A 321 días del siniestro vial que cambió para siempre la vida de una familia pergaminense, el pedido de justicia por Romina volvió a hacerse oír.
Mientras ella continúa internada en una clínica de rehabilitación de Pilar desde hace 5 meses, su familia sostiene que la investigación judicial avanza con lentitud y reclama que el caso no quede en el olvido.
El hecho ocurrió el 11 de septiembre de 2025, cuando Romina Aranda y su hija Alma, de 17 años, fueron atropelladas por un Volkswagen Gol Trend blanco a menos de una cuadra de su domicilio. Ambas se dirigían a buscar una torta para celebrar el cumpleaños de Romina y el Día del Maestro.
El episodio quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona. Según la familia, el vehículo era conducido por Ignacio Ibáñez, de 22 años e hijo del jefe de Seguridad Vial de Junín, Adrián Ibáñez, y señalaron además que el imputado registra causas judiciales de los años 2021 y 2022 en esa ciudad.
Como consecuencia del impacto, Alma sufrió fracturas maxilofaciales y una lesión en una de sus piernas. Romina, en tanto, padeció un traumatismo craneoencefálico grave, lesión axonal difusa, fracturas de tórax y múltiples lesiones faciales.
Desde entonces permanece bajo tratamiento de rehabilitación, con avances paulatinos, aunque su estado continúa siendo delicado

El joven Ignacio Ibáñez y su padre, Adrián Ibáñez
Mientras avanza la investigación judicial, la atención de familiares, amigos y vecinos está puesta en la recuperación de Romina. Cada nueva actualización médica genera expectativa y esperanza en la comunidad. Su estado continúa siendo crítico, pero su familia se mantiene firme, confiada y agradecida por el acompañamiento social. “Es un día a la vez. Cada día, una oportunidad de mejora”, escribió su madre.
A diez meses del hecho, la familia afirma que el imputado permanece en libertad y todavía no fue juzgado. Por ese motivo, renovó su pedido para que la causa avance y convocó a la comunidad a mantener vivo el reclamo de justicia por Romina.