Alejandra Gómez, presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) y del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires advirtió que la iniciativa del gobierno nacional en avanzar sobre la venta libre de algunos medicamentos es un escenario que calificó como peligroso.
Para la presidenta de la COFA, el concepto de “venta libre” es engañoso si se interpreta como una falta de riesgo. “Un medicamento de venta libre no implica que sea algo inocuo, tiene principios activos, tiene interacciones, tiene contraindicaciones, tiene reacciones adversas”, detalló con firmeza.
La defensa del rol del profesional farmacéutico fue central en su discurso, destacando la importancia de la red de vigilancia farmacéutica que permite retirar productos del mercado en menos de 48 horas ante cualquier alerta. Gómez cuestionó, “¿de qué manera podría suceder todo esto si realmente se trata el medicamento como un bien de consumo y podría estar en cualquier lado?”, advirtiendo que la venta en lugares como quioscos no garantiza la legitimidad ni la conservación adecuada del producto.
Si bien desde el Gobierno se argumenta que esto podría bajar los precios, la especialista advirtió sobre un efecto secundario invisible para el bolsillo del paciente. “Partimos de la base de que se trata el medicamento como un bien de consumo. Para nosotros el medicamento es un bien social que hay que garantizar el acceso y que es el Estado el que tiene que garantizarlo”, sentenció la farmacéutica.
Gómez recordó que Argentina ya transitó este camino con resultados negativos. “En los 90 hubo una desregulación, trajo consecuencias graves para la salud de la población. Hubo muertes por medicamentos ilegítimos, adulterados”, recordó, subrayando que durante las últimas tres décadas se trabajó arduamente en la trazabilidad y el uso racional.
Finalmente, la profesional cerró la entrevista con una reflexión filosófica sobre la lógica del mercado aplicada a la salud. Diferenció la compra de un remedio de cualquier otro acto comercial cotidiano, “yo no me levanto o creo que ninguno de ustedes se levanta un día y dice ‘Uy me voy a ir a comprar un medicamento’. La verdad es que eso lo podés hacer, me voy a comprar un pullover, me voy a comprar un par de zapatillas”. Para Gómez, la diferencia es ética y vital: “Vos comprás un medicamento porque tenés una patología que tratar porque tenés que algo que prevenir”, concluyó, reafirmando que toda política sanitaria debería ir en consecuencia con esa premisa.