Las elecciones del 2027 cada vez están más cerca y, como era de esperar, los movimientos políticos no se detienen en pos de conseguir un mejor posicionamiento para encarar la puja por lo que serán los territorios bonaerenses.
Como es sabido, ya son varios los comicios en los que quedó demostrado que el votante cambió la dinámica y adoptó como primera referencia la intención de continuar o modificar su gobierno local. De esta manera, el sufragio tomó una característica diferente a la tradicional y cada vez son más los que eligen de manera ascendente.
Es por esto que las batallas territoriales ganaron más fuerza en el correr de los últimos años. Los intendentes dejaron de representar aquella denominación despectiva de "alumbrado, barrido y limpieza" para pasar a ser referencias de acción directa sobre las problemáticas cercanas al vecino.
En la actualidad, un cambio en la dinámica local tiene un impacto mucho mayor. Por lo que no solo se trata de sumar y nada más sino que el golpe más directo de la política hoy está en dar un movimiento a favor que provoque un retroceso en el adversario de turno. Con este esquema claro, el peronismo comenzó a hacer un trabajo de campo con la firme intención de incorporar dirigentes que hoy no se sientan representados por el armado local de su partido y, tampoco, con el gobierno nacional de Javier Milei.
El Frente Renovador se puso al frente de un movimiento que ya dio sus frutos y que promete ir por más. Sucede que los armadores locales consiguieron alterar la dinámica de fuerzas en dos de los concejos deliberantes más influyentes del Gran Buenos Aires.
La estrategia de los dirigidos por Sergio Massa logró capitalizar las tensiones internas y la creciente fragmentación de las bancadas alineadas con el oficialismo nacional y asestó dos golpes fuertes: uno en la primera sección y otro en la tercera.
Esta reconfiguración institucional se materializó primero en el partido de San Isidro, donde el bloque FR absorbió de manera directa a una concejala electa por el espacio libertario y, al mismo tiempo, en Quilmes, provocó la presión necesaria para lograr que La Libertad Avanza pierda a su presidente de bloque.
En el norte del GBA, la concejala Débora Ruiz Zeballos oficializó de forma pública su salto al peronismo massista en las últimas horas. La edil, quien había ingresado al cuerpo legislativo comunal en las elecciones generales de 2023 bajo las banderas de La Libertad Avanza, formalizó su pase mediante una serie de reuniones políticas y un pronunciamiento en el que se mostró junto al diputado nacional y referente local, Sebastián Galmarini, en un distrito donde manda el PRO, a través de Ramón Lanús.
De manera complementaria, el sur del conurbano sufrió su propio sismo institucional pocas horas antes con el portazo dado por Ricardo Rij. El concejal quilmeño, quien apenas diez días atrás había sido ungido como el nuevo presidente del bloque unificado de La Libertad Avanza en ese municipio, ingresó una nota formal ante la presidencia del HCD para comunicar la renuncia a su cargo y su inmediata separación de la bancada del oficialismo central.
Rij, en una decisión acordada con los armadores del peronismo de centro, dio origen a un monobloque denominado Renovación Quilmeña. Un golpe certero contra el armador provincial Sebastián Pareja y la secretaria general de la presidencia, Karina Milei.
La mayor relevancia de estos movimientos radica en que no se tratan de anomalías aisladas, sino que representan un claro síntoma de agotamiento y una creciente desconfianza respecto a la gestión nacional.
Los concejales y armadores que en 2023 pusieron el cuerpo para armar listas precarias en los 135 municipios hoy observan cómo las ideas originales de libertad y descentralización se diluyeron en favor de esquemas de toma de decisiones verticales e inaccesibles, controlados por funcionarios con nulo arraigo territorial que manejan los resortes desde el centro porteño.
El impacto es tan grande que no solo caló en el conurbano, ya que, también en las últimas semanas, en Tres Arroyos, en el corazón productivo de la sexta sección, la concejala Vanesa Piacquadio fue desplazada del bloque de LLA. La ruptura terminó de quedar expuesta cuando la edil respaldó la propuesta de reorganización administrativa presentada por el intendente Pablo Garate, cercano a Massa.