Por: Redacción Semanario de Junín
NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 524 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 25 AL 31 DE JULIO DE 2026
La discusión sobre el desarrollo de nuestro distrito suele quedar atrapada entre percepciones contrapuestas. Para algunos, la ciudad continúa siendo uno de los centros urbanos más importantes del interior bonaerense. Para otros, hace años que perdió dinamismo frente a localidades vecinas que avanzan con mayor velocidad.
Una cosa es el “autobombo” de Pablo Petrecca con su “modelo Junín” entretejido en el aire con datos falseados y otra cuando las comparaciones se realizan sobre un trabajo científico universitario que con sus datos deja en claro cada cuestión. Los informes “Cadenas Productivas en los Municipios de la Provincia de Buenos Aires”, elaborados por Agustín Lodola y Diego Pitetti, aportan elementos concretos para analizar esa discusión.
Los documentos respaldados por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), permiten observar la evolución de 63 cadenas productivas en los 135 municipios bonaerenses y medir, sin el efecto distorsivo de la inflación, cómo evolucionó el valor agregado generado por cada economía local.
Los resultados muestran un escenario cambiante ya que durante 2024 la economía provincial registró una caída del 4%, golpeada principalmente por la retracción del comercio y la construcción.
Sin embargo, en 2025 la provincia logró recuperarse y crecer un 2,6%, con 120 municipios exhibiendo resultados positivos.

Pero más allá del panorama general y en medio de una crisis que se plantea angustiante para todos, la pregunta es dónde quedó Junín dentro de ese proceso, ya que sirve para hacerse del viejo adagio “saber donde estamos, para conocer hacia dónde ir”.
Analizando la situación, se observa que en 2025 Junín registró un crecimiento del 4% en el valor agregado de sus cadenas productivas
RECUPERACION QUE NO ALCANZA
SEMANARIO accedió a los informes y analizó no sólo la situación de nuestro distrito, sino que comparó la situación con otros municipios de la región, además de establecer diferencias con el mismo trabajo del 2024.
Analizando la situación, se observa que en 2025 Junín registró un crecimiento del 4% en el valor agregado de sus cadenas productivas.
El dato es positivo y significa que la economía local acompañó la recuperación provincial y dejó atrás el difícil escenario de 2024.
Sin embargo, el análisis adquiere otra dimensión cuando la comparación se realiza con municipios de la misma región.
Debemos considerar que Pehuajó creció 11,2%; General Pinto 9,2%; General Villegas 8,1%; Trenque Lauquen 8,1%; Nueve de Julio 6,7%; General Arenales 5,4% y General Viamonte 5,3%.
Como se puede notar, distritos con menor población, infraestructura y capacidad de servicios mostraron una expansión superior, lo cual podría implicar que la gestión política también adquiere importancia cuando se ofrecen condiciones realmente ventajosas para la inversión y el trabajo.

La diferencia resulta todavía más llamativa porque Junín posee características que pocos municipios del interior bonaerense pueden reunir simultáneamente.
Es cabecera regional, concentra servicios de salud de alta complejidad, cuenta con universidades, organismos provinciales y nacionales, una importante actividad bancaria y comercial, conectividad vial estratégica y una extensa área de influencia sobre el noroeste bonaerense.
Desde la lógica económica, nuestro partido debería transformarse en uno de los principales motores regionales, pero esto no ocurre y lamentablemente, tampoco se plantean debates a nivel interno que incluyan a los sectores políticos y productivos que sirvan para romper el letargo que ya lleva más de una década, producto de la zanahoria que el Ejecutivo juninense pone por delante de una comunidad que no sale de su zona de confort, mientras los vecinos se quedan con las oportunidades.
Con todo el potencial dormido, nuestra ciudad termina formando parte de informes provinciales que no la ubican entre los municipios que más contribuyeron al crecimiento bonaerense ni entre aquellos que lideraron la recuperación económica del interior.
En 2024, los grandes protagonistas del noroeste fueron Pergamino, Chacabuco, Rojas, General Villegas, Salto y General Arenales. En 2025 tampoco aparece nuestro distrito entre los más destacados.

