el 11 por ciento.
La trayectoria crediticia refleja la velocidad del deterioro: Metalfor se mantuvo en Situación 1 —la de menor riesgo— hasta mayo de 2025, pasó a Situación 2 entre agosto y noviembre de ese año, y alcanzó la Situación 3 entre marzo y abril de 2026.

Ese deterioro financiero tiene correlato directo en la producción. La empresa opera al 50% de su capacidad instalada en sus dos plantas de Marcos Juárez —ciudad cabecera en el sudeste provincial y sede central de la compañía— y en una tercera ubicada en el estado brasileño de Paraná. En el primer trimestre de 2026, las ventas cayeron casi a la mitad respecto al mismo período del año anterior: 56 unidades frente a 116. La producción acompañó esa tendencia, con 38 máquinas fabricadas contra 86 en la comparación interanual.
A fines de 2025, Metalfor se convirtió en la primera empresa argentina en recibir financiamiento de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) —el banco de desarrollo del gobierno de Estados Unidos— tras más de seis años de interrupción. El préstamo fue de USD 50 millones, a ocho años de plazo con dos de gracia.
En febrero de 2026, ese crédito se enmarcó en la reactivación del vínculo financiero entre Washington y Buenos Aires tras el acuerdo comercial bilateral, y fue presentado como una señal del retorno de Argentina al radar de inversión de organismos estatales estadounidenses. “El caso de Metalfor no es aislado. Hay al menos otras dos empresas que están transitando el mismo proceso con la DFC, incluso con montos superiores a los USD 50 millones. Ambos expedientes están muy avanzados, con visitas presenciales de ejecutivos del organismo en las plantas de las empresas”, explicó en ese momento una fuente al tanto de las conversaciones.
El préstamo no logró revertir la espiral de deterioro. Con la fecha límite del 15 de julio para cerrar un acuerdo con la UOM y 35 trabajadores ya desvinculados, el futuro de los restantes 600 empleados directos de la firma depende del resultado de esas negociaciones.