A los pocos minutos de la victoria 2-1 ante Inglaterra en Atlanta, el centro de Junín se colmó de miles de hinchas que desplegaron sus banderas y dieron rienda suelta a la felicidad por haber llegado a otra final de una copa del Mundo.
En pocos minutos, y tras el pitazo del final, la Fuente del Milenio, el icónica lugar de los festejos juninenses en avenida San Martín y Roque Sáenz Peña se convirtió en un puño apretado celeste y blanco.

El tránsito quedó interrumpido y el espacio fue para los hinchas que revolearon banderas y gritaron por argentina hasta quedar sin voz.
Hubo espumas, bombos, fuegos artificiales y cientos de desconocidos abrazados, hermanados por la bandera y un nuevo triunfo de la Selección.