La cuestión ya no parece ser si Junín crece o no. El interrogante es por qué crece menos de lo que podría y como contrapartida, la publicidad municipal y el mismo intendente con licencia, levanta carteles de un “modelo” que lejos de resultar atractivo parece agotado y superado por el resto.
El problema de Junín no parece ser la ausencia de recursos o potencialidades, sino la dificultad para transformarlos en desarrollo
El comportamiento de las tres actividades que históricamente sostienen la economía regional permite entender parte de la situación.
Durante 2024 la recuperación de las cadenas sojera y maicera fue determinante para numerosos municipios del noroeste provincial. La soja tuvo incidencia positiva en 82 municipios y el maíz en 110, compensando parcialmente el derrumbe del comercio y la construcción.
Esa mejora benefició especialmente a distritos agroindustriales donde la producción primaria tiene una fuerte incidencia en la economía local. General Arenales, Alberti, General Pinto y otros municipios de la región registraron crecimientos superiores al promedio provincial.
En 2025 el panorama cambió nuevamente. La recuperación provincial estuvo impulsada por cadenas vinculadas al comercio, los servicios financieros, el turismo y la construcción.
Es decir, precisamente los sectores donde Junín posee ventajas competitivas naturales. Pero, si de verdad las tiene ¿por qué no se muestran en las estadísticas?
La ciudad funciona como centro comercial para una amplia región, concentra servicios profesionales y financieros, recibe diariamente miles de personas por motivos laborales, sanitarios y educativos y dispone de recursos turísticos que, al menos en teoría, deberían posicionarla favorablemente.
Sin embargo, los resultados muestran que otros municipios aprovecharon mejor ese contexto.

Monte Hermoso, por ejemplo, encontró en el comercio y el turismo el motor de un crecimiento cercano al 14%. Villa Gesell creció 12,5%; La Costa 10,3%; Pinamar 9,8%.
Las diferencias de perfil económico son evidentes, pero la comparación expone una cuestión de fondo: allí donde el comercio y el turismo fueron capaces de transformarse en motores de expansión, Junín parece haber mostrado un desempeño mucho más moderado y no figura en la tabla de los primeros 20.
Una cosa es el “autobombo” de Petrecca con su “modelo Junín” entretejido en el aire y otra cuando las comparaciones se realizan sobre un trabajo científico
Si bien los datos no describen una ciudad en decadencia y tampoco una economía estancada, lo que muestran es algo más complejo y es una ciudad que conserva un volumen económico importante, pero que no logra traducir sus ventajas estructurales en liderazgo regional.
Desde hace décadas Junín aparece favorecida por factores que otras localidades intentan construir: posición geográfica estratégica, escala poblacional, conectividad, servicios especializados y centralidad administrativa. Algo que otros intendentes lograron aprovechar más que Petrecca durante 10 años.
Incluso cuando se observan los indicadores de crecimiento económico regional, esos atributos no se reflejan con la intensidad esperada.
La paradoja es evidente. Mientras numerosos municipios vecinos dependen fuertemente de una o dos actividades productivas, Junín dispone de una matriz más diversificada. Esa diversificación debería reducir vulnerabilidades y favorecer un crecimiento más sostenido. Pero los informes sugieren que esa ventaja no está generando una diferencia significativa respecto de otros distritos.
La situación recuerda las observaciones que desde hace tiempo viene planteando Semanario en sus artículos periodísticos y es que el problema de Junín no parece ser la ausencia de recursos o potencialidades, sino la dificultad para transformarlos en desarrollo.
La ciudad continúa siendo referencia regional. Conserva peso económico y capacidad de atracción. Pero los números muestran que otras localidades avanzan más rápido y que las inversiones productivas no llegan y hay que contentarse con los “espejitos de colores” que venden como feriantes berretas los funcionarios de turno.
Quizás allí se encuentre el verdadero debate. Porque una comunidad puede conformarse con crecer algunos puntos por encima de la inflación o puede preguntarse por qué está desaprovechando todas las oportunidades que posee. Y eso tiene que ver con un gobierno unipersonal, sostenido por mandaderos y obsecuentes, que son desterrados del escenario cuando plantean alguna crítica.
Por eso los informes provinciales parecen inclinar la discusión hacia la pérdida de oportunidades que otros terminan aprovechando.
Junín sigue creciendo, sí; pero lo que está en discusión es si crece al ritmo que corresponde a una ciudad que aspira a liderar el noroeste bonaerense.
Cuando municipios más pequeños, con menos infraestructura y menor centralidad logran resultados superiores, la explicación ya no puede buscarse únicamente en las condiciones económicas generales. Empieza a involucrar decisiones, planificación, capacidad de gestión y una estrategia de desarrollo que todavía no aparece más allá de las hamburguesas.
Si bien los datos, como en buena parte de otros distritos muestran una recuperación. Lo que todavía no muestran es liderazgo. Y para una ciudad con la historia, la ubicación y el potencial de Junín, esa diferencia no es menor.
Eso todos lo saben, aunque miren para otro lado.