viernes 17 de julio de 2026

LOCALES | 17 jul. 2026

JUNÍN CAPITAL DE LA PROVINCIA

¿Utopía o idea para pensar?

07:09 |Una idea que desgranó un periodista de Mar del Plata y que en la ciudad y la región jamás se consideró, puso en relevancia los beneficios de trasladar la capital de la provincia… a Junín.


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Por: Redacción Semanario de Junín

Hacia fines de septiembre de 1972, el general Lanusse arribó a Paraná y lo recibió el brigadier Ricardo Favre, interventor de Entre Ríos desde hacía seis años. En Casa de Gobierno aprovechó la oportunidad y le entregó una iniciativa que venía elaborando desde la provincia: el proyecto oficial “por el que se pide el traslado de la capital de la República a Paraná, a la vez que se propone una variante física de las sedes de los tres poderes”. Así lo consignaron los diarios, que cubrieron con detalle la agenda del dictador en la capital entrerriana.

La propuesta del interventor entrerriano ponía sobre la mesa la idea de relocalizar las sedes de los tres poderes en ciudades diferentes, y para ello elegía las capitales de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. “El proyecto entrerriano contempla que los ministerios y organismos inmediatos del Poder Ejecutivo se instalarán en Paraná; el Poder Legislativo en Santa Fe, y el Poder Judicial en Córdoba”, señalaba.

Como tantas cosas en el país, esa idea quedó en el olvido y con el paso del tiempo y el advenimiento de la Democracia, lo más cerca que se estuvo de lograr el traslado de la capital fue a mediados de 1987, cuando el Congreso de la Nación aprobó la ley para el Traslado de la Capital Federal, promulgada por el entonces Presidente Ricardo Alfonsín bajo el número 23.512. El lugar propuesto era Viedma-Carmen de Patagones y la historia posterior es conocida.

Hubo otras candidatas en el siglo XIX: Rosario en Santa Fe, Belleville y Villanueva en Córdoba. Luego, en el siglo XX, se consideraron Río Cuarto y Río Tercero, también en Córdoba.

La mayoría de los proyectos iniciales de capitalización en la época de consolidación del Estado nacional favorecieron a Rosario que, al tener buen acceso portuario, buena conexión ferroviaria, centralidad geográfica y un respetable número de profesionales y negocios florecientes, contaba con todas las condiciones necesarias. Un siglo después –y ya teniéndose en cuenta las problemáticas contemporáneas–, Viedma ofrecía el componente atlántico y patagónico que las anteriores no.

Finalmente, si bien esa norma nunca fue derogada, quedó en letra muerta.

“La idea de trasladar la capital sería el puntapié de una reorganización integral que no quede capturada por la inmediatez metropolitana”

PROVINCIA

Tal vez contagiados de esta iniciativa, o de todos estos antecedentes que propusieron el cambio de la capital de la Nación, apuró o contagió otras ideas y así, la Provincia de Buenos Aires también tuvo sus proyectos de división:

El cuestionamiento a La Plata como capital suele reflotarse cuando se debate la fragmentación de la provincia debido a su enorme tamaño y población. El proyecto más formal y reciente de este tipo fue presentado en un libro y propuesta legislativa por el exsenador Esteban Bullrich. Su plan contemplaba disolver la actual estructura y fundar nuevas provincias con sus respectivas capitales:

Bahía Blanca: Diseñada para ser la capital de una nueva provincia llamada "Provincia de Buenos Aires del Sur".

Mar del Plata: Propuesta como la capital de la "Provincia de Buenos Aires Atlántica".

San Nicolás: Proyectada como la capital de la "Provincia de Buenos Aires del Norte".

Luján: Sede administrativa de la nueva "Provincia de Luján".

En este esquema, La Plata dejaba de ser la capital de toda la región para quedar limitada únicamente como capital de la "Provincia del Río de la Plata" (que agruparía a una parte del Conurbano

IDEAS DE CENTRALIDAD GEOGRÁFICA

Históricamente, en el imaginario bonaerense y en debates legislativos menores, siempre ha rondado la idea de buscar una capital que esté en el centro geométrico de la provincia para integrarla de manera equitativa. Localidades como Saladillo o Olavarría han sido mencionadas informalmente por distintos sectores políticos bajo la premisa de que una capital en el centro geográfico ayudaría a romper la histórica asimetría entre el puerto/AMBA y el extenso interior rural

Tal vez por estos antecedentes, afecto, entusiasmo o algún que otro interés desconocido, el periodista Luis Gotte propuso mudar la capital de la provincia de Buenos Aires a un destino inesperado: Junín, y brindó sus argumentos.

Esta idea llama la atención porque Junín no es la ciudad más poblada, ni la más diversificada, ni la de mayor peso político en el tablero provincial que, dicho sea de paso, jamás consideró la idea de mover su capital de la ciudad de las diagonales, donde se manejan los destinos políticos desde su misma fundación, el 19 de noviembre de 1882, un año después de que la ciudad de Buenos Aires fuera federalizada como capital de la Nación.

La Plata no solo es uno de los 135 municipios que componen Buenos Aires. Es, además de su capital, el segundo distrito más poblado de la Provincia con más de 760 mil habitantes según el último censo. Solo superada por La Matanza y con casi 100 mil vecinos más que Lomas de Zamora. Es, sin duda, una ciudad diferente. No solo por su arquitectura y la famosas diagonales sino también por un montón de detalles que la hacen singular como el hecho de ser la base política de la Provincia.

Pese a todos estos antecedentes, bajo el título ‘Junín como nueva capital bonaerense ¿El camino para equilibrar la Provincia de Buenos Aires?’ Gotte, escritor, coautor de Buenos Ayres, la hora de comunidad, Buenos Ayres Humana, Nuevos municipios, Autonomía municipal, Cartas orgánicas. Participación comunal. Bonaerenses, A las cosas y columnista en varios medios de prensa, desgranó su teoría de por qué se volcó por nuestra ciudad para su iniciativa que, cabe aclarar, no forma parte de ningún proyecto, sino su preferencia personal.

Según Gotte, que anunció la próxima salida de un libro desarrollado en conjunto con Miguel Saredi, donde desarrollan esta idea, la provincia de Buenos Ayres atraviesa una paradoja que se arrastra desde hace décadas: es el territorio más poblado, productivo y estratégico de la Argentina, pero también el más desordenado en términos de gestión, identidad y organización política. El dilema es profundo y no puede reducirse a diagnósticos superficiales: ¿cómo organizar una provincia que concentra casi el 40% de la población nacional, aporta alrededor del 36% del PBI del país y, al mismo tiempo, convive con un conurbano colapsado, una región extra-AMBA despoblado y enormes asimetrías territoriales?

Una de las propuestas que emerge con fuerza en este debate es la necesidad de trasladar la capital política provincial de La Plata a Junín ‘por simples razones estructurales que tienen que ver con la gobernabilidad, el federalismo interno y la viabilidad futura’ de la provincia.

Según consignó, la capital provincial ‘está encadenada al cordón metropolitano’: cualquier decisión política en La Plata está condicionada por la presión inmediata de un conurbano con 12 millones de habitantes, bolsones de pobreza estructural, economías informales que superan el 40% y una violencia urbana que desborda la capacidad de respuesta estatal. El resultado es un sistema político encerrado en la lógica metropolitana, incapaz de proyectar un desarrollo integral que abarque al interior bonaerense.

Entre los argumentos para proponer a nuestra ciudad como nueva capital, Gotte, explicó que trasladar la capital a Junín permitiría un reordenamiento territorial más acorde con las necesidades provinciales. “Junín es, de hecho, un nodo estratégico del noroeste bonaerense, con accesos ferroviarios y viales que lo conectan con Rosario, Córdoba, Santa Fe y el norte de la provincia, con la Patagonia y el Mercosur”.

“Además, Junín simboliza otra Buenos Ayres: la de la producción agrícola, el cooperativismo, la agroindustria y el dinamismo universitario. Trasladar allí la capital no solo implicaría descentralizar el poder político, sino también reconocer que el futuro bonaerense no está en la expansión infinita del conurbano, sino en el equilibrio entre producción y urbanización” dijo.

“Pensar en Junín como capital no debe entenderse como una fantasía, sino como un acto político que busca reorientar el eje de un país o de una provincia hacia un horizonte distinto”

UN CAMBIO DE PARADIGMA

Para el escritor, la idea de trasladar la capital sería el puntapié de una reorganización integral: ‘una nueva geografía del poder provincial que no quede capturada por la inmediatez metropolitana, sino que proyecte desarrollo hacia el interior y hacia el conjunto de la Nación’.

“Pensar en Junín como capital no debe entenderse como una fantasía, sino como un cambio de paradigma. Así como Brasilia en Brasil o Viedma en el frustrado proyecto de Alfonsín, el traslado de una capital es un acto político que busca reorientar el eje de un país o de una provincia hacia un horizonte distinto” expresó.

“Buenos Ayres necesita un horizonte nuevo. Su magnitud hace inviable seguir gestionándola con lógicas del S. XIX o con el corto plazo electoral. El futuro de la Argentina depende, en gran medida, de cómo la provincia logre organizarse a sí misma” agregó.

“Junín puede ser el punto de partida para esa organización: una capital productiva en lugar de una capital atrapada por el conurbano y la rosca política. Esa es, quizás, la decisión más racional e inteligente que el S. XXI exige a los bonaerenses” cerró.

 

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