Agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe que investigan casos de comercio urbano de droga recurrieron a un recurso poco habitual para desbaratar un punto de venta de cocaína en Rosario. Lo que hicieron fue fingir ser distribuidores en una aplicación de delivery y actuar durante un partido de la selección.
Usando motos con cajas de reparto entraron en el pasillo donde estaba el domicilio a requisar como si fueran a entregar un pedido. Con eso lograron el allanamiento, la detección de la droga y la detención de los que estaban en el lugar.
La investigación había comenzado el año pasado y ya había derivado en otros allanamientos. Pero el equipo de la fiscal Mercedes Banchio detectó que uno de los sospechosos había retomado la venta de droga. Con nuevas tareas de vigilancia y registros fílmicos, confirmaron que el lugar volvía a funcionar y solicitaron una nueva orden de allanamiento.
El equipo de Prensa del gobierno santafesino dio cuenta de que fueron demorados tres hombres mayores de edad. Se secuestraron 44 envoltorios de cocaína, más de 700 mil pesos, dólares, tres teléfonos celulares y otros elementos de interés para la causa. Los detenidos son Ángel B. de 63 años, Juan F. de 46 y Gustavo A. de 54. Uno de ellos tenía un pedido de captura de la Justicia Penal de Entre Ríos.
La maniobra fue planificada para realizarse minutos antes de un partido del Mundial, en un horario en el que el movimiento de motos de reparto era habitual en el barrio. Los investigadores se movilizaron en motocicletas con cajas de delivery y lograron ingresar al pasillo sin llamar la atención. Cuando estuvieron a pocos metros de la vivienda, irrumpieron por sorpresa y evitaron que los sospechosos pudieran escapar o descartar la droga.
Durante la requisa, la policía encontró en el bolsillo de uno de los hombres varios envoltorios de cocaína. Además, secuestró una riñonera con dinero que, según la investigación, era utilizada para la venta de droga.
En el operativo participó un perro adiestrado, Kenzo, que marcó más droga escondida en un hueco de una pared de ladrillos del pasillo. También se secuestró un cartón con anotaciones de interés para la investigación, dinero y varios teléfonos celulares. Al identificar a los ocupantes, los investigadores comprobaron que uno de ellos tenía un pedido de captura vigente solicitado por la Justicia de Entre Ríos.
El operativo fue realizado por la Brigada de Microtráfico de la Policía de Investigaciones (PDI), con la participación de la Sección Canes y la colaboración de un grupo de irrupción de la Policía de Santa Fe